Artes y Letras

Las seis guerras de Eduardo Palmer

Eduardo Palmer cuenta sus experiencias acompañando la caravana de Fidel Castro en su recorrido por Cuba desde el 31 de diciembre de 1958 hasta su entrada en La Habana, el 8 de enero de 1959 en ‘Mis 6 Guerras’.
Eduardo Palmer cuenta sus experiencias acompañando la caravana de Fidel Castro en su recorrido por Cuba desde el 31 de diciembre de 1958 hasta su entrada en La Habana, el 8 de enero de 1959 en ‘Mis 6 Guerras’. el Nuevo Herald

Si comienza a leer el libro Mis 6 guerras (Alexandria Library), de Eduardo A. Palmer, no lo deja fuera de su mano ni un minuto, sea usted cubano, venezolano, centroamericano, peruano, o de cualquier región de habla hispana.

La razón es que lo que escribe en sus primeras 50 páginas del periplo de Fidel Castro, desde la huida de Fulgencio Batista el 31 de enero de 1958 a los primeros días de su entrada triunfal en La Habana en caravana el 8 de enero de 1959, solo lo saben Palmer y los otros periodistas que los acompañaron y demás personas que se montaron con él en su recorrido por la isla de Cuba. En ese entonces Fidel era un héroe y líder para toda Latinoamérica. Todos iban en jeeps, pero se subían a aquellos tanques que los revolucionarios fueron localizando en los centros militares de cada ciudad adonde llegaban. Desde Matanzas llevaron los tanques montados en camiones a La Habana, y luego los bajaron para que Fidel Castro, Raúl y Camilo y los demás los pudieran usar en la entrada triunfal en la capital de Cuba. Cuenta Palmer también el truco de cómo voló una paloma al hombro del Comandante en el discurso del Campamento de Columbia en La Habana, adonde finalmente llegaron de noche. Todo esto está en un documental que titularon en aquel momento Gesta inmortal.

Son tantas las anécdotas que cuenta el autor de este libro que no tienen desperdicio para la historia de Cuba y de América Latina, y están dichas con pelos y señales, con nombres y apellidos y en un lenguaje muy asequible para todo lector. Lo curioso es que pronto, a fines del año 1959, Palmer se convirtió en contrarrevolucionario, al darse cuenta de que todos los cargos que él supervisaba en un puesto que le habían asignado, y donde algunos de los trabajadores eran verdaderos revolucionarios que habían peleado con el Movimiento 26 de Julio, estaban siendo reemplazados por inscritos en el Partido Comunista y solo por esta razón despedían a unos y empleaban a otros. No había que ser muy listo para darse cuenta de adonde iba la Revolución Cubana: hacia los soviéticos.

Palmer confiesa aquí que nunca le había interesado mucho la política. Se había graduado como abogado en 1952 de la Universidad de La Habana, pero lo que en realidad le interesaba eran los documentales para cine y televisión, que comenzó muy temprano en Cuba. Fundó Cuban Colorfilm Corporation en 1954. Y esto lo colocó en un puesto ideal para filmar la caravana de Oriente a La Habana de Fidel y los revolucionarios.

Se exilió en noviembre de 1960 a través de la embajada de Costa Rica en La Habana, y de ahí se fue a Nueva York, donde pronto siguió haciendo lo que le gustaba, filmar. Esto lo llevó a los otros conflictos de Latinoamérica. Ha estado en los de la República Dominicana, El Salvador, Nicaragua, la isla de Granada y Panamá. También documentó la ida de Castro a Venezuela, al primer mes de llegado a La Habana.

La presentación del libro Mis 6 guerras fue en la Casa Bacardí del Instituto de Estudios Cubanos y Cubano Americanos de la Universidad de Miami, ICCAS. Fue moderada por Eduardo Zayas Bazán. Le acompañaron, en calidad de entrevistadores, el cineasta Orlando Jiménez Leal y el escritor Carlos Alberto Montaner. Ambos conocen a Palmer desde hace mucho tiempo, y Montaner le escribió un prólogo al libro: “Eduardo Palmer cogió su cámara”. El escritor añadió en vivo que Palmer es una de las personas más bondadosas y generosas que ha conocido, porque ayudaba a todo el que se le acercaba en Santo Domingo donde lo conoció. Para mí esa es la mejor carta de presentación de cualquier ser humano. Lo que siguió fueron preguntas muy simpáticas sobre los temas del libro, y en las respuestas se demostró que Palmer es de armas tomar, no solo cámaras, pues en ocasiones arriesgó firmemente la vida y con un revólver en mano. Son tantas aventuras que parece una novela. Pero es la vida real de un cronista de la historia en el momento en que esta se estaba desarrollando. • 

olconnor@bellsouth.net

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