Artes y Letras

Juvenal Ravelo: El mundo de la relatividad

‘Fragmentación de la luz y el color’, 2014.
‘Fragmentación de la luz y el color’, 2014. Durban Segnini Gallery

La obra de Juvenal Ravelo (Venezuela, 1934) se mueve en las coordenadas de una poética abstracta geométrica claramente escorada hacia el arte óptico, aunque implícitamente combina también elementos del arte cinético. En ambos casos, el arte cinético y el arte óptico, participan del movimiento como elemento definitorio de su estética. Solo que en el primer caso, las obras incorporan el movimiento de una manera física, más tangible, mientras que en el arte óptico, en cambio, el movimiento es ilusorio y varía según el efecto óptico que se produce en la retina del espectador, cuando este desplaza la mirada por encima de la superficie de la obra.

En las obras de la exposición Juvenal Ravelo, el efectismo óptico eclipsa al cinetismo, por lo ilusorio de los espacios que construyen, por la fugacidad con la que experimentamos, como flashazos, las imágenes cambiantes que lanzan las obras cuando nos desplazamos delante de ellas. Las 28 obras que conforman la muestra se titulan Fragmentación de la luz y el color, excepto dos: Fragmentación de la luz y el color por transparencia y Fragmentación de la luz y el color en armonía por analogía.

Hay una insistencia pertinaz en la obra de Ravelo –como también la hay en toda la abstracción geométrica latinoamericana más pictórica– por mimetizar variaciones en la relación entre la luz y el color, entre el fondo y las formas, entre lo constructivo de esas formas y lo abstracto de los espacios que dibujan. En el caso de Ravelo, esta obsesión la resuelve precisamente con la fragmentación del color a través de cientos de pequeñas láminas de maderas pintadas de diferentes coloridos.

Conformando unos fondos, cuya paleta de colores se va degradando escalonadamente, como si de un arcoíris objetual se tratara. Sobre este fondo, el autor ha dispuesto de forma horizontal, vertical, transversal o en zigzag decenas de pequeños espejos o elementos refractantes con inclinaciones varias, que ejecutan distintos ángulos respecto al fondo, reflejando un plasticismo multiplicado del mismo.

De suerte que si un espectador fija la retina sobre el cuadro y hace un desplazamiento de la mirada, por mínimo que este sea, experimentará un caleidoscopio acelerado de figuras, una vertiginosa sucesión de acontecimientos espacios temporales que acabarán por embelesar sus sentidos (similar a como sucede con las obras de Cruz-Diez y Soto y otros artistas ópticos). Y se verá atrapado en una combinación apoteósica de luz y color que le invitará a regodearse en sus instantáneas e infinitas combinaciones, a regodearse en una percepción de la realidad que se muestra, una y otra vez, reacia a ser aprehendida.

El arte óptico-cinético de Ravelo postula un espectador, implica que su mirada forme parte de la obra, porque es quien ejercita o desvela el movimiento que está potencialmente oculto en su estructura. Es un arte de magnitudes relativas ya que su lectura e interpretación depende del movimiento, de la luz, del color, del fondo, de los volúmenes formados entre el plano y la línea, o de la infinita combinación de estos elementos. Su mundo es el mundo de la relatividad.

De ahí esa escolástica sobre la línea y el plano que hace muchas veces repetitivas y enigmáticas las obras del arte óptico en particular, y de la abstracción geométrica en general. También de ahí, ese espíritu profundamente formalista que, de algún modo, parece haber cortado amarras con la realidad, porque sus referentes son los que codifican el lenguaje del arte contemporáneo. No son, en otras palabras, referentes extraídos de la realidad propiamente dicha. Y, si lo son, es precisamente a partir de una traducción de estos referentes como la luz y los colores, la materialidad o la espiritualidad, expresado en clave de la sintaxis abstracta geométrica.

Pero este hermetismo, esta enigmática apariencia de las obras de Ravelo, comienza a despejarse si recordamos que la poética y el discurso de abstracción geométrica latinoamericana, en sus diversas variantes es, genéricamente, una tendencia dentro del movimiento conocido como informalismo europeo emergido tras la II Guerra Mundial. Y que la abstracción constituyó una respuesta radical a una tradición pictórica basada en un tipo de figuración engullida por la maquinaria propagandística ideológica de regímenes totalitarios. Regímenes totalitarios (el nazismo alemán, el fascismo italiano, el estalinismo soviético o la Francia de Vichi) que manipularon los valores de la tradición figurativa anterior para legitimar la visión de su mundo de vida. Si tenemos presentes estos elementos, las obras de Ravelo –y también la abstracción geométrica latinoamericana– se abren a otros horizontes interpretativos. Veremos entonces, además de las caligrafías repetitivas que descomponen la luz y el color, un mundo abstracto geométrico que nos descubre otras dimensiones temporales, otros modos de ver, de sentir y representar la realidad que vivimos.

Dennys Matos es crítico de arte y curador independiente. Reside y trabaja entre Miami y Madrid.

dmatos66@gmail.com

‘Juvenal Ravelo’. Hasta el mes de junio en Durban Segnini Gallery. 3072 SW 38 Ave. Miami. www.durbansegnini.com

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