‘Tras los rostros’, de Juan Abreu a Orlando Rossardi
La serie 1959 del artista Juan Abreu con rostros de los cubanos que han sido fusilados por el castrismo fue el detonante para que el escritor Orlando Rossardi (La Habana, 1938) comenzara a escribir Tras los rostros (Aduana Vieja, 2017, en su colección Atril), una serie de poemas motivada por las imágenes que Abreu reflejara en sus retratos.
Para el escritor el impacto emocional de esos rostros fue la impronta para sus poemas. “Esos rostros decían mucho, hablaban sin que nadie dijera una sola palabra. Yo los miraba con los ojos de exiliado de tantos años y viéndolos reviví, o «remoría», toda esa dura historia”, señala, para añadir: “viendo las caras rescatadas de esos fusilados no podía menos que pensar, o mejor escuchar palabras que se agolpaban en mi oído poético y ellas, las caras, los rostros me daban pauta para poner juntos unos versos todos aislados, como si les oyera decir cosas también aisladas, todas distintas, sin conexión; palabras como que desde los sitios remotos en que se encontraban les fueran diciendo a sus seres queridos, a sus hijos, sus esposas, sus padres, sus amigos, y salieron de esa manera una serie de ideas-mensajes que iban produciéndose sin ilación y sin verdadero concierto, algo así como un dictado”.
En el libro, a modo de introducción, Abreu explica que al inicial su proyecto le atrajo “la figura del hombre que va a morir, su soledad”, pero que luego empezó a “ver los rostros de los fusilados”, hasta que se dijo: “el arte tiene una enorme fuerza redentora”, y que si era capaz de “pintar esos rostros, de alguna manera los estaría rescatando de la oscuridad a la que el fanatismo ideológico los condenó”.
En ese mismo espíritu redentor se trazan los poemas de Rossardi. “La noche es ámbar/ como un ansia venidera./ En ella refugio mi agonía/ y espero, espero, espero”.
Los poemas no están motivados por un rostro en particular, sino por los rostros como un todo agónico, lo que hace que estos poemas resulten un llamado, un grito contra la injusticia y la impunidad: “La patria es la almohada en que dormías./ La patria es el caudal aquel con que reías”.
El libro abre con el poema Todos los rostros, que resume en apenas veinte versos la intención del poemario, su caudal expresivo, como para disponer del arduo y doloroso camino, como un Calvario, que conduce a otros 40 poemas, estos más breves, numerados de manera ascendente, en los que se alude a “los rostros que nos miran”. Poemas taladrantes como los disparos que cortaron esas valiosas y únicas vidas. “El ojo que te mira lo ve todo./ Mis ojos que todo lo escrutinan,/ ven, con ver los tuyos, la triste/ senectud de todo el sueño mío/ echado a tierra en dulce abrigo”.
La carga de esos poemas cortos sabe a cada muerte; a la impotencia y la desazón que se proyectan para atrapar sin nombre, solo a través de rostros jóvenes, algunos muy jóvenes, la esencia de una tragedia colectiva que lleva una identidad nacional y una causa: cubanos fusilados por el régimen castrista.
Para el cierre, Rossardi expande su voz, al entregar un poema largo, épico si se quiere, donde al decir del poeta, trae “una memoria de la Cuba que fue antes y de la que resultó después”. Un texto que tiene que ver con “el concepto patria o nación”. Poema que revela “sentimientos que andan encerrados en esas bocas que quisieron haberse dicho un día y que acompañaron a esos hermanos a su tumba, eso sí, de mártires todos ellos”.
Tanto Juan Abreu, a través del trazo, como Orlando Rossardi, con la palabra, reivindican la memoria histórica de un pueblo que nunca ha cesado de buscar su libertad. Libertad que se ha pagado con prisión, exilio, desapariciones, separación familiar y sangre, mucha sangre.
Esta historia fue publicada originalmente el 10 de noviembre de 2017, 3:11 p. m. with the headline "‘Tras los rostros’, de Juan Abreu a Orlando Rossardi."