Artes y Letras

Travesía en solitario por el mundo contemporáneo

Una jornada en solitario refiere generalmente a ese camino que, emprendido a solas con nosotros mismos, conlleva a vías de autodescubrimiento del individuo y la reafirmación del yo. Un yo cuya plenitud, si bien asoma a solas consigo mismo, es únicamente palpable en contraposición al otro y en relación con ese grupo colectivo que es la sociedad.

Solitary Sailor es el título de la más reciente exposición personal de José Bedia. Compuesta por una treintena de dibujos sobre papel de amate y pergamino que tapizan la sala principal de la galería, el espectador pronto es sumergido en la cosmogonía desplegada por el artista, creándose casi inmediatamente un diálogo efectivo y cierta atmósfera de complicidad.

Solitary Journey es una exposición de tesis. La selección y distribución de obras responde a cuidados grupos temáticos trabajados por el artista para esta exposición. El primero de ellos, ubicado a la entrada de la galería y conformado por cuatro dibujos resume el hilo central que guía la muestra: el yo versus la conciencia colectiva y el individualismo exacerbado como rasgo social distintivo de nuestra era. Este primer grupo puede ser sintetizado a partir de la máscara, la cual encarna la alteridad: el yo y el otro. Este grupo actúa también como componente autobiográfico, convirtiéndose en el yo frente al resto de los dibujos que habitan la sala. Al ser Bedia un conocedor de las culturas preautónomas y ferviente coleccionista de máscaras, este grupo tiene un fuerte sentido autobiográfico y su ubicación consciente, en contraposición con los otros tres grupos, anuncia que estamos frente a una declaración de artista.

Los tres grupos resumidos en polidípticos de seis discurren en torno a tres temas esenciales que han ocupado al artista a lo largo de su carrera. A la izquierda, asistimos a fuerzas colectivas –ya sean procedentes de lo natural, lo industrial, o lo humano– que entran en contradicción abierta con el individuo.

“Aquí estoy trabajando un poco’, explica Bedia, “el problema de las acumulaciones contra la individualidad. Es la idea de esa marea incontenible, el ganado frente al individuo solo”.

Homeless atrapado en maratón benéfico resume magistralmente esta idea al tiempo que introduce una problemática esencial: cómo el hedonismo predominante en nuestra época puede convertir en contraproducentes, incluso, las causas más nobles. Tratando de abrirse paso en medio de la marea humana, demasiado absorta en sí misma como para ver al otro, el desamparado avanza en contra del gradiente colectivo que apenas si repara en su existencia.

El segundo grupo temático aborda la problemática de la exacerbación y banalización del yo a partir de las redes sociales (uso y abuso del selfie, Instagram, etc) y el sexo como único señuelo en las relaciones interpersonales (recurrencia al arquetipo de “la diabla” y la “Pomba Gira” en los que ya había incursionado antes el artista).

Este grupo tiene una asociación directa con una exposición anterior ( Une Saison en Enfer) realizada por el artista en la misma galería en el 2012. Si embargo, el tono ha cambiado medularmente. Si en Une Saison en Enfer dominaba un tono sentencioso y agresivo, acá predomina más el sentido del humor y la aceptación, en definitiva, de las más disímiles vivencias como lo que son, travesías que encarnan nuestras más disímiles experiencias.

“La idea de la exposición”, apunta Bedia, “es una travesía en solitario a través de diferentes experiencias típicas de nuestro tiempo. Algunas de ellas pueden gustarme, otras no. Algunas son bellas, otras horribles; unas trascendentales, otras efímeras; unas dependen de la naturaleza, otras de la tecnología”.

El último grupo está integrado por la fuerza natural y constituye ese estado primigenio capaz de redimirnos.

“El tercer grupo está integrado por lo que llamo los animales nobles: la ballena, el león, el pájaro. Lo que quiero con esta exposición es, desde una postura ética y estética –sigo creyendo en el arte y en su capacidad de redención–, proponer una salida en medio de la vulgaridad y de la confusión entre lo banal y lo auténtico. Es eso lo que me anima”.

De ahí, la referencia a arquetipos como Lilith, la serpiente, el mantis o Babalú Aye.

“Lilith es la primera mujer de Adán. Si te fijas bien en el cuadro”, apunta Bedia, “es como una leona que está mirando para atrás y es como si fuera asiria o babilónica. Lilith es la primera mujer que se redime frente al hombre y frente a Dios. Y como no le dan la igualdad, se va y se convierte en algo maléfico. Después es que Dios duerme a Adán y saca a Eva de la costilla.”

En hebreo Lilith significa criatura nocturna o monstruo nocturno. A diferencia de Eva, Lilith es creada por Dios al mismo tiempo que Adán. Lilith se resiste a devenir mera sirvienta de Adán lo que le impide regresar al jardín del Edén.

Asociada a esta, aparece Ritual de primavera, el cual hace referencia al canibalismo sexual de la mantis religiosa.

Estas obras realizadas sobre pergamino destacan por el uso de colores vibrantes contrastando con lo monocromo del tríptico dedicado a Babalú Ayé. ( Babalu Ayé, Piango pata, Piango llaga, Coballende). En este último, el pergamino que refiere más al sentido histórico del mito es reemplazado por el yute y pequeños objetos rituales.

Solitary Sailor nos sobrecoge por la fuerza indomable típica del trazo de Bedia: simple, intrépido, suficiente, y el uso del texto, que actúa como reiteración de ese tono sentencioso propio de las sociedades preautónomas portador de principios estables, trascendentales, como único modo efectivo de hacer frente a la fanfarria y espejismos del mundo contemporáneo.• 

Janet Batet es escritora, curadora y crítica de arte. Escribe para diferentes publicaciones, galerías y museos.

‘Solitary Sailor’, de José Bedia en Fredric Snitzer Gallery, 2247 NW 1 Pl., ( 305) 448-8976, www.snitzer.com.

  Comentarios