María Dueñas abre la Feria del Libro de Miami
El Programa de Autores Iberoamericanos de la Feria del Libro de Miami da inicio a sus eventos con la presencia de la escritora española María Dueñas (Puertollano, 1964), quien, tras dos décadas dedicada a la vida académica, irrumpió con El tiempo entre costuras (2009), una novela que se volvió un éxito instantáneo, con millones de copias vendidas y traducciones a más de 35 lenguas.
Los lectores de aquí y allá quedaron seducidos ante una historia bien contada, con un paisaje exótico como era el Marruecos de los años ‘30, alguna vez objeto de deseo por parte de Paul Bowles y Truman Capote. El Premio Nobel Mario Vargas Llosa señaló: “una novela maravillosa, en la antigua y buena tradición, con intriga, amor, misterio y ternura”. Semejante hecho no pasó desapercibido en la industria de la televisión que decidió convertir la obra en una serie de suceso internacional.
Después de una segunda novela, Misión olvido (2012) –otro bestseller– Dueñas presenta en la ciudad de Miami su más reciente trabajo, La templanza (Atria ediciones), una historia de amor que tiene los condimentos necesarios para que los seguidores de la autora española no queden defraudados: escenarios cosmopolitas, intrigas, riqueza y la adecuada ingenuidad que suele dar la pasión.
Este domingo que abre las puertas de la Feria del Libro, Dueñas presentará La templanza y conversará con la escritora y periodista ganadora del Pulitzer Mirta Ojito.
La templanza se desarrolla en tres escenarios muy distintos durante el siglo XIX: México, Cuba y España. ¿Cómo fue la elaboración de recrear esos lugares y en un tiempo tan lejano?
Recrear escenarios es para mí una de las facetas más gratas de la escritura, y cuando hay que retornar a momentos tan pasados como mediados del XIX, se convierte en un reto apasionante. Para esta novela utilicé todo tipo de recursos: prensa de la época, libros de viajes y de correspondencia, diarios, memorias y novelas, artículos históricos, mapas, planos y estampas… Mi objetivo era reconstruir las ciudades por las que se mueve la trama –Ciudad de México, La Habana y Jerez de la Frontera– tal como fueron entonces en cuanto a planificación urbana, arquitectura y estética, pero no sólo. También buscaba transmitir cómo era la vida en ellas: las escenas cotidianas, los olores y sonidos, cómo se vivía en las calles y en las casas, qué se comía, cómo se vestían, cómo hablaban, cómo de movían de un sitio a otro, cómo eran las relaciones sociales… Mi propósito, en definitiva, era envolver la acción no solo en imágenes fijas, sino también en ambientes y atmósferas. A los lectores de La Templanza les han encantado los mundos que les presento, y eso me llena de satisfacción.
¿Ha estado en La Habana?
¡Cómo no! Siempre viajo a los destinos de mis novelas mientras estoy escribiendo, incluso cuando ya los conozco con anterioridad. Aunque su actual estado de conservación deja normalmente bastante que desear, casi toda la ciudad por donde fluía la vida a mediados del XIX se mantiene en pie: las calles y plazas de La Habana Vieja incluso conservan sus nombres y sus hermosos edificios coloniales que yo menciono en la novela: Obispo, O’Reilly, San Ignacio, Obrapía, Mercaderes, Compostela, Teniente Rey… La Plaza del Cristo o la de San Francisco, la Plaza Vieja, la de la Catedral… Todo eso sigue tal cual; también el puerto, el Paseo del Prado y la Alameda de Paula continúan, aunque ahora con otros ambientes muy distintos. Ya no está sin embargo la muralla o algunas zonas de mala vida portuaria como El Manglar. Tampoco algunos enclaves son hoy día como eran en la época de mi trama; un ejemplo es La Calzada del Cerro, que por entonces acogía las más suntuosas residencias de la clase alta, y es a donde acude a una recepción mi protagonista nada más desembarcar.
A diferencia de sus otras novelas donde las mujeres tenían un rol preponderante, en ésta el protagonista es un hombre.
