Artes y Letras

Nela Arias-Misson, tesoros escondidos de mujer

Nela Arias-Misson
Nela Arias-Misson Foto de cortesía

El 29 de agosto del 2017 el colega Alex Vicente, corresponsal en París del periódico El País, publicó un artículo titulado La hora de las abuelas del arte, donde señala que después de décadas de “olvido y menosprecio […] la obra de toda una generación de autoras […] se revaloriza e invade museos, bienales, ferias y subastas”. Vicente empieza aludiendo al caso de la pintora concreta cubana Carmen Herrera, e increíblemente –por lo reducido del grupo– aparece mencionada otra compatriota, Zilia Sánchez “…conocida –escribe el articulista– por el sensual minimalismo de sus composiciones abstractas”.

Detrás de estas historias de artistas que van dejando de ser fantasmas, cuyas obras nunca fueron debidamente valoradas, se esconden exclusión y prejuicios sociales de otras épocas; en resumen, una memoria enterrada en parte por el machismo.

Un plan en desarrollo da fuertes pasos iniciáticos. Me refiero al futuro Museo de Arte Contemporáneo de Doral, destinado a ser el primero en el oeste de Miami. El mismo propone presentar en sus instalaciones provisionales de Concrete Space, gentilmente cedidas para tal fin por Fernando Jiménez del grupo Kertiles, la exposición Hechizo de otro mundo, que se une a este movimiento universal de rescate, con obras de la artista Nela Arias-Misson (Cuba 1915-Miami 2015), tercera cubana entre las longevas mosqueteras neoyorquinas del abstraccionismo.

La galería Concrete Space, fundada y liderada por la fotógrafa Flor Mayoral y el galerista Marcelo Llobell se ha comprometido además a preservar y conservar la abundante herencia que ha puesto en sus manos Carole Bird, hija de Nela; legado que en el futuro aspiran transformar en una fundación independiente consagrada a ella.

El avistamiento inicial de Nela lo debo a la reseña Una obra de espiritualidad y magia, de Ángeles García, también publicada en El País (12 de julio del 2016), que anunciaba una exposición de la artista en Madrid. Si Carmen Herrera aportó al concretismo, y Zilia al minimalismo, a Nela hay que situarla en el expresionismo abstracto, como una entidad abierta a investigar esa corriente y a explorar los distintos estilos personales y posibilidades que la configuraban. Ella manejó lo mismo composiciones complejas que otras muy simples, lo matérico y lo gestual, la pasta y los grandes planos monocromáticos de la llamada Pintura de Borde Duro (Hard Edge), e incluso se planteó lo sígnico.

Nacida y criada en Cuba, fue una viajera pertinaz que vivió la etapa de post guerra en La Gran Manzana, cuando esa metrópoli se convirtió –con el expresionismo abstracto– en capital del arte mundial. ¿Y quien mejor para orientarla dentro de semejante explosión creadora que Hans Hofmann? Pionero de la tendencia, que la tuvo por alumna predilecta. De carácter atrevido, Nela se siente motivada, a lo largo de toda su obra por lo referencial, de suerte que adelantándose, juega sin pudor ni temor, a la par que hoy, el juego posmoderno del reflejo, la apropiación y la cita.

“Ella se atrevió a hacer cosas en su vida –afirma su hija– que le estaban vedadas a las mujeres de aquel momento”. Fémina, dura y enérgica, sin embargo, en su pintura, compensó esa propensión, a base de idealismo y sensibilidad mística, de percepciones oníricas e íntimas cábalas. Un maestro del constructivismo, Waldo Díaz Balart, la recuerda de aquellos días como “una magnífica compañera, siempre dispuesta a ayudar a sus colegas”. Una sensibilidad inquieta, interesada también por la escultura y un tipo de juguete artístico con piezas de encaje que alcanzan relieve.

Nela además acaba de ser la estrella de la Feria Pinta, el pasado diciembre; entonces y ahora, en Hechizo de otro mundo, el curador invitado ha sido Jorge Luis Gutiérrez, museólogo, quien fue Director del Museo Nacional de Artes Visuales de Venezuela y del Freedom Tower Museum de Miami.

Acompañando los exponentes de Nela, se incorporan imágenes captadas por la fotógrafa de origen austriaco, educada en Buenos Aires, Lisl Steiner (1927), quien logró captar la esencia temporal del escenario neoyorquino que compartió en igual periodo que Nela, atrapando con su lente infinidad de estelares protagonistas: Nelson Rockefeller, Robert Kennedy, Pete Seeger, Duke Ellington, Ingrid Bergman, etc.

La parte del proyecto que involucra las fotos de Lisl, ha sido confiada a su amiga y cineasta Ingrid Rockefeller. El archivo de fotografías de Nela se incrementa por días en la medida en que aparece su imagen junto a la de otros destacados artistas que fueron compañeros de clases de pintura o amigos; el ya mencionado H. Hofmann, M. Rothko, R. Motherwell, entre otros, y en exposiciones en que figuraron sus obras. También las hay que reflejan sus largas estancias en La Habana de 1940 y 1950, en el jardín con su madre, cocinando o pintando.

Flor y Marcelo, han cuidado cada detalle de la exposición, reflejando entrega y pasión por la obra de Nela, buscando respaldar el relato visual creado por Jorge, que resalta elementos intelectuales y esteticistas de la autora, plácidos e íntimos estados de ánimo, junto con emblemas plásticos y emociones rítmicas que se imponen sigilosas.

‘Hechizo de otro mundo’ de Nela Arias-Misson en Concrete Space hasta el 10 de marzo. 3400 NW 78th Ave., Doral, FL 33122. (305)219 0811.

Aldo Menéndez es pintor, ensayista y curador independiente. Email: artsituation@gmail.com

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