Artes y Letras

Gran homenaje a la obra de la escritora y artista Mireya Robles

Mireya Robles
Mireya Robles Foto de cortesía

Mireya Robles es una escritora cubanoamericana que nació en Guantánamo, Cuba, en 1934. Estudió en la Universidad de la Habana y en el año 1957 emigró a EEUU, donde estudió en el Russell Sage College y se doctoró en la Universidad Estatal de Nueva York. Ha publicado novelas, diarios, artículos, ensayos, poemas y narraciones cortas, en revistas literarias de más de 20 países. Ha sido traducida al francés, al inglés, al portugués, al catalán, al vasco, al italiano… Aunque ha sido entrevistada decenas de veces, accedió a responder unas preguntas para el Nuevo Herald.

Acabas de cumplir 83 años y vienes de Guantánamo, un pueblo que alguien llamó “el tercer mundo del tercer mundo”, por aquello de ser una ciudad perdida. ¿Pensaste alguna vez vivir todo lo que has vivido? ¿Convertirte en una escritora universal?

MR- Nunca me enteré de que Guantánamo fuera una ciudad perdida. Nací allí y allí me tocó vivir en casa de mis tías porque en Caimanera, donde vivían mis padres, sólo había escuelitas de barrio donde se aprendía a leer, escribir y las cuatro reglas de aritmética. Caimanera fue mi pueblo de ensueño. De Guantánamo recuerdo con afecto el son de los pregoneros: el que vendía yemitas de coco que anunciaba con ritmo de rumba y el que pregonaba con nostalgia su tablero lleno de uvas. Desde niña sentí que había venido a cumplir un destino, pero imagino que eso nos pasa a una mayoría, a algunos, al menos. No creo que lo he cumplido del todo, pero agradezco haber podido crear, saber que estoy en mi camino.

EC- Pues sí, un tiempo después del triunfo de los rebeldes, se determinó que Guantánamo era ciudad perdida, porque se suponía que si había una penetración del “imperio”, sería por la Base Naval Norteamericana, y el país se quebraba por esa parte; por eso, las primeras trincheras de resistencia dicen que se encuentran a partir de Loma blanca, el término entre Guantánamo y Santiago de Cuba. La frase fue dicha el 26 de julio de 1985, por Fidel Castro, en su único discurso en la ciudad, cuando la definió como: “Este es el tercer mundo del Tercer Mundo”. Material para otros estudios, vayamos nosotras a la literatura que es lo nuestro. ¿Cuál es tu conexión más remota con la literatura?

MR- Si te refieres a lo que leía, se trataba de Pinocho; Tarzán, de Edgar Rice Burroughs; cuentos cortos que vendían por separado, sobre la vida mágica de los gnomos; El mago de Oz. Si te refieres a mi obra, empecé a escribir a los 13 años, poemas y cuentos.

EC- Los que te conocemos, sabemos tu gran amor por Sudáfrica, donde no sólo tuviste un mundo de experiencias, sino también escribiste un libro encantador, Diario de Sudáfrica. Llegaste a Johannesburgo el 13 de julio de 1985, (que coincidencia, el mismo año del discurso degradante para Guantánamo) y al día siguiente, en el avión de South African Airways que te llevaba a Durban, escuchaste La Guantanamera, y has dicho que lo tomaste como una bienvenida. ¿Lo consideraste un buen augurio?, ¿lo fue?, ¿crees en los presagios, en lo paranormal?

MR- Sí, lo sentí como una bienvenida y así fue. En Durban me parecía que caminaba mis calles. Creo en presagios, en lo paranormal. A veces he sentido que algo terrible va a suceder y hasta anoto en alguna libreta: “y ahora, ¿qué es lo que viene?” Otras veces, sé cuándo algún problema se va a resolver. En tiempos remotos estoy segura de que frecuentaba templos buscando la palabra orientadora de pitonisas. En esta reencarnación, he recurrido a barajeras, aunque debo decir que solamente dos han sido exactas en sus predicciones: una en Caimanera, cuando yo tenía 17 años. Le decían “la gitana” y estaba de paso por el pueblo. La otra, Alejandra, que lamentablemente murió hace un par de años, vivía en Hialeah.

EC- Un diario retiene el recuerdo para volver a él una y otra vez. Publicar el Diario de Sudáfrica, ¿es una entrega de parte de tu vida a los lectores?, ¿un desprendimiento, una dádiva?, ¿lo escribiste con idea de publicarlo?, ¿qué efecto ha tenido?

MR- Comienza el diario como una carta que pensaba enviar a algunas amistades para compartir mis experiencias de Sudáfrica pero no fue ése el único motivo. Desde tiempo inmemorial he sentido la necesidad de apuntar el momento y lo que en él sucede. Empecé cuando era niña, con un diario y me inventé un abecedario para escribirlo, para mantener mi privacidad, para que otros no tuvieran acceso a lo que yo contaba. En el caso de mis apuntes de viajes, del mismo Diario de Sudáfrica, sí está ahí, además del impulso de escribirlo, una necesidad latente de compartir lo que escribo.

