Artes y Letras

Armando Caicedo, un concierto de risas y literatura

Armando Caicedo
Armando Caicedo Foto de cortesía

En Concierto para delinquir el escritor y dibujante colombiano Armando Caicedo vuelve a crear una galería de personajes extravagantes y no menos queribles para narrar una historia de exilios y amistad.

La novela, que obtuvo la única Mención de Honor en el Premio Internacional de Novela Kipus, comienza en la ciudad de París para, previo paso por otras capitales, concluir en el ficcional Puerto Galeón donde un anarquista uruguayo y un trotamundos español deben juntar fuerzas para combatir a un sacerdote bastante particular. Concierto para Delinquir se lee como una novela de aventuras en el que cada capítulo guarda una nueva revelación.

Galardonado en tres ocasiones con el “Premio José Martí” concedido por la National Association of Hispanic Publications –NAHP– como reconocimiento a su trabajo como editorialista gráfico en El Tiempo Latino, el semanario en español del Washington Post, el escritor presenta su nueva novela el jueves 16 de marzo en la librería Altamira, ubicada en el corazón de Coral Gables. La presentación es patrocinada por la Feria del Libro de Miami, como parte del programa de eventos en español que durante todo el año auspicia la Feria.

¿Por qué un uruguayo como protagonista de la novela?

Los dos protagonistas de esta novela son calcados de la realidad. El uruguayo, Naul Ojeda es —en la vida real— Naul Ojeda. Un maravilloso artista del grabado, a quien conocí en una exposición colectiva en Washington D.C. Concluida la exposición, me invitó a compartir su «atelier». Pintamos durante casi cinco años, como condenados a cadena perpetua y en ese ambiente de bohemia lo llegué a conocer... como si yo lo hubiera parido. El otro protagonista es un cuentero español, José María Valle, un trotamundos que conoce, como las palmas de sus pies, seis de los cinco continentes. Me lo topé en Televisión Española, por la época que yo disfrutaba de una beca para estudiantes extranjeros. Como si el tiempo se hubiera detenido, nos hemos mantenido en una relación espiritual, fraterna, por treinta años, sin importar el océano y medio de distancia que siempre nos ha separado.

El secreto de esta novela es que hice fotocopia de sus vidas y personalidades y me apropié de sus ángeles y sus demonios. Para rematar, en el colmo del despiste, no tuve tiempo ni de cambiarles sus nombres. La fórmula mágica consistió en mezclar las dos personalidades (Naul + José María) hasta lograr una pócima inestable y peligrosa, que en mi papel de autor debí manipular con cuidado, porque despide —con potencia nuclear— escenas repletas de situaciones insólitas, irreverentes y divertidas. Para lograr esta novela —fresca y desabrochada— tuve la suerte de inspirarme en este par de iconoclastas que, al final, (me huelo) resultaron dictándome de corrido, escenas cruciales de la novela. Con semejante ayuda, cualquier trabajo resulta divertido.

¿Qué encuentra en el tono paródico?

El tono es ese adjetivo que describe el estado emocional del autor cuando se enfrenta a una hoja en blanco. Ese tono pasa a ser el ADN del escritor. Lo que acontece en el mundo de la literatura es que algunos intelectuales, pequeños, rancios, soberbios e insoportables, que se consideran propietarios del Parnaso, y suelen escribir de malhumor, desprecian el tono paródico. Alguno de ellos me calificó hace poco de comiquero, por la devoción que le profeso a los recursos maravillosos de la parodia, como si ésta no fuera ese gigantesco espejo donde se refleja nuestra vida cotidiana, ese in between, que vivimos, entre la cima de nuestros ideales —allá arriba— y la sima de nuestras miserias —acá abajo—.

Para mi gusto, me resisto a urdir una historia en tono trágico, o melancólico, donde impere el blanco, el negro y el gris. Prefiero historias vivas, divertidas, tropicales, llenas de humor y sarcasmo, urdidas en creativo desorden, con los hilos multicolores que nacen de la espontaneidad.

Concierto para Delinquir se lee como una novela de aventuras.

La vida real es lo más parecido a una novela: competimos en una larguísima carrera de obstáculos, saltando entre sueños, problemas, proyectos, decepciones y satisfacciones. El novelista crea un mundo de ficción, con tantos detalles en la puesta en escena, que el lector terminará creyendo que ese mundo en realidad existe. En el mundo real, hay una sorpresa agazapada a la vuelta de cada esquina, desde el momento que el tipo nace por cesárea, se alista en los «marines», estudia para astronauta, se hace paracaidista, práctica un deporte de alto riesgo y, en el clímax de su vida, se desnuca como infeliz resultado de haber pisado una cáscara de banano... lo que demuestra que la vida real, como la novela, transitan de sorpresa en sorpresa...

Su novela también gira alrededor del exilio.

El exilio nos abre todas las posibilidades creativas. El exiliado mantiene intacto en su mente “el olor a la guayaba”, se excitan sus neuronas con el recuerdo de los tres amores que dejó atrás, y la nostalgia de un pueblo viejo que se resiste a salir de su memoria, y un día se descubre militando en la utopía de ese país ideal que se merecen sus paisanos, que esperan al otro lado de un muro imaginario. El exilio también nos permite descubrir nuevos universos, y recibir nuevas influencias. De esa forma reinventamos nuestra imaginación, al contrastar nuestra cultura de origen, con otras, muy diferentes y variadas, con las que nos vamos tropezando en el camino.  

Usted vive desde hace casi 20 años en exterior. ¿Piensa que ya es tiempo de dejar de ser un exiliado y volver a su tierra?

Salir al exilio equivale a salir del closet. Después de superar tantos prejuicios y padecer tanta incertidumbre, uno ya no es de allá, y si se descuida, corre el riesgo que tampoco sea de acá. El exilio lo hace a uno más global y menos provinciano. A estas alturas del partido, dudo que me entusiasme la idea de poner marcha atrás y retornar al closet. Como recurso final para responder a esta pregunta, voy a pedir prestado el siguiente texto de mi novela: «Naul colocó sobre la puerta, un cartón que reza: “Patria es el lugar donde se vive bien”. Para posar de honesto, remató: “Frase de Naul Ojeda, cuya autoría se la disputa Cicerón”».

El escritor y dibujante Armando Caicedo presenta Concierto para delinquir el jueves 16 de marzo, a las 7 p.m. en la librería Altamira (219 Miracle Mile) en Coral Gables. Evento patrocinado por la Feria del Libro de Miami.

Siga a Hernán Vera Alvarez: @HVeraAlvarez

Esta historia fue publicada originalmente el 10 de marzo de 2017 a las 3:09 p. m. con el titular "Armando Caicedo, un concierto de risas y literatura."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA