Las bibliotecas públicas en Miami-Dade o de cómo quemar dos veces Alejandría
Mi padre, una empedernida polilla que devoraba libros arrellanado en su butacón mientras el humo de la pipa dibujaba caprichosas volutas en el aire, siempre decía: “De la miseria económica se puede salir. De lo que no se puede salir nunca es de la miseria espiritual”.
Esta máxima se ha reinstaurado como un loop fatídico en mi cabeza desde que el alcalde de Miami-Dade, Carlos Giménez, propuso el cierre del casi 50 por ciento de las bibliotecas públicas del condado (14 de 49, para ser exactos) a fin de aliviar un déficit de $15 millones en las arcas de la ciudad. Con aire profético, el alcalde afirmaba al canal 10 WPLG-ABC que “la era de las bibliotecas probablemente está llegando a su fin”. Sin lugar a dudas. Con balances presupuestarios en tiempos de crisis como el que propone Giménez, pronto acabaríamos con el sistema de bibliotecas públicas del país.
Lo que parece olvidar Giménez es que por más de un siglo las bibliotecas públicas han sido piedra angular de la democracia americana, facilitando igual acceso a toda la población a información de todo tipo. No sólo eso. En el caso específico de nuestro condado, con un alto porcentaje de población inmigrante, las bibliotecas públicas juegan un rol vital contribuyendo a cerrar el abismo que lengua, nivel de alfabetización y tecnología pueden significar para muchos de ellos. Ejemplo de esto son programas como L.E.A.D (Literacy for Every Adult in Dade) y Computer Literacy Clases.
State of the Book, la instalación interactiva presentada por el dueto de artistas locales compuesto por Antonia Wright y Rubén Millares y abierta ahora al público en Spinello Project es un llamado de atención ante la amenaza que significa el cierre masivo de las bibliotecas en nuestro condado, pero también una reflexión acerca del destino del libro en la cultura contemporánea y del papel insustituible de la lectura como base formadora de la familia y la sociedad. La entrada de la galería, transformada a modo de librería, ostenta vitrinas cerradas que contienen libros a los que no podemos acceder, mientras que en el recinto interior, se ha recreado una biblioteca.
La sala, rodeada de anaqueles y cómodos asientos invita a la lectura. Para surtir la improvisada pieza, la pareja ha echado mano a su propia biblioteca personal, libros prestados del sistema de bibliotecas públicas de Miami-Dade y préstamos de amigos e instituciones sensibilizados con la acuciante problemática. En el caso de estas últimas, baste mencionar los préstamos de instituciones como el Miami Art Museum, The Museum of Contemporary Art North Miami (MOCA), The Margulies Collection, The Bass Museum of Art y la hoy extinta Librería La Universal. Entre los géneros y temas disponibles, el lector encontrará opciones variadas como libros de cocina, estudios de género, aves de la Florida, historia del arte, poesía y libros para niños, entre otros (estos procedentes de las bibliotecas personales de Theo y John Long, Carly Abrams, Christina Pettersson, Amanda Sanfilippo, Antonia Wright y Cascudo, Klevan, Rua, Stieglitz y Millares, respectivamente). También como parte de la instalación, el dueto ha organizado un programa de lecturas abiertas al público que coadyuvan al rol de catalizador social que propone State of the Book.
En el caso de la selección facilitada por la Librería La Universal, ícono de la literatura hispanohablante en nuestra ciudad por 48 años que cerró sus puertas el pasado mes de junio, se incluyen libros en español vinculados a la historia y la cultura cubanas. Esta reciente pérdida en la historia de nuestra cultura local contrasta, sin embargo, con iniciativas como la Librería Donceles, del artista Pablo Helguera radicado en Nueva York que ha desarrollado una campaña de recopilación de literatura en español con el fin de crear una librería en septiembre del 2013 que se instalará en una galería de Chelsea, en el corazón de Manhattan y que además de darle visibilidad a la literatura en español en dicha ciudad busca acentuar ese vínculo personal e irremplazable que se desarrolla entre el libro y el lector.
Un espíritu similar subyace en el proyecto State of the Book que recrea la intimidad del hogar como incentivo de esa complicidad única que es la lectura. En este sentido, las sesiones de literatura infantil que han llevado a cabo Millares y Wright están cargadas de esa noción de juego y afecto imprescindible que en la temprana edad garantizan la formación de futuras generaciones ávidas por la lectura y el saber.
Antonia Wright y Rubén Millares son conocidos en la escena artística por sus intervenciones, videos y performances en los que la pareja asume un rol crítico en torno a problemáticas sociales de urgencia. En este sentido, se impone mención al performance Job Creation in a Bad Economy (2010), en la que los artistas se lanzaban frenéticamente sobre una muralla de libros de arte como protesta ante los recurrentes cortes en los programas de apoyo a las bibliotecas públicas y las artes locales, así como al alza en los costos de la educación.
State of the Book es una propuesta de absoluta pertinencia en estos tiempos aciagos. Un estado de alerta que no sólo apela al derecho de preservación de un sistema gratuito de bibliotecas con acceso a la información para todos sino, también, un reclamo al núcleo familiar en tanto célula primaria y única en la formación de nuevas generaciones amantes de la cultura.
Al salir de la sala, después de compartir una sesión de lectura entre risas y chistes en la que los chicos, felices, oían un cuento narrado a dúo por Millares y Wright, mi hijo menor me inquirió curioso: “¿Mami, y esto es una galería?”. A lo que le respondí: “Oh si, y cada uno de los libros que viste, una obra de arte insustituible”.•
Janet Batet es escritora, curadora y crítica de arte. Escribe de arte para diferentes publicaciones, galerías y museos.
‘The State of the Book’, en Spinello Projects hasta septiembre. 2930 NW 7th Ave., Miami, FL 33127. http://spinelloprojects.com
Esta historia fue publicada originalmente el 10 de agosto de 2013, 0:00 a. m. with the headline "Las bibliotecas públicas en Miami-Dade o de cómo quemar dos veces Alejandría."