Cuentos de Ernesto G. que transforman lo cotidiano
Se ha dicho muchas veces que el cuento es uno de los géneros literarios más difíciles. La mayoría de los escritores coincide en que las dificultades son múltiples: brevedad de las descripciones, ausencia de tramas secundarias y pocos personajes. García Márquez lo resumió alguna vez de esta manera: “El esfuerzo de escribir un cuento corto es tan intenso como empezar una novela”. Entonces, si escribir un cuento es tan difícil, ¿cómo calificar el esfuerzo de escribir un microrrelato? Es imposible. Algunos críticos han tratado de hacerlo mediante la identificación de sus rasgos —discursivos, formales y temáticos— y lo único que han conseguido, queriendo explicar su intertextualidad y elipsis, es confundirnos más.
A los lectores, creo, no les interesa saber cómo el escritor consigue narrar, con apenas treinta o cuarenta palabras, una historia que contenga planteamiento, nudo y desenlace; sino que el texto, a pesar de su brevedad, los deslumbre. Y eso es precisamente lo que ha hecho Ernesto G. en su más reciente libro, El transeúnte considerable y otros relatos (Editorial Silueta, 2016): deslumbrar.
No es la primera vez que lo hace. Ya en su libro anterior, Los relatos de Maurice Sparks, Ernesto consiguió convertir anécdotas triviales en verdaderas joyas del género que transcendían, en su modernidad, a los maestros del siglo pasado. En esta ocasión, además de volver a transformar su propia cotidianeidad en antológicos microrrelatos, los ha dotado de una leve unidad interna de tono y de estilo que los acerca (exceptuando los verdaderamente cortos) a los llamados cuentos literarios.
Siguen teniendo, eso sí, el mismo lenguaje preciso, diálogos certeros, originalidad temática y también, por qué no, algo de poesía: “Pudiera llover esta noche sin fin, y el fin ser un eco que se desliza como una serpiente”. Algunos son verdaderos microrrelatos, como La mujer de piedra, de tres palabras: “Fue bueno pisarla”; más breve, con su alusión sexual incluida, que el del famoso dinosaurio de Monterroso. Otros, sin dejar de ser narraciones totales, se balancean armoniosamente entre epigramas, aforismos y proverbios.
El transeúnte considerable y otros relatos está dividido en cinco secciones. En la primera de ellas, que le da título al libro, Ernesto G. nos propone mirar la literatura de diferentes maneras. Primero, con humor, como en el relato titulado La poesía y sus consecuencias, donde nos dice: “Ayer leía a un señor poeta. Y me he levantado con diarrea. Llamé al doctor. Me dijo: ‘Lo tuyo tiene cura, lo del poeta, no”. O con resignación ante el hecho de su inutilidad: “Esta historia comienza como todas las historias, con una oración intranscendente que ocupa su espacio con cierta dignidad, pero a la vez con el conocimiento de que es solo eso, palabras escritas para comenzar un relato”.
En la segunda sección, Elefantes amarillos, los relatos adquieren una mayor diversidad temática y sus textos se vuelven más reflexivos. Basta una mirada a sus títulos para comprobarlo: La mujer ilustrada; El sabor de tu sexo; La máquina del tiempo; Una mujer desnuda sale al balcón; La tarde empieza con un poema; Los vientos y Un romance virtual. Las otras secciones (Manual de instrucciones; Un lugar luminoso y Una historia) son similares en cuanto a la extensión, tema y formato de sus cuentos.
El transeúnte considerable y otros relatos es un libro muy bien escrito. Y mejor concebido; como ya dije una vez. Sus cuentos están escritos a partir de ideas tremendamente originales; tan sorpresivas y desconcertantes que parecen sacadas de la chistera de un mago o un ilusionista. Y es que, pensándolo bien, eso es precisamente lo que Ernesto G. ha hecho siempre: sacar relatos de su sombrero como si fueran conejos. O poemas como si fueran ramilletes de flores. Así, en ese orden: magia, ilusión y poesía.
Ernesto G. (La Habana, 1967). Poeta, narrador, videasta y blogger. Licenciado en Lengua y Literatura Inglesas por la Universidad de La Habana. Ha publicado Los relatos de Maurice Sparks (Editorial Silueta, 2011). Es codirector de la revista de Arte y Literatura Conexos y director de iSawFinger Productions.
Esta historia fue publicada originalmente el 17 de agosto de 2017, 6:37 p. m. with the headline "Cuentos de Ernesto G. que transforman lo cotidiano."