El escritor Jorge Posada presenta sus C(uentos) habaneros
Se ha dicho muchas veces pero no es ocioso repetirlo: el título de un libro, para que sea bueno, debe llamar la atención y ser fácil de recordar. Es decir, debe tener garra. Muchos la obtienen por su armónica sonoridad, algunos porque tienen una cierta belleza poética y otros por su irreverencia. En realidad, los mejores son aquellos que poseen un poco de todo: cadencia, hermosura y atrevimiento. Como el del nuevo libro del escritor y periodista Jorge Posada, titulado Culos habaneros (Editorial Hypermedia, 2017), que acaba de salir a la venta.
Desde un punto de vista editorial, es posible que este título no haya sido el más adecuado. Quizás otro menos explícito habría resultado más conveniente; pero no hubiese sido lo mismo. Es por eso que Posada insistió en que se usara Culos habaneros, que era el que había escogido desde que comenzó a escribirlo. Y tenía razón. Este libro, escrito con el desenfadado lenguaje popular de las noches habaneras de los años 1970, no podría haber sido titulado de otra manera sin que perdiese su criollísimo desparpajo.
El primero de los tres cuentos que lo componen y que da titulo al libro, sienta su tono anecdótico. Al comenzar, a través de una serie de reminiscencias personales, el autor se lanza en una lírica celebración del cuerpo femenino con la que prepara al lector para lo que sigue: la historia de una ardiente cita amorosa entre dos estudiantes universitarios. El barrio del Vedado es el telón de fondo del encuentro: “En H, le pasamos por al lado al parque Víctor Hugo y en J a la iglesia San Juan de Letrán”. Los bares del área son sus escenarios: “Pacho Alonso llenaba el Scheherezada, a Doris de la Torre la veneraban en el Karachi y Bola de Nieve cantaba como nunca en el Monseñor”. La caminata nocturna los lleva al bar Sirena del Hotel Nacional. Era La Habana de 1972 y la cita termina en la posada de 11 y 24: “Pregunté quién era el último y un flaco metralloso gritó: Soy yo. El último aquí”.
En el titulado Tiroteo en Radiocentro, narrado con el peculiar lenguaje de los habaneros de la época, el personaje principal se considera a sí mismo un agravio a la moral revolucionaria: “Tenía puesto un saco de pana negro que me robé al descuido en el Festival de la Canción de diciembre del setenta y un par de mocasines carmelitas de piel de cochino que mataban canallas”. Todo comienza en un ómnibus de la ruta 68: “Se llamaba Regla Xiomara; pero del apellido no me acuerdo. Desde que la vi en la guagua en que atravesábamos el Vedado, tres cosas de ella me llamaron la atención: el olor a bebe tierno que salía de su piel y la insolencia de su cara que resultaba insoportablemente irresistible”. Y termina en el cine Radiocentro: “Ya le habían cambiado el nombre para Yara pero yo me negaba a decirle así. Esa noche pasaban El coraje del pueblo, de Jorge Sanjinés, la peor película de la historia del cine. ‘¿De qué ez?’, me preguntó, y con la cara más dura que pude encontrar le respondí: ‘Es buenísima; de guerra’. La noche prometía”.
El último de los relatos, El amanecer más bello del mundo, es tal vez el más autobiográfico de todos. Es evidente, por las meticulosas descripciones, que en esta historia hay más realidad que ficción. Sin la complacencia con la que suelen abordarse las confesiones, el narrador recuerda una etapa de su vida que lo marcó para siempre: “En esa época hacía poco que había empezado a trabajar como traductor de francés en el Instituto de la Pesca”. Así, lo que comienza como una historia trivial de simpáticas situaciones en un marco de camaradería laboral, termina siendo el retrato de un país que se hundía, entre alcohol y sexo, en la desesperanza. Es también, a pesar de su aparente ligereza temática, el de más profundidad sicológica del conjunto. Aun en las escenas más eróticas, los personajes no dejan de ser tridimensionales. Todos. Hasta Amapola García, la protagonista femenina, que “parecía una maggiorata italiana (más Giuseppe De Santis que de Botticelli)” pero que termina engañando al esposo en una noche de copas y boleros.
Culos habaneros es un estupendo libro de cuentos repleto de guiños literarios y cinematográficos que rescata, a través de los recuerdos y de un lenguaje lleno de sugerencias, no solo una ciudad sino toda una época.
La presentación será el viernes 17 de noviembre a las 8:30 p.m. en la librería Altamira, 219 Miracle Mile, Coral Gables.
Esta historia fue publicada originalmente el 16 de noviembre de 2017, 7:24 p. m. with the headline "El escritor Jorge Posada presenta sus C(uentos) habaneros."