Cervantes en Argel, la forja de un carácter
"A los 65 años Miguel de Cervantes escribió una especie de pequeño retrato en el que decía que fue soldado y cautivo, soldado durante algunos años y cautivo cinco años y que esos cinco años le enseñaron a ser paciente ante la adversidad", explica Raquel Romero, directora del Instituto Cervantes en la capital de Argelia. Argel supuso, además, el encuentro con una cultura diferente y la liberación intelectual del joven escritor que, como subraya Romero, pudo "reconocer y conocer gran parte del pensamiento más allá de los límites de la Italia o de la España de la época”. "Esa es quizá la demostración más clara de cuál fue la importancia de la capital de Argelia en la vida de Cervantes. Para él fue una época para recordar a lo largo de su vida, pero sobre todo porque fue una formación, tanto de su espíritu como de su vida", agrega. "Argel fue para Cervantes cinco años de formación y ese período le marcó profundamente en muchos aspectos, pero fundamentalmente en el ansia de libertad", comenta Romero. Un anhelo que, según la directora del Instituto y otros expertos en la vida del autor alcalaíno, "se refleja en su obra, en los intentos de huida, en los cuatro intentos de huir de esta ciudad y en la búsqueda a lo largo de toda su obra de la libertad".
El día 23 de abril fue elegido como "Día Internacional del Libro", pues supuestamente coincide con el fallecimiento de Miguel de Cervantes, William Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega en la misma fecha en el año 1616. Realmente Cervantes falleció el 22 y fue enterrado el 23 cuando se consignó la fecha del fallecimiento.
VESTIGIOS DEL PRESO MÁS FAMOSO
En el Argel de hoy quedan aún visibles vestigios de aquel periplo vital que, después, se proyectaría en las peripecias de don Quijote y Sancho, e incluso en algunos de los entremeses y obras teatrales menos conocidas del escritor. Un recorrido en Argel o ruta cervantina, poco conocido, desciende por callejones estrechos y empinados a través de la amurallada y arruinada Casbah, hasta alcanzar la bahía abierta al Mediterráneo. Una senda en la que se mezclan puertos grises en el que las goletas de antaño han sido sustituidas por cargueros, los palacios han devenido en museos y que tiene como ancla la gruta en la que penó el escritor, rescatada en 2006, en las laderas del barrio de Beluizded. "El recorrido de la que llamamos ruta Cervantes es un intento por buscar las huellas de nuestro gran escritor en esta ciudad, aunque es cierto que ha cambiado mucho, que el paisaje urbano es completamente distinto o muy diferente del que fuera en aquella época", recuerda Romero. "La gruta es quizá el hito en el que podemos observar como ese escritor, ese cautivo, ese hombre, ese soldado, intentó junto a otros compañeros salir, y es un poco el símbolo de la ciudad en relación a Cervantes", agrega.
UN RESCATE DE 500 PIEZAS DE ORO
El novelista y su hermano Rodrigo fueron apresados en 1575 por una flotilla turca a la altura de Cadaqués de las Rosas y Palamós, cuando regresaba a bordo de la galera Sol de la afamada batalla de Lepanto y una carta de recomendación de don Juan de Austria y del Duque de Sessa, que obraba en su poder, hizo pensar a su captor, que Cervantes era un personaje influyente, por lo que los llevaron a Argel para pedir rescate por ellos. Su rescate fue fijado en 500 piezas de oro, una suma muy elevada en los estándares de la época. "Cervantes fue vendido junto a su hermano Rodrigo como esclavo", explica Ouis Hamid, uno de los guías turísticos que mejor conocen la historia y los lugares en los que estuvo el escritor alcalaíno. Al parecer la madre de los hermanos Cervantes pudo reunir el dinero solicitado en 1577 y enviarlo a través de religiosos, pero no era suficiente para liberar a ambos, así que Rodrigo partió con un plan para rescatar al escritor. Miguel se ocultó con algunos compañeros en la cueva argelina en espera de una embarcación que llegaría a la playa y les conduciría a la libertad, pero fue traicionado. Aún lo intentaría en vano dos veces más. "En la gruta, de aproximadamente nueve metros de profundidad en forma de `L´, se refugiaban 14 personas. Es un espacio bien conocido en Argelia, hasta el punto que existe el bulevar Cervantes", subraya Romero. El espacio actual incluye una placa y un monolito que recuerdan las peripecias argelinas del escritor, y presenta un terrible aspecto de abandono. Huele a orines y la basura se acumula detrás de la reja tras la cual Cervantes soñaba con la libertad, una libertad que el escritor alcanzó el 24 de octubre de 1580, fecha en la que logró regresar a España junto a otros cautivos también rescatados.
Esta historia fue publicada originalmente el 23 de abril de 2018, 4:47 a. m. with the headline "Cervantes en Argel, la forja de un carácter."