EC- El mismo impulso que te lanzó a escribir tus novelas Hagiografía de Narcisa la bella, La muerte definitiva de Pedro el Largo y Una mujer y otras cuatro, las mismas que le han robado el protagonismo a otras facetas tuyas, como pintora, poeta y cuentista. ¿Te sientes bien con eso?, ¿Hubieras querido que por ejemplo la poesía o la pintura se llevaran el primer plano? ¿Qué género prefieres?

MR- No hay nada que el ser humano necesite más que la aceptación. Agradezco esa corriente íntima que se establece entre la obra y el lector de mis novelas. En ellas, la entrega, de mi parte, es más extensa, aunque igualmente intensa que en los otros medios de expresión. Siempre agradeceré esa aceptación, pero creo que las obras, como los seres humanos, tienen su destino y sé que a las demás les llegará el suyo, con más o menos amplitud, tal vez cuando ya yo no esté en este mundo.

EC- Has obtenido premios y menciones en los más disímiles concursos: Círculo de Escritores y Poetas Iberoamericanos de Nueva York, 1969, 1970, 1971, 1974, 1975; en Sigma Delta Pi, Sociedad Nacional Hispana, Universidad de Maine, Orono, 1973; en la revista Silarus, Battipaglia, Italia, 1973; en La Felguera, España, 1974; Medalla de Oro L'Académie Internationale de Lutèce, París, Francia, 1974; Premio Juan Boscán, Barcelona, España, 1974; del Diario de León, León, España, 1974; del Periódico La Verdad, Murcia, España, 1975; de la revista Silarus, Battipaglia, Italia, 1975; de la revista Amanecer, Buenos Aires, Argentina, 1976; Accésit, en el Premio Jorge Mañach, Miami, U.S.A., 1976; y la novela Una mujer y otras cuatro, entró en el grupo de las seleccionadas para la obtención del Premio Nadal, 1989, entre muchos otros honores. Para un escritor como tú que ha hecho de la escritura su vida, ¿son importantes los premios?, ¿realmente motivan, o todo es una ilusión del ego?

MR- De los premios nace en mí un profundo agradecimiento, una paz que me trae esa aceptación. Por lo demás, sé que ni la obra premiada ni yo valemos más ni menos de lo que valíamos antes del premio.

EC- En la entrevista que abre el Dossier, y que te hiciera Luis de la paz, publicada originalmente en Otro Lunes. Revista hispanoamericana de cultura, No.34, año 6, octubre 2014, hablas de tu experiencia en el año 1980 en la base militar de Fort Chaffee, en Arkansas, entrevistando cubanos que llegaban de Cuba desde el Mariel, con el fin de relocalizarlos, y dices: Los homosexuales venían a contarme los problemas y pleitos que tenían con sus parejas. A su homosexualidad le llamaban “la debilidad”. Me dejaron muchas historias que contar y que algún día tendré que hacerlo. Allí supe de los crímenes que ellos mismos me contaron, supe de su ingenuidad que a veces inspiraba compasión y ternura. Supe de su desesperación, de su inconformidad. ¿Has escrito ya algo sobre eso, piensas hacerlo?

MR- Se convive con la obra día a día, se le ayuda a andar caminos y así será hasta el fin. En eso estoy ahora. El momento de creación no lo programo, llega cuando llega. En estos momentos sé que tengo que organizar material anotado de experiencias de viajes, de mi convivencia con los cubanos que salieron por el Mariel hace décadas y me contaron su historia en la base militar de Fort Chaffee, en Arkansas. Son pendientes que sé que tengo que cumplir y espero poder hacerlo.

EC- Eres una persona a quien no le interesan ni la notoriedad, ni la fama, ni los halagos superficiales. ¿Cómo recibes este homenaje que les hace el Centro Cultural Español a ti y a tu obra?

MR- Creo que será un hermoso intercambio de amistad que agradezco al Centro Cultural Español.

Este homenaje es parte del programa Crear en femenino, un proyecto del CCE dedicado a la creación de la mujer en las diferentes manifestaciones artísticas; en el mismo contaremos con un panel de lujo, los especialistas Anna Diegel que nos visita desde Suráfrica; Maya Islas desde Texas y Rolando Morelli desde Filadelfia. Para los lectores será el lanzamiento mundial del Dossier Mireya Robles (Ediciones La Gota de agua, 2017) y también podrán adquirir varios libros de la autora ya publicados. Brindis y firma de autógrafos al final.

La cita es el viernes 26 de mayo, a las 7:00 p.m., en el CCEMiami. 1440 Biscayne Blvd., Miami, FL 33132. Teléfono (786) 436-6783.

Esta historia fue publicada originalmente el 18 de mayo de 2017, 5:04 p. m. with the headline "Gran homenaje a la obra de la escritora y artista Mireya Robles."

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