Artes y Letras

El Ángel Editor publica a Alex Lima y Lizette Espinosa

Lizette Espinosa
Lizette Espinosa Foto de cortesía

Las grandes corporaciones, y la presión de un comercio exigente, ahogan a los libros que no provienen de autores conocidos o casas editoras de renombre, esto provoca la expansión de editoriales pequeñas, a las que no les quita el sueño no tener un best sellers dentro de su colección. Sin embargo, estas editoriales pequeñas se preocupan por publicar libros de calidad y dan a conocer nuevos escritores.

El Ángel Editor es una de esas pequeñas editoriales. Radicada en Ecuador y dirigida por el poeta Xavier Oquendo, quien también es el organizador del Encuentro Internacional de Poetas “Poesía en Paralelo Cero”, de Quito. La casa editora se enfoca en publicar a escritores de su país y de Hispanoamérica, poseen una colección de poesía llamada 2alas en la que se publica a dos autores, uno local y otro iberoamericano, con el fin de “que este encuentro se vuelva un lazo cómplice que traspase fronteras, que junte sensibilidades similares, que permita que dos poéticas se den la mano y traten de alcanzar al lector a través del vuelo cómplice de dos alas que crean a ese pájaro del poema”. El problema radica en que nunca existen dos poetas así de parejos —nótese que no digo buenos o malos— para que las alas puedan hacer volar al pájaro sin contratiempo, sin desnivel. Uno siempre será mejor que el otro. Es inevitable, pero la desesperación de los jóvenes por publicar los lanza a ese riesgo.

El libro que nos ocupa hoy es el número 27 de dicha colección y contiene los cuadernos Hibrida cíclica, del poeta ecuatoriano radicado en Nueva York Alex Lima, y Por la ruta del agua de la poeta cubanoamericana de Miami Lizette Espinosa.

Lima es un pensador, un poeta que hurga en la lírica anterior tras los caminos de la esencia de la vida, el zumo con el que amamantará luego su poesía; por eso a la hora de escribir se siente cómodo y logra un discurso traslúcido. A Lima no le preocupa unir palabras para crear otras que expresen lo que justamente quiere decir, así obligar al lector, a que lea eso que él quiere que lea: Ahora que me gustan más las valencianas/ que las magdalenas de sexo convexo… Su cuadernillo dentro del libro es un derroche de referencias que llevan de una a la otra y a la otra, como las del poema “Alexandra”, que tiene un exergo de Leonard Cohen que remite a una canción, que a su vez se basa en un poema Cavafis sobre la relación de Marco Antonio con Alejandría.

Crea también comparaciones y asociaciones entre algunos poemas que aparecen frente a frente en el libro —habilidad también del editor para lograr el juego de la coincidencia— “Santa Barbara-Shangó”, dedicado a la Oricha del panteón yoruba, que se transforma en hombre y mujer cada seis meses, y “Meztli”, de la mitología mexicana, un dios que se convirtió en la diosa de la Luna. Este autor posee un juego de señales escondidas que se activan cuando se agudiza la lectura, y otra vez digo, con eso obliga al lector a quedarse en el fondo en busca de los verdaderos tesoros.

Lizette Espinosa por su parte es diferente del poeta que la acompaña, su discurso es intimista y a la hora de escribir no parte de referencias —aunque también las usa— sino de imágenes que rondan su cabeza, Cruzo el mundo para verme llegar/ desde otra orilla. Imágenes encontradas en su camino, Una cruz de cerámica/ horneada en Cataluña/ resalta en la pared., que le permiten entonces embelesarse y sacar de ella la poesía que contienen. A veces las imágenes las inventa, las reconstruye otras, las describe porque en ese acto poético está la esencia de percibir el mundo, tácito y oculto.

Espinosa de manera inevitable crea, porque siente la necesidad de mejorar su vida, de sacar de ella lo que la atormenta y también lo que la enriquece. El lector, en sentido general, llega a conocer al autor a través de la lectura, y Espinosa parece temerle a eso, a la posibilidad del desnude que viene de extraños; por eso mantiene su poesía breve, dándonos sólo una catada de ese mundo tanto rico como velado. Es cierto que la poesía tiene el poder de mejorar, pero también se corre el peligro de sustituir la realidad a tal punto de trastornar, no en el caso de esta poeta consciente. En estos ojos tan llenos de otros ojos/ intento separar estrellas de limallas.

Tristemente, la edición del libro no estuvo bien cuidada, tiene varios errores como poner la palabra “inédito” al final de cada poema cuando estos están siendo publicados, lo que presupone que al envío de los poemas sólo hubo un proceso de copiado y pegado. Hay también errores ortográficos, de puntuación y acentuación... Las editoriales independientes por lo general no poseen personal para hacer un trabajo completo como deberían: pasar por un gestor, un comité editorial y un comité de revisión, donde se relean los borradores finales. Sabemos que contar con más de una persona es casi siempre imposible, pero que un editor trabaje solo, es inhumano para él y atenta contra la obra en sí. Eso sucede con casi todas las editoriales pequeñas. Un libro antes de salir al público debe ser visto por muchos pares de ojos.

En definitiva, en este caso el libro se salva por los poetas, ambos autores cumplen con el ejercicio lírico, haciendo que olvidemos los contratiempos y nos aventuremos en el fascinante mundo de la palabra.

La cita es el miércoles 28 de junio a las 7:00 p.m. en Altamira Libros, 219 Miracle Mile, Coral Gables, FL 33134. (786) 534-8433.

Esta historia fue publicada originalmente el 22 de junio de 2017, 4:23 p. m. with the headline "El Ángel Editor publica a Alex Lima y Lizette Espinosa."

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