Artes y Letras

‘Del Mediterráneo al Plata’, una conmovedora saga familiar

En la literatura argentina siempre ha habido novelas cuyos protagonistas han sido inmigrantes. A veces, el personaje principal es de origen italiano; en otras ocasiones, es español. Pienso en Santo Oficio de la memoria, de Mempo Giardinelli, sobre una familia de inmigrantes italianos, que obtuvo el Premio Rómulo Gallegos en 1993; y en Diario de ilusiones y naufragios, de María Angélica Scotti, la historia de una joven española que viaja de Barcelona a Buenos Aires, y que ganó el Premio EMECE de 1995.

Y pienso también en Del Mediterráneo al Plata (Amancay Ediciones, 2012), de la escritora argentina residente en los Estados Unidos, Isabel García Cintas, quien a partir de las historias que le escuchó contar a sus padres sobre sus bisabuelos italianos Carmelo y Filomena, y sobre los españoles Isabel y Luis, ha escrito una conmovedora saga familiar que abarca tres generaciones.

Del Mediterráneo al Plata comienza en Buenos Aires, en 1880, en el muelle de Las Catalinas (“una construcción larga, de madera, que se adentra en el barro del río, detrás de la Plaza de la Victoria donde está el Cabildo”), que era por donde desembarcaban los pasajeros que llegaban de Europa, y donde Carmelo Yanicelli esperaba a su prometida, Filomena Demarco, para casarse allí mismo (todo estaba preparado de antemano: el juez y el secretario con el libro del Registro Civil) en la cubierta del barco que acababa de atracar después de una larga travesía desde Nápoles.

Lo que sigue es la historia de la familia Yanicelli-Demarco (bisabuelos de la autora por el lado materno); una historia en la que no faltan las dificultades propias de abrirse camino en un país con un idioma y costumbres diferentes, pero en la que tampoco faltan los momentos felices: las bodas de sus hijas, Ángela, Berta e Inés, y el comienzo de sus nuevas vidas, sobre todo la de Inés con Carmelo Aversa, que es el hilo conductor de un relato que se desplaza, sorteando triunfos y desgracias, a través de lugares y tiempos diferentes. En las más de 200 páginas que comprende esta primera sección, titulada Los italianos, la autora no solo ha contado la historia de su familia en la Argentina de finales del siglo XIX y comienzos del XX, sino también la de toda una época.

La segunda sección, titulada adecuadamente Los españoles, comienza en 1898, en Cartagena, España, y está escrita, al igual que la primera, de una manera detallada y con una extraordinaria calidad literaria. En ella se sigue la vida de Luis García e Isabel Cintas (abuelos paternos de la autora) desde sus primeros años de casados (tienen dos hijos, Francisco, el primero, y María Ginesa, el segundo) hasta que deciden emigrar a Argentina, una ciudad que es “la viva réplica de una capital europea”, según han oído decir, “con esa fabulosa Avenida de Mayo, llena de luces, con una red de trenes subterráneos, meca de artistas españoles de zarzuelas y teatro”.

El primero en partir sería Luis (“Apoyado en la barandilla del inmenso vapor noruego en el que va a cruzar el Atlántico, Luis mira hacia la explanada donde se amontonan grupos de personas despidiendo a los que parten con destino a Sudamérica”); le seguiría Isabel y los niños, que el 21 de junio de 1914 parten (“Esta es mi vida: despedirme demasiado temprano de todos los que amo, ya sea porque me abandonan, o yo los dejo a ellos”) en el vapor León XIII hacia Buenos Aires, donde de manera casi providencial (porque él no los esperaba), justo en el momento en que bajaban a tierra por la pasarela de desembarque, Paquito reconoce al padre entre los que estaban en el embarcadero: “¡Mare, mare!, mire, ahí, abajo –no atina a decir lo que se le traba en la garganta”. Al fin, la familia García-Cintas está reunida. Una nueva vida, no exenta de retos, se abre ante ellos. Casi 30 años después, Paquito conocerá a Elvira, hija de Carmelo Aversa e Inés Yanicelli. La última sección del libro, titulada Los argentinos, cierra la saga en una memorable escena cuando el sacerdote que oficia pregunta: “Francisco García Cintas, ¿aceptas por esposa a María Elvira Aversa?”

Isabel García Cintas nació en Córdoba, Argentina, estudió periodismo en Buenos Aires, y vivió tres años en Melbourne, Australia. A su regreso se radicó en Bariloche, donde trabajó por una década en el periodismo escrito y radial. Desde 1987 reside en Estados Unidos. Además de Del Mediterráneo al Plata, tiene publicada una novela de suspenso político titulada Incidente en la Patagonia.

manuelcdiaz@comcast.net

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