Artes y Letras

Pavel Acosta: Obras inspiradas en pinturas cumbres del arte

El artista cubano Pavel Acosta.
El artista cubano Pavel Acosta.

El premio para la beca CINTAS Knight Foundation (2017), en su primera edición tras la polémica decisión de abrir esta distinción a los artistas cubanos de la isla, recayó en Pavel Acosta Proenza (Cuba, 1975), quien reside en Miami.

Este cuenta que al egresar del Instituto Superior de Arte (ISA) en 2003 encontró, como otros tantos colegas de su promoción, que no tenía pintura para trabajar. Para evitar la parálisis creativa, salió a la calle, a raspar paredes, puertas y objetos. Pintura ‘robada’ que pegaba sobre superficies como cartón o lienzo. Así emergían obras de paisajes, interiores, objetos, construcciones o retratos. Obras tituladas todas Pinturas robadas.

Las obras de la serie de Pinturas robadas (2009-2012) aborda asuntos tan diversos como, escenas históricas del triunfo revolucionario, calles, tiburones, aviones, zepelines y armas entre otros. Aluvión de imágenes que vincula pasajes de cotidianidad, pero también situaciones ficticias e imaginarias. Son obras que van desde las escalas de grises y negros más opacos o intensos, hasta un colorido frondoso de rojos, azules, y amarillos exultante de luz. Pinturas de marea neofigurativa cuya superficie craquelada, ondula y desflecada en bordes irregulares. Son imágenes que, aun manteniendo delimitando los planos, se hacen borrosas, picoteadas como contrahechas.

Las pinturas de Pavel Acosta. News Painting and Works on Paper, 2017, revisten dos cambios importantes respecto a las obras anteriores. De un lado, el empleo extensivo del sheetrock como soporte dominante en lugar de lienzo y papel. Del otro, el tipo de pintura que, antes reciclada (arrancada de las paredes y objetos), pasa ahora a ser drywall paint. Es decir una pintura pre acondicionada, troceada en incontables segmentos de diferente grosor y extensión. En lo discursivo, hay una inmersión profunda en la pintura de corte neo historicista, pero sobre todo en un neo historicismo anclado en la historia del arte del siglo XIX y XX, con énfasis en el realismo y, también, en el surrealismo. Son representativas obras como, por ejemplo, After the woman in the waves by Gustav Courbet (1868) o After time transfixed by Rene Magritte, obras de las serie Stolen from the Met, y Stolen from the Art Institute Chicago, respectivamente. Ambas obras, inspiradas en pinturas cumbres del arte, tienen de fondo el sheetrock. Fondos absolutamente planos, sobre los que milimétricamente se han pegado a la manera de collage una jungla de diminutos fragmentos de pinturas. Estas obras tienen exactamente el mismo tamaño que el original de referencia, incluido el marco.

Si las obras anteriores revestían un carácter neo figurativo de tinte expresionista por su aspecto emborronado, tembloroso, como desdibujado y ‘sucias’, las de ahora proyectan, en cambio, una apariencia impoluta, con delineamientos discontinuos, aunque precisos, que saturan y cuajan las figuras. Incluso donde el movimiento es el leitmotiv narrativo fundamental, este queda atrapado, (robado) de tal manera que las imágenes aparecen como petrificadas sobre si mismas. Es un ejercicio pictórico que destila, que extrae de la obra interpretada su espíritu, la sombra o el esqueleto fantasmagórico que le da vida a su cuerpo. Y aparecen como petrificadas porque el fondo de sheetrock, igual para todas las obras, no tiene sensibilidad alguna, es un fondo industrial y desapacible que deshace las marcas del tiempo.

Las Pinturas robadas en sus inicios comportaban un carácter performático en la medida en que involucraban al autor en la acción de salir a ‘robar’ pintura. Acción que asume un relato tanto corporal como intelectual del trabajo artístico. Una ‘marca’ en la obra de Acosta de su paso por el Grupo ENEMA del que formaron parte, entre otros, Fabián Peña, Adrián Soca, Lino Fernández y Edgar Echavarría. ENEMA (2000-2004), grupo de trabajo organizado por Lázaro Saavedra, estremeció el campo de producción artístico cubano con una serie de performance donde el cuerpo (y su biología, piel, sangre) se convertían en capital simbólico esencial de la obra. El más sobrecogedor de todos fue Salchicha de sangre que consistían en cocer este popular embutido con la sangre de todos los miembros del grupo, siguiendo la receta de la cocina tradicional cubana.

Para Acosta ‘robar’ pintura de las calles, era evitar la parálisis creativa.

Pavel Acosta. News painting and Works on paper’ en Bernice Steinbaum Gallery, 2101 Tigertail Ave., Coconut Grove, Hasta el 30 de noviembre, www.bernicesteinbaumgallery.com

dmatos66@gmail.com

Dennys Matos es crítico de arte y curador. Reside y trabaja entre Miami y Madrid.

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