En primer lugar, porque así lo requería la historia que yo quería narrar: la de un indiano –un español que emigró a América para hacer fortuna– que al cabo de los años regresa a la Madre Patria. Hay además otro factor quizá más personal, y es que me apetecía el reto de meterme en la piel de un hombre. Así es como nace Mauro Larrea, un personaje muy atractivo: un tipo carismático, impulsivo y tenaz que enviuda muy joven, emigra en busca de oportunidades, trabaja duro en las minas de plata mexicanas y se convierte en un rico emprendedor, respetado y admirado socialmente, hasta que un golpe de mala fortuna lo arruina y le obliga a luchar con uñas y dientes para salir adelante otra vez. A pesar de ser un hombre fuerte, solvente y con mucho mundo a cuestas, Mauro Larrea es también profundamente humano, con sólidos principios y valores. Sus hijos, a los que tuvo muy joven y crió solo, constituyen su preocupación fundamental. Es además muy amigo de sus amigos, un hombre de palabra y de ley. Y aunque la pasión le llegue en el momento más confuso e inoportuno de su vida, mantiene su capacidad para volverse a enamorar y para ser capaz de darlo todo por una mujer.
No obstante, en la novela hay también personajes femeninos muy potentes: Carola Gorostiza, la causante del inicial cambio de rumbo de su destino en La Habana; Soledad Montalvo, la mujer que lo enamorará… Su peso en La Templanza es también fundamental.
En La templanza el mundo vitivinícola tiene un rol importante. ¿Sabe de vinos?
Me gusta mucho el vino y su mundo, y algo naturalmente entiendo. Para escribir esta novela he profundizado concretamente en la historia fascinante de los vinos de Jerez y en su legendario comercio internacional. Mi intención inicial fue retornar a aquel Jerez espléndido de medianos del siglo XIX lleno de prósperas bodegas. Algunas de ellas fueron establecidas con capitales de retorno: el dinero que traían los legendarios indianos que retornaban a la madre patria dispuestos a invertir sus caudales en negocios prometedores, como lo era por entonces el sector vinatero de Jerez.
En sus tres novelas los protagonistas son inmigrantes. ¿Cuánto influyó su propia experiencia de haber vivido desde muy joven fuera del país?
Haber vivido fuera de mi país me aporta lógicamente una sensibilidad especial: palabras como añoranza, nostalgia o soledad adquieren una connotación distinta cuando has tenido esa experiencia. Pero el desarraigo también da lecciones de vida muy valiosas que yo intento transmitir en mis libros: una visión del mundo más amplia, mayor tolerancia y flexibilidad, capacidad de adaptación, reconstrucción personal, tesón, esfuerzo, voluntad…
Sus personajes, ya sea femeninos como masculinos, logran una enorme empatía con los lectores. A grandes rasgos, ¿cuál sería la mayor virtud que ellos poseen?
Una de mis mayores obsesiones al construir mis personajes es hacerlos creíbles, verosímiles. No pretendo crear héroes magníficos ni villanos malísimos, sino hombres y mujeres con sus luces y sus sombras, con grandezas y miserias, como tenemos todos los humanos. Con flaquezas y contradicciones, vulnerables, cambiantes, adaptativos, que ríen, sufren, lloran, aman, piensan y transitan por la vida con coraje y dignidad. Creo que todo esto dota a mis personajes de un grado de cercanía que resulta muy atrayente para los lectores, establecen con ellos una relación de gran complicidad.
¿Qué le pareció la versión televisiva de El tiempo entre costuras?
Excelente. Quedé muy contenta con la adaptación, creo que se hizo un gran trabajo técnico y artístico y, paralelamente, en todo momento se respetó la esencia, el alma de la novela. Me impliqué en el proyecto supervisando los guiones y manteniendo una constante línea de diálogo abierta con la cadena de televisión Antena 3 y con la productora. Ver a mi personaje dentro de la piel de Adriana Ugarte fue una gratísima sensación. Y por supuesto me llena de satisfacción la acogida tan formidable que ha tenido en todo el mundo a través de Netflix.
Pronto llegará a la pantalla La templanza. ¿Ha visto algo de la tira?
Todavía está sin empezar, es aún un proyecto. Pero Antena 3 tiene ya los derechos para convertirla en una gran serie y la intención de seguir adelante es firme, crucemos los dedos para que pronto se haga realidad.
María Dueñas es presentada por Mirta Ojito en la Feria del Libro de Miami el domingo 12 de noviembre a las 4 p.m. en el Auditorium (Building 1, 2nd Floor, Room 1261). 300 NE 2nd Avenue, Miami, FL 33132.
hveraalvarez@yahoo.com
Esta historia fue publicada originalmente el 10 de noviembre de 2017, 11:26 a. m. with the headline "María Dueñas abre la Feria del Libro de Miami."