Obras del célebre artista Anselm Kiefer llegan finalmente al sur de Florida
El Sur de la Florida tiene un romance con el artista alemán Anselm Kiefer, y esta relación nos permite poder disfrutar de la obra de uno de los mayores artistas contemporáneos.
La exhibición dará inicio en el NSU Art Museum de Fort Lauderdale y pasará luego a la Marguilles Collection en Miami. Florida reunirá la mayor cantidad de obras de Keifer –desde los 1970 hasta el presente– del mundo, lo que supone un gran logro para este artista. Nacido a finales de la Segunda Guerra Mundial en Alemania, Keifer creció en un país destruido que tuvo que luchar contra un pasado traumático y terrible mientras se iba reconstruyendo. El horror, reflejado en su obra, puede ser oscuro. Pero también apunta a un renacer.
El alcance de la obra, en muchos casos monumental, así como el contexto basado en historias y mitologías, puede verse reflejado en algunas de las piezas que van a estar en exhibición en ambos lugares. El museo de Fort Lauderdale está exhibiendo varias obras del Hall Art Foundation, que nunca antes habían sido exhibidas en su totalidad.
El NSU Art Museum de Fort Lauderdale es el lugar indicado para comenzar si quiere tener una visión completa de la obra de Kiefer. Hay más de 50 obras en exhibición que incluyen sus libros, pinturas de principios de su carrera y enormes piezas de arte hechas en acrílico.
Regeneration Series: Anselm Kiefer from the Hall Collection consiste en un despliegue vertical de tres vitrinas de cristal que contienen ángeles caídos, envueltos en abrigos hechos de cenizas y trajes blancos, e incluyen una gran cantidad de referencias a la Biblia, la Kabala, mitos teutónicos, así como el bien y el mal. Estos elementos contienen la esencia del complejo trabajo de Kiefer según explica la directora y comisaria de la exhibición Bonnie Clearwater. Clearwater incluyó esta exhibición como parte de un programa mucho más amplio que analiza mitologías modernas y el tema de la regeneración en la era post Segunda Guerra Mundial.
Clearwater señala que estas vitrinas, a diferencia de algunas de sus inmensas pinturas e instalaciones, están cerradas, lo que las hace parecer distantes; sin embargo, invitan a la introspección ya que el espectador ve su propia imagen reflejada mientras observa todos los significados que proyecta la instalación.
La siguiente pieza, en una pared y en un cuarto para ella sola es una de las obras más espectaculares de cualquier colección: Winterwald (Winter Forest). Es tanto una pintura como una escultura, con árboles oscuros pintados en el lienzo y en piel de serpiente, un bosque de espinas y dientes falsos en primer término. Keifer reimagina el bosque, fascinación que comparte con otros alemanes y que muchas veces ha servido de inspiración para cuentos de hadas. En esta obra, explica Clearwater, de los árboles solo quedan los troncos, las hojas —y por consiguiente la vida— han sido cortadas en la imagen. La piel de la serpiente representa a Adán y Eva y la expulsión del paraíso.
Los dientes podrían ser una referencia la mito griego de Jason y los Argonautas, comenta Clearwater, o tal vez, al igual que la ceniza que Kiefer utiliza a menudo en su obra, es una referencia al holocausto. En la obra de Kiefer no se puede escapar del pasado.
En los siguientes espacios hay una galería de xilografías que incluyen un autorretrato de su primera época, en donde el artista aparece rodeado de girasoles oscuros en un paisaje chamuscado.
Las xilografías son un guiño al lugar donde Gutenberg inventó la primera imprenta —una mecanización que permitió que escenas de la Biblia pudieran ser distribuidas a gran escala. Una de las xilografías es un collage de rostros de filósofos, escritores y músicos alemanes famosos, preguntándose cómo de un lugar del cual han salido tantas personas sabias puede producir régimenes asesinos.
También en esta exhibición hay piezas que muestran un lado más alegre, como la de un grupo de pequeñas pinturas de paisajes de 1971, que muestran el yin y el yang de la composición romántica, según explica Clearwater. El cielo y el agua ocupan el mismo espacio y sirven de complemento a la tierra. Este grupo fue dedicado a su esposa y al nacimiento de su hijo.
Sin embargo ese cielo brillante desaparece en las galerías finales donde las pinturas más conocidas de Keifer no caben en una pared. Las mismas se elevan como óperas de Wagner, pero muestran un paisaje perversamente chamuscado. Los cuadros están tan llenos de acrílico que se ha convertido en escultura. Este es un universo bombardeado aún con fuegos que aún no se han apagado.
The Fertile Crescent es tan detallado y está tan bien creado que vale la pena verlo en persona, ni la Internet ni ninguna imagen de un libro le hará justicia a esta obra. La misma muestra los restos de una fábrica de ladrillos en el desierto, con miles de bloques formando un muro circular. En algunos bloques están escritos los nombres de lugares antiguos. ‘Jericho’ se encuentra cerca de una parte del muro que está destruido.
Algunos lugares borrosos podrían indicar vestigios de fuegos —¿de hornos?— o ceniza de la tierra quemada. Estos podrían ser los restos del comienzo de nuestro mundo civilizado, o aún más terrible, el ‘final’ del mismo en los hornos de los campos de concentración alemanes. Por supuesto, los muros forman una parte integral del país dividio donde creció el joven Kiefer. De cualquier ángulo que se mire esta obra revela un dato nuevo que provoca introspección.
En Wynwood se encuentra la obra de Kiefer titulada Rising, Rising, Falling Down, la más reciente adquisición de Marguilles Collection. La pieza es una instalación gigante hecha de asfalto, piedras de concreto y los restos de una calle demolida en París. Está de alguna manera basada en la historia de Troya, según la interpretación de Johann Wolfgang von Goethe en la novela Fausto. La historia cuenta que Fausto se enamoró de Elena de Troya y en un arranque de celos destruyó todo lo que tenía a su alrededor. Entre los escombros que cubren el suelo hay un barco de guerra en miniatura. Del techo caen pedazos de girasoles, esta vez blancos, que sugieren el comienzo de la vida. La pieza fue creada entre el 2009 y el 2012.
Una vez vista la exhibición y de vuelta a la entrada de la galería el visitante tiene la impresión de que este miniuniverso que Kiefer ha creado está implosionando y rejuveneciendo a la misma vez. Una exhibición muy apropiada para los tiempos en que vivimos.
“Regeneration Series: Anselm Kiefer from the Hall Collection”, NSU Art Museum Fort Lauderdale, 1 E. Las Olas Blvd., Fort Lauderdale, hasta el 10 de septiembre. “Rising, Rising, Falling Down” de Anselm Kiefer, 591 NW 27 St., Miami, www.margulieswarehouse.com
Esta historia fue publicada originalmente el 3 de febrero de 2017, 8:55 a. m. with the headline "Obras del célebre artista Anselm Kiefer llegan finalmente al sur de Florida."