‘Muerte súbita’, una novela de todos los tiempos
Hacia 1599, la Plaza Navona, no era, ni remotamente, lo que es hoy: uno de los lugares más apacibles y hermosos de Roma, aunque comenzaba a delinearse. En el mismo espacio donde estuvo el Circus Agonalis, ya se levantaban en sus extremos dos de las tres fuentes que la caracterizarían, la de Neptuno y la del Moro, ambas proyectadas por Giacomo della Porta, y mucho más tarde terminadas por el genial Bernini, al igual que la que ocuparía el centro llamada de Los Cuatro Ríos. Entre los edificios que se construían y el naciente mercado, la plaza se definió como un espacio público donde existían varias canchas de tenis. Pues en ese año y en ese lugar, específicamente el 4 de octubre al mediodía, Álvaro Enrigue (México, 1969) en su novela Muerte súbita (Anagrama), enfrenta en un partido, nada más y nada menos, que al gran pintor lombardo Michelangelo Merisi da Caravaggio (entonces de 28 años) con Francisco de Quevedo y Villegas (un mozalbete de 19). Son testigos, entre la muchedumbre, Galileo Galilei y Pedro Téllez Girón, duque de Osuna y amigo de correrías de Quevedo.
¿Podría decirse entonces que Muerte súbita, Premio Herralde de Novela, trata de ese imaginario encuentro, digamos deportivo, entre el impulsivo pintor y el futuro poeta? Pues podría decirse que sí y también que no. Que ese es uno de los temas, porque además hace la historia de las pelotas de tenis, llamadas pellas, en especial le sigue la pista a cuatro confeccionadas con el pelo de la decapitada Ana Bolena, esposa de Enrique VIII. Pero no son los únicos asuntos que fluyen simultáneos. Está Hernán Cortés y la Malinche y el escapulario tejido con el pelo de Cuauhtémoc y el México de la época y la conquista. Está la Reforma y la Contrarreforma, la vida de los papas, el arte de confeccionar mantos y mitras con plumas de modo que a la luz de las velas parezcan cobrar vida. Y el autor que mete la cuchareta desde el presente y opina y desbarra contra lo que le parece que debe desbarrar. El encuentro de dos mundos y la figura de Caravaggio llevando la voz cantante. El mismo autor nos dice en la página 200: “No sé, mientras lo escribo, sobre qué es este libro. Qué cuenta. No es exactamente sobre un partido de tenis. Tampoco es un libro sobre la lenta y misteriosa integración de América a lo que llamamos con desorientación obscena ‘el mundo occidental’ –para los americanos, Europa es Oriente. Tal vez sea un libro que se trata solamente de cómo se podría contar este libro, tal vez todos los libros se traten solo de eso. Un libro con vaivenes, como un juego de tenis”. Y no para ahí, sigue página y media enumerando todo lo que NO es su libro.
A pesar de cierta arrogancia juvenil algo tardía, cierta prepotencia verbal que a veces hace chirriar la narración y la sintaxis –cualidades que en ocasiones suelen irritar al lector, pero imprescindibles, como los juicios a priori de Boris Vian, en un buen escritor–, disfruté muchísimo Muerte súbita. Pienso que es una excelente novela que contribuye a adecentar el sombrío panorama actual de la literatura en español, preocupada más por la moda y las ventas, que por el arte.
Fresca, polisémica, la prosa de Enrigue, a veces barroca, otras franca hasta la desfachatez, siempre desenvuelta, conduce vertiginosamente al lector por tórridos y cambiantes escenarios, hasta soltarlo exhausto en la última página. Una novela de todos los tiempos, minuciosamente documentada, escrita con rigor y amenidad, para nuestro tiempo.
Álvaro Enrigue estudió licenciatura en comunicación en la Universidad Iberoamericana de México, donde posteriormente trabajó como profesor de Literatura del Siglo XX. Más tarde realizó su doctorado sobre letras latinoamericanas en la Universidad de Maryland. En 1996 ganó el Premio de Primera Novela Joaquín Mortiz con La muerte de un instalador. Entre sus libros destacan: Virtudes capitales (1998), El cementerio de sillas (2002), Hipotermia (2006), Vidas perpendiculares (2008), Decencia (2011) y Un samurái ve el amanecer en Acapulco (2013).
Esta historia fue publicada originalmente el 18 de abril de 2015, 8:00 a. m. with the headline "‘Muerte súbita’, una novela de todos los tiempos."