‘En Blanco y Trocadero’ llega al Festival Vista
Publicada Neo Club ediciones en el 2015, En Blanco y Trocadero es la novela que Nicolás Abreu Felippe (La Habana, 1954) presenta por primera vez en la sexta edición del Festival Vista de Miami. Abreu Felippe llegó a Estados Unidos en 1980, a través del puente marítimo Mariel-Cayo Hueso. Es autor de Al borde de la cerca (Madrid, 1987), testimonio de sus experiencias como asilado en la embajada de Perú en La Habana; de las novelas El lago (Miami, 1991), Miami en brumas (Miami, 2000) La mujer sin tetas (Santo Domingo, 2005) y Habanera fue (Barcelona, 1998), a seis manos con sus otros dos hermanos José y Juan. Tiene inédito Las hojas al caer (poemas). En la actualidad trabaja en la novela La ribera.
En Blanco y Trocadero forma parte de una trilogía escrita por los años 70 en Cuba a la que se unía El Sisí y La Perlana. La historia es la de un niño aventurero, hijo de un limpiabotas, rebelde y sin ganas de ir a la escuela; por medio de él se va conociendo la situación del país. Desde el primer momento, justo en la dedicatoria del libro, Nicolás deja clara su posición de iconoclasta:
—¿Qué dijo Maceo?
—¡Manigüiti un peo!
—¿Qué dijo Martí?
—¡Manigüiti aquí!
(De un juego infantil)
El prólogo sitúa al lector en el ambiente de vigilancia perenne a que eran sometidas todas las personas después de la entrada de los barbudos a La Habana en enero del 1959. En la época que se suceden los hechos del libro esa vigilancia se extrema más de lo normal, porque está pronto a celebrarse en la capital el Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, el primero de su tipo en el país. “Con esto del Festival de la Juventud que se va a celebrar aquí, hay que andar con mucho cuidado, porque están recogiendo a todos los que ellos creen peligrosos. Lo de siempre, hasta el Caballero de París fue a parar a un manicomio en esta corrida”. Al Festival asistieron 154 países y alrededor de 18,500 participantes que gritaban el lema “¡Por la solidaridad antiimperialista, la paz y la amistad!”. Era el año 1978 y hubo un récord de jóvenes y homosexuales detenidos y presos, porque según el oficialismo no podía empañarse la imagen de la Revolución.
En el libro hay dos diálogos que coronan como ejemplos de la situación económica del país y la escasez de alimentos, uno es el capítulo “La comida” que posee sólo dos líneas:
CAPÍTULO LA COMIDA
—¿Mima hay algo de comer?
—Sí, coge un poquito de té que hay arriba de la meseta de la cocina.
El otro es un dialogo del protagonista con otro chico:
—¿Tú sabes qué tengo ganas de comer yo ahora?
—¿Qué?
—Carne de puerco, jamón, pan con guayaba y queso crema y una malta Hatuey bien fría.
—Ja, ja, jajaja, lo que podrás hacer es leerte la historia del indio Hatuey.
Así se puede ver lo difícil que resultaba la niñez: “Mis patines son chinos, mi madre durmió en el portal de la Casa Sánchez para poder comprármelos. (…) Sólo los que se pasan dos o tres noches durmiendo a la intemperie, llueva, truene o relampaguee, cogen los mejores.
Hay algo significativo en los autores de esa época que debe ser un buen tema para estudio; autores de la talla de Reinaldo Arenas, Daniel Fernández, Eddy Campa y Guillermo Rosales entre otros, tuvieron la responsabilidad de contar lo que protagonizaron, el caos en que se convirtió el país y eso mismo les trajo también las consecuencias de que fueran fuertemente reprimidos y censurados hasta la prisión y la destrucción de sus obras. Sin embargo, todos narran o versan —según el caso— sobre temas dolorosísimos pero siempre lo hacen en la base del humor y la ironía.
“Yo nunca me pude ganar una estampilla, siempre me las tenía que robar. Nunca me pude aprender el Ave María, en mi Primera Comunión tuve que fingir que rezaba. Pero me encantaba la iglesia porque en ella cuando los curas nos dejaban solos, nos encaramábamos en las sillas que había entongadas en el almacén y nos robábamos los soldaditos que guardaban allí para regalar a los niños pobres el Día de Reyes. Yo nunca comulgaba porque me daba pena pararme como un estúpido delante del cura y sacar la lengua”.
La novela fue escrita en cuba en 1974, reescrita en 1999 en Miami y publicada en el 2015. Cuarenta y tres años después mantiene su frescor y total vigencia.
Esta historia fue publicada originalmente el 13 de julio de 2017, 5:43 p. m. with the headline "‘En Blanco y Trocadero’ llega al Festival Vista."