Artes y Letras

‘Cleopatra virtual’, sorprendente novela de José Lorenzo Fuentes

José Lorenzo Fuentes
José Lorenzo Fuentes Foto de cortesía

Hay lectores que se entusiasman con un escritor por su prosa, la manera de decir, el tejido de los personajes, la distinción al adjetivar, y desde luego, por la soltura y elegancia del lenguaje. La literatura del narrador cubano José Lorenzo Fuentes (Las Villas, 1928), más que entusiasmar, embriaga.

Con 89 años acaba de publicar Cleopatra virtual (Alexandria Library, 2017) una sorprendente novela, por demás ingeniosa. Estamos ante dos realidades asombrosas, la frescura literaria de un autor casi nonagenario, y el manejo con maestría de referentes asociados con las tecnologías de punta. Por otra parte, esta novela de 140 páginas, está escrita con agudeza y un ameno derroche de sobrado bagaje cultural. Y no podía tratarse de otra manera, viniendo de todo un maestro del relato y un profundo conocedor del mundo esotérico.

Cleopatra virtual parte del encuentro de Claudio Amaya, que escribe un guion cinematográfico sobre Cleopatra, la última reina del antiguo Egipto, con su erudito amigo y fumador empedernido Bernando Pi. Ambos con sus desavenencias, ricos aportes culturales y debates culteranos resplandecientes, tejen los intríngulis de esta encantadora novela, que muy bien se puede tildar de deliciosamente mágica.

En un texto inicial sin título, se sientan las bases de lo que será el libro. El lector no está plenamente consciente de la importancia de esa introducción hasta tanto avancen las páginas. Incluso puede quedar hasta por momentos desorientado, leyendo capítulos que aparentemente nada tienen que ver con los problemas que afronta el hechicero Aristeo Medussa, forzado a abandonar a toda prisa el Tíber, con rumbo desconocido, acompañado de su pozo mágico, que redujo “al tamaño de la uña del pulgar de su mano”. Mucho después el lector encontrará la conexión con las demás historias en las que se adentra la novela.

José Lorenzo Fuentes se vale de muchos recursos para exponer de manera aguda y muy a tono con su relato, ideas sobre las religiones, los secretos de la inmortalidad, las relaciones de pareja, la infidelidad. Hace viajar a sus personajes por el tiempo, lo que permite encuentros frente a frente de figuras de la historia que vivieron en distintas épocas. Y no solo encontrarlos en lugares inhóspitos y hasta emblemáticos, sino en sitios tan locales como el restaurante Versailles de La Pequeña Habana, y hasta debatir sobre los Papeles de Panamá.

Este párrafo podría dar un indicio de lo que es Cleopatra virtual. “En esos momentos Cleopatra, que estaba en posesión de los secretos de la inmortalidad y había aprendido a teletransportarse disfrutaba a plenitud del poder que le había sido concedido para prescindir del barco o del avión cuando deseaba viajar de un continente a otro”.

El tejido de esta novela es profundo, no se puede decir que hay una anécdota a seguir, sino que toda la esencia de la novela se conecta a través de una atmósfera creativa que resume una concepción de vida, una manera de entender la realidad, de percibir la reencarnación, los márgenes extremos de la historia, la ficción y la posible realidad. Estas cosas la hacen grandiosa.

Casi al final se lee algo que solo puede brotar de la meditación y la sabiduría: “La física cuántica ha venido a demostrar que el universo, o más bien los universos, no pudieron ser creados sin que hubieran habitados antes en nuestra imaginación”.

Cleopatra virtual es una novela, insisto, llena de referencias y maestría, por lo que se disfruta más en la medida que se tenga mayor conocimiento. Es una de esas novelas firme en su concepción, elaboración e impecable hechura.

Esta historia fue publicada originalmente el 7 de diciembre de 2017, 1:42 p. m. with the headline "‘Cleopatra virtual’, sorprendente novela de José Lorenzo Fuentes."

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