Artes y Letras

Fernando Pérez, vidas en suspensión entre La Habana y Miami

El actor Patricio Wood en una escena de ‘Últimos días en La Habana’ (2016).
El actor Patricio Wood en una escena de ‘Últimos días en La Habana’ (2016). Imagen de cortesía

Una de las propuestas fílmicas que genera mayor interés en el público durante esta 34 edición del Festival de Cine de Miami es Últimos días en La Habana (2016), octavo largometraje de ficción del reconocido director cubano Fernando Pérez. La cinta será exhibida –en calidad de premiere en los Estados Unidos– el próximo jueves 9 de marzo, a las 7:00 p.m., en el Olympia Theater, como parte del programa CineDwnTwn Galas, al tiempo que compite en las secciones HBO Ibero-American y Knight Competition, respectivamente.

Diego y Miguel son dos hombres de mediana edad, con caracteres distintos y aspiraciones también opuestas, quienes comparten una habitación común en un solar de Centro Habana en la Cuba actual. Mientras el primero (postrado en una cama por el sida), se esfuerza por mantenerse vivo; el segundo, sueña con dejar la ciudad e irse a vivir a Nueva York, mientras espera una visa que parece demorarse cada vez más. De modo que observamos cómo la vida de estos personajes se consume en una espera inquietante y desoladora, metáfora de un cambio social que tampoco se concreta, fruto de un agónico y paulatino desmoronamiento.

“Si tuviera que definir el tema de la película en un par de palabras sería ‘la amistad’, pero el contexto en que esta se desarrolla es también muy importante. En una reflexión más abierta diría que se trata también sobre la relatividad de los valores morales en una situación de sobrevivencia”; afirma el cineasta cubano de 73 años en entrevista para el Nuevo Herald. A lo que añade: “el trabajo con los actores fue la línea fundamental en una película donde importan mucho la veracidad y autenticidad de los personajes”.

Todo lo cual gana mayor sentido y coherencia cuando revela: “el casting de dos meses fue más de caracterización que de actuación, y en su proceso conté con la participación de excelentes actores. Finalmente me quedé con Jorge Martínez (Diego), por las razones que, creo, están en la película. En el caso de Miguel, siempre pensé en Patricio Wood, un actor con el que deseaba trabajar desde hacía mucho tiempo”. A los protagonistas, los rodea un grupo de sugestivos personajes, interpretados por Yailene Sierra, Coralia Veloz, Ana Gloria Budúen, Gabriela Ramos y Jorge Molina, entre otros; quienes enfrentan una difícil decisión cuando llega la añorada visa.

Fernando Pérez (La Habana, 1944), formado como asistente de dirección en el ICAIC y con una larga trayectoria como documentalista durante los años 1970, defensor de un cine crítico, heredado de Tomás Gutiérrez Alea (Titón), aunque con fluctuaciones de estilo, temática y tono a lo largo de su filmografía: Clandestinos (1987), Hello, Hemingway (1990), José Martí: el ojo del canario (2011), en una línea historicista; Madagascar (1994), La vida es silbar (1998) y Madrigal (2007), en una vertiente surreal de clave poética; y Suite Habana (2003), La pared de las palabras (2014) y Últimos días en la Habana (2016), como indagaciones de cine social y antropológico; lo convierten en el cineasta cubano vivo más importante, con una obra de reconocimiento internacional, merecedora de premios Goya, Ariel y múltiples Corales en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana.

Ante la pregunta: ¿qué relación guarda Últimos días en La Habana con sus filmes anteriores?, respondió: “La siento muy cercana a Suite Habana. El contexto es el mismo, pero los personajes expresan actitudes distintas porque la realidad ha cambiado y las condiciones de precariedad y sobrevivencia se han endurecido. Es en esa parte de nuestra realidad (que considero la más representativa porque es la más popular), donde se puede medir la temperatura de la sociedad cubana hoy. Siempre que pueda vuelvo a ella en mis películas”.

Cuando se conversa con Pérez, quien defiende un cine de autor, siempre se impone averiguar acerca de la concepción del guión: “Un día tocó a la puerta de mi casa Abel Rodríguez. Me dijo que trabajaba en un banco y que no era un guionista profesional, pero que le encantaba escribir. Leí esa primera historia y me cautivó por la riqueza de sus diálogos y la autenticidad de sus personajes, pero la rechacé porque me recordaba mucho a Fresa y chocolate (1994). No se inmutó: me dijo que tenía diez historias más. Y fue así que de entre ellas surgió Últimos días en La Habana (que ha terminado siendo un homenaje a la película emblemática de Titón, Juan Carlos Tabío y Senel Paz, pero desde otras perspectivas)”.

El filme titulado originalmente, Chupa Pirulí, que según su director no quedó como propuesta final, porque todos pensaban que se trataría de una comedia, mientras él les aclaraba que sería, en todo caso, un drama alegre, obtuvo el Premio Especial del Jurado y el Coral a Mejor Banda Sonora, diseñada por Sheyla Pool en el Festival de Cine de La Habana en diciembre pasado e integró recientemente el programa Berlinale Special, en Alemania.

Pero no es la primera vez que el cine de Pérez se exhibe en el Sur de la Florida: “Mi relación con el Festival de Cine de Miami ha estado condicionada por los avatares del destino: ya es la cuarta ocasión en que circunstancias (profesionales unas, familiares otras) ajenas a mi voluntad, me han impedido participar junto a mis películas. No puedo olvidar que fue gracias al empeño y sensibilidad de Nat Chediak que La vida es silbar (1998), fue una de las primeras películas cubanas en exhibirse en el evento en sus más tempranas ediciones”; nos recuerda el Premio Nacional de Cine 2007. A lo que agrega: “recientemente nos empeñamos en la exhibición de La pared de las palabras (2014), pero no llegamos a tiempo. Ahora con Últimos días en La Habana, tampoco puedo estar, pero estoy convencido de que continuaré haciendo películas y el Festival las seguirá exhibiendo para, juntos, cambiar algún día el destino”.

Por último, aclaró: “Sigo pensando que aunque Últimos días en La Habana aborda un tema universal, su entorno la convierte en una película dirigida a un público muy cubano. Lamento no poder compartir esta experiencia con ustedes porque verla en Miami es como verla en Cuba”.

“Últimos días en La Habana” (2016), del director cubano Fernando Pérez, será exhibida el próximo jueves 9 de marzo, a las 7:00 p.m., en el Olympia Theater. 174 E Flagler St, Miami, FL 33131. (305) 374-2444.

Rubens Riol es historiador del arte, promotor cultural y crítico de cine. Twitter @Rubens_Riol

  Comentarios