Prisioneras de la noche, desnudos fotográficos de Osiris Cisneros
El joven artista visual cubano Osiris Cisneros (1985), recién inauguró su primera exposición personal en Miami, en el concurrido Kendall Art Center, un espacio que también promueve la obra de artistas noveles. Su exhibición titulada All We Have, está integrada por 14 fotografías de gran formato, a color y en blanco y negro, provenientes de distintas series que tienen como leit motive el desnudo femenino; tanto en locaciones de La Habana como en el Sur de la Florida. “Exhibir mi obra en este centro ha sido una experiencia positiva ya que es una institución muy bien estructurada, a la altura del trabajo que se expone allí y con un staff de trabajo que complace las necesidades y expectativas de cualquier artista”, comentó satisfecho el Osiris en conversación con el Nuevo Herald.
A finales de los años 1990 Cisneros terminó sus estudios en talleres y escuelas experimentales de arte en La Habana, de modo que no es exactamente un artista académico, sino más bien autodidacta con una formación elemental, cuya experiencia giraba en torno a la pintura. Justo en 2004, cuando este crítico comenzaba su especialización en Historia del Arte, un par de colegas de la carrera y yo organizamos una exposición con los primeros cuadros de Osiris para un ejercicio de clases, el cual se concretó ese mismo año bajo el título Peces de ciudad en la galería Tina Modotti del Teatro Mella en el Vedado habanero.
Sin embargo, hubo un cambio repentino de manifestación artística, a lo que respondió: “mi salto de la pintura a la fotografía fue casi obligatorio desde el momento en que mi madre decidió vivir en los Estados Unidos, pues sin apenas consultarme, un día me envió a Cuba, un kit de hacer tatuajes, oficio que me sirvió de sustento en la Isla antes de reunirme con ella; pues debido a exigencias sanitarias, mi taller de pintura desaparece para convertirse en un estudio de tatuajes, algo que sigo haciendo actualmente”.
Aunque la exhibición nos ofrece distintas etapas de su trayectoria creativa como fotógrafo, ya podemos discernir un grupo de constantes que nos acercan a un lenguaje familiar: lugares inhóspitos ocupados por la figura femenina, frialdad enajenada de los personajes en poses meditadas y actitudes contemplativas que nos recuerdan la inmovilidad de los maniquíes, fetiches sexuales asociados a la experiencia de la mujer como objeto de deseo y cuerpo construido en función del placer de los otros: tacones, pelucas, tatuajes, muñecas inflables, lencería, etc; el anonimato de los y las modelos, su identidad camuflada, generalmente de espaldas al espectador, decapitados por el encuadre o con los ojos vendados; y una marcada teatralidad en las composiciones que acusa evidentes arreglos escenográficos.
“Todas estas series guardan relación entre sí, en tanto me di a la tarea de buscar escenarios difíciles, pues la mayoría de mis fotos son en espacios públicos. De esa manera juego con el impacto que crea la figura femenina dentro de los mismos, mientras intento discursar sobre la libertad de la mujer sin dejar de lado la sensualidad que puede provocar mi trabajo”, declara el fotógrafo respecto a sus intereses presentes en la muestra.
La mayoría de las escenas sugieren algo así como la reconstrucción de un crimen, circunstancias sospechosas en ambientes cutres, de bajo mundo: calles oscuras, una estación de trenes o desvencijados interiores domésticos, rincones donde la mujer aparece como posible víctima de la violencia masculina, como cuerpo desechable en la basura, atada a los roles sociales de género o silenciada por el peso de la cotidianeidad, aunque en ocasiones divisamos ciertos amagos de empoderamiento, donde la protagonista urde la trampa de su cuerpo como máquina de seducción, como revancha: Any Body (2011) y Lipstick (2014), entre otras.
Quizás en ese ánimo de representar a la mujer como animal nocturno, solitario, en atmósferas underground, que lindan con la prostitución o experiencias de sexo en grupo, representadas con más asombro tecnicista que espontaneidad lúbrica, late cierta ambigüedad ética del punto de vista, de modo que en lugar de defender al mal llamado “sexo débil” pareciera que el fotógrafo arrastra por momentos un legado machista. Aunque sobre este particular el artista expresó: “No pretendo ofender o marginar a la mujer, solo invito a la reflexión sobre las transformaciones de la figura femenina durante los últimos años. Mi modelo principal es mi esposa. Hacemos un trabajo conjunto tanto en el arte como en la cotidianeidad. Iniciamos este proyecto solos ella y yo; luego se nos unieron otras personas interesadas en expresar sus inquietudes mediante nuestro trabajo”.
Por otro lado, adivinamos también en algunas fotos, cierto parentesco con zonas temáticas de la fotografía del gran Helmut Newton, es el caso de las piezas A veces hay que dar un salto (2013), Genuine Leather (2013). No obstante, las obras más logradas, de estética impecable, minimalista, sin dejar de ser teatrales, inquietantes, incluso hasta un poco siniestras, son Materia prima, y 100 % Polyester, ambas de 2013. Todo lo cual indica que este joven creador ha ido experimentando hasta encontrar su verdadero camino: la fotografía.
‘All We Have’ de Osiris Cisneros. Hasta el 20 de mayo en el Kendall Art Center, 12063 SW 131st Ave, Miami, Florida, 33186.
Rubens Riol es historiador del arte, promotor cultural y crítico de cine, en Twitter: @rubens_riol
Esta historia fue publicada originalmente el 4 de mayo de 2017, 2:32 p. m. with the headline "Prisioneras de la noche, desnudos fotográficos de Osiris Cisneros."