Artes y Letras

Pedro Medina León escribe un Plan B

Cada escritor debe crear su mitología, en eso reside buena parte del acierto de sus libros. Pedro Medina León ha puesto, al menos hasta ahora, sus novelas en la ciudad de Miami. Para la narrativa en inglés este paraje paradisíaco, cargado de un exotismo ideal para el cliché cultural, quizá no sea excesivamente novedoso, pero en el campo de la narrativa en español, su intención asombra. Si se omite a los escritores de la diáspora cubana, que han estado aquí desde hace décadas, y que honran con su talento a la ciudad –por nombrar algunos: José Abreu Felippe, Luis de la Paz, Rodolfo Pérez Valero–, lejos de esa literatura del exilio político, pocos escritores del resto de América Latina han plasmado aquí sus ficciones.

Lado B arranca con una mañana, la de Carmona, un joven sin papeles de origen peruano que tiene una cita. Luego de las mecánicas tareas que debe hacer –bañarse, vestirse, desayunar– se encuentra con un abogado, y aquí entonces, esa mañana, se convierte en una jornada muy particular. En las oficinas, que quedan “en un shopping color flan, junto a una agencia de envío de encomiendas a Centroamérica y a un restaurante hondureño”, lo espera Yaneira, una muchacha cubana que recién ha llegado a Estados Unidos. Si los jóvenes se casan, previo acuerdo de unos miles de dólares, por un lado, Carmona encontrará el camino más fácil para empezar una vida en tierra extranjera; por otro, Yaneira se alejará de la prostitución y tal vez monte un salón de belleza.

Si en Mañana no te veré en Miami, su anterior novela, Medina León utilizaba una prosa cristalina que daba a la historia un tono sereno, en esta, su política de la lengua es ir al extremo, escribir desde el hueso, con un resultado cortante y veloz, como quien lee una crónica. Y mucho del género tiene Lado B: relatar el destino de Carmona, Yaneira y otros jóvenes que se van sumando a la historia en un viaje al final de una noche que quiere íntimamente ser luminosa.

El cruce de estos personajes produce otras tramas que intentan reconstruir el pasado como los recuerdos del porvenir. Ellos se mueven por una Miami Beach clandestina y violenta, un sitio donde los que residen –no los turistas de bermudas de colores estridentes y la piel rojiza por el sol furioso– viven de espaldas al mar, deambulan como espectros desesperados.

En el centro del argumento de Lado B hay una resolución que espera, un misterio, el señuelo que mantiene la curiosidad del lector. ¿Qué pasará finalmente con ese casamiento entre Carmona y Yaneira?

Muchos pueden leer esta obra como un fresco de lo que oculta “ese otro Miami” que no incluye la publicidad (sabemos que siempre nos miente); otros, en cambio, la cartografía para el que quiere emigrar. Pero todo plan traza una urgencia de fuga. Pedro Medina León ha escrito una novela para los que desean irse de su país, pero también, y aquí su acierto que resuena como una mueca amarga, para aquellos que necesitan volver.

hveraalvarez@yahoo.com

@HVeraAlvarez

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