Víctor Gómez: coexistencia entre grabado y pintura
Víctor Gómez no se debate a sí mismo entre la pintura y el grabado desde que la experiencia le mostró que entre ambas técnicas de las artes plásticas convivir era posible.
Muchos lo conocen como grabador, al haber sido el fundador en 1987 del taller de grabado Miami-Press de esta ciudad. Pocos intentos le habían precedido, pero Gómez, graduado de la Escuela de Arte de San Alejandro de La Habana, en 1967, tenía una sólida educación artística y la energía para dedicarse a su verdadera pasión.
“Pienso que nunca he dejado de ser pintor para ser grabador, ambos han coexistido mientras incursiono en las dos técnicas. Ahora bien, la monotipia me ha brindado un gran aprendizaje en el orden técnico formal, así como me ofrece más promoción personal en los eventos importantes a nivel mundial en lugares como Japón, China, Taiwán, Corea y por supuesto también en Europa, en naciones como Polonia, España, Países Bajos, Yugoeslavia, etc.”, comenta Gómez.
El artista acaba de ser escogido en la primera selección de la Trienal de miniimpresiones de la Universidad de Tama en Japón. No pierde la costumbre de enviar sus obras a los acontecimientos de grabado de primera línea internacional. “En estos momentos, los más prestigiosos y competitivos eventos de esta índole están en Asia: Japón, China, Taipei y Corea, esto como es natural atrae a los mejores grabadores del mundo para medirse en calificadas contiendas”, explica Víctor.
¿Y la pintura? “Estoy disfrutando mucho unos óleos y resina sobre madera. Mi proyecto inmediato es trabajar fuerte en esta técnica y lograr un buen cuerpo de obra en este sentido. En medio de este proyecto, como es natural, siempre voy a incursionar en la monotipia, la cual siempre me refresca y me sugiere. Es como una agradable novia que me brinda estímulo”, dice Víctor Gómez, porque no se le ocurre que la pintura y el grabado en su obra transiten en líneas paralelas.
“No puedo separar ambas formas de expresarme artísticamente. Ya existe en mis mecanismos creativos una interrelación perfecta de las dos técnicas y una lleva a la otra”, cuenta Gómez, quien empezó a participar en eventos asiáticos a principios de los noventa: Osaka, Kochi, Tama Art University en Japón; Beijing, Guanlan y Lingshi en China; y Taipei en Taiwán. También participó como invitado del Programa de artistas residentes en la base de grabado de Guanlan de China en el 2011 y el 2012.
Sobre sus residencias en Guanlan, Gómez apunta que fue de un aprendizaje enorme, ya que allí “te codeas con los mejores grabadores chinos y de todas partes del mundo que trabajan en estudios independientes en esa base”. La experiencia en China le dejó como artista “bellos recuerdos y mucho aprendizaje”, asegura Víctor.
Sobre su taller de grabado aclara: “Miami-Press nunca ha sido un taller enfocado en darle servicio a artistas para que vengan a producir sus grabados, ya que no había tradición en Miami cuando lo fundé. Lo intenté, pero no hubo respuesta por parte de los artistas. En esa situación decidí que mi taller sería para hacer mi obra e incluso publicar a otros artistas cubanos, y así empezaron a aparecer proyectos de Mijares, Cundo, Carreño, Agustín Fernández, Guido Llinás, Rafael Soriano, Gay García, Carmen Herrera y muchos más hasta completar una lista de 39 artistas publicados, los cuales los pueden ver en el sitio web de Miami-Press”.
Víctor Gómez llegó a Miami por el éxodo del Mariel. La pregunta sobre qué significa para él la palabra Mariel vino al caso ahora que se cumplen 35 años de un hecho histórico del cual él fue protagonista: “Mariel para mí fue tal como se denominó: un puente. Un puente por el cual pasé a ser un hombre y un artista independiente, y me permitió traer a mi hija, mi madre y mi padre a un mundo acorde como lo veo. Mariel fue un hito en mi vida, trazó una pauta, me propició mi libertad”.
Esta historia fue publicada originalmente el 25 de abril de 2015, 8:00 a. m. with the headline "Víctor Gómez: coexistencia entre grabado y pintura."