Felipe Lázaro, un poeta ante los problemas del hombre
Cuando termina un año, generalmente se quedan fuera algunos títulos de última hora, como es el caso de la segunda edición de Tiempo de exilio. Antología poética (1974-2014) del poeta, escritor y editor Felipe Lázaro (Güines, 1948), director de la ya legendaria editorial Betania.
Lázaro salió de Cuba en 1960, es Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid y graduado de la Escuela Diplomática de España. Fundó la editorial Betania en 1987 y ese mismo año obtuvo la Beca Cintas. Fue uno de los fundadores de las revistas Testimonio (1968), La Burbuja (1984) y Encuentro de la cultura cubana (1996), y del periódico La Prensa del Caribe (1997).
Tiempo de exilio tuvo su primera edición en el 2014 en Francia, bajo el sello Hoy no he visto el paraíso, dirigido por la escritora y artista Margarita García Alonso. Esta nueva edición está ilustrada por el pintor Andrés Lacau, nacido en Santiago de Cuba. El óleo, que no tiene título, pertenece a la espectacular serie Texaureos Colecction, en la que Lacau integra la poesía a la imagen del desnudo para mostrar la existencia del hombre sin dobleces, sin velos, en competencia con la creación del propio hombre.
La antología recoge 50 poemas de varios libros publicados, entre las fechas que nos muestra en el título. Tiene como tema central el desarraigo, el tremendo proceso de reubicación del hombre cuando ha sido arrebatado de su suelo, como si fuese arrancado de las entrañas de la madre: Todo exiliado es un sobreviviente/ que rescata del naufragio la patria/ convirtiéndola en su única balsa… y la forma en que se asimila ese desarraigo para poder vivir el día a día: Los arrastrados pasos/ con ansias de no proseguir.
Es sintomático, en el caso cubano, como una buena parte de los exiliados que salen de aquella isla (zona de tierra más o menos firme, más o menos extensa, rodeada completamente por una masa de agua y sin seguridad de nada) llegan a un continente y generalmente se sienten inseguros, consideran que no pisan tierra firme, como en un cachumbambé en el que hay que buscar el equilibrio para mantenerse estable, y con la sensación de que todo puede venirse abajo en cualquier momento. Este abismo de la extrañeza/ el estar fuera/ el brusco cambio/ costumbrarse a través del silencio/ robot atónito de la nostalgia.
El choque de los cuerpos en la búsqueda y el reconocimiento, los amigos, la muerte y el tiempo, son algunos de los subtemas en ese andar: La nada acumulándose a pasos agigantados/ estériles segundos que apenas se suceden/ cuando el calendario pesa más que la vida/ y es incierto el respirar constante.
Recuerda a los amigos en infortunio, solidarizándose con su dolor, como en el caso del también poeta Jorge Valls, cuando refleja con suma brevedad el severo mundo de la cárcel: un camastro,/ una mesita,/ unos libros,/ poca luz./ Una ventana con barrotes mohosos, o como en “Un sueño muy ebrio sobre la arena” en que recuerda a muchos, en una gran fiesta donde Las grandes jarras hermanan brazos. Una gran fiesta donde ya faltan muchos nombres.
El sudor como leit motiv se presenta en diferentes formas una y otra vez; en forma de descarga de energías: se bañan en sudor y/ es un sudor un alivio y una inmensa/ satisfacción jugar con el sudor, como elemento del amor: cuerpo sudorosamente amado; como segunda piel: Todo comenzó con un estremecimiento del sudor; como parte del trabajo: sudorosa ante la altivez de una solitaria carretilla; humanizado: destilan sudor ebrio de felicidad…
Es Felipe Lázaro un poeta que se adentra en los problemas del hombre, que se hiere con ellos, pero siempre se reivindica con el amor: Amar es dejar de ser/ sin excusas pasajeras.
Esta historia fue publicada originalmente el 9 de febrero de 2017, 6:11 p. m. with the headline "Felipe Lázaro, un poeta ante los problemas del hombre."