Artes y Letras

Video instalación de William Kentridge en el Miami Dade College

Willian Kentridge, 'More Sweetly Play the Dance'. Imágenes de la exposición en el MDC MAD, 2018.
Willian Kentridge, 'More Sweetly Play the Dance'. Imágenes de la exposición en el MDC MAD, 2018. MDC MAD

No es posible dejar de emocionarse frente a More Sweetly Play the Dance (2015) de William Kentridge (Sudáfrica, 1955). Una impresionante video instalación de 8 canales, cuyas imágenes se van moviendo rítmicamente por la sala a lo largo de mas de 130 pies. Emociona pararse en medio de la sala oscura y ver, mientras se escucha una rara sinfonía, como surge de la esquina una procesión de actores, bailarines precedidos por una banda musical que va rodeando al espectador hasta desaparecer por la otra esquina. Procesión con fondos de paisajes de cielo gris y tierra masacrada, hechos a base de dibujos neo expresionistas de Kentridge. En esta procesión monumental, donde se mezclan y superpone filmaciones reales con dibujos animados, desfila una galería de personajes de lo más variopinto. Enfermos que caminan con sueros intravenosos, lisiados con prótesis, sacerdotes con poses festivas portando atuendos fúnebres, presos, políticos gesticulando discursos, trabajadores que arrastran cargas, patíbulos y, también, cadáveres.

En More Sweetly Play the Dance, Kentridge se inspira en “La fuga de la muerte” (1948) de Paul Celan poeta que, debido a su origen judío, fue encerrado por la Alemania Nazi en un campo concentración. En ese poema Celan, en versos cargados de simbolismo, dice: “Él grita toquen más melodiosa la muerte la muerte es un maestro de Alemania él grita toquen más oscuro los violines entonces subirán al aire como el humo entonces una tumba tendrán entre las nubes allí se yace cómodo”. Tiene razón T. W. Adorno cuando decía que escribir poesía después de Auschwitz era una acto de barbarie. No hay mayores opuestos que barbarie y poesía, y por eso la poesía de Celan es bella y, a la vez, terriblemente devastadora.

También simbólicamente bellas se tornan las imágenes de More Sweetly Play the Dance, durante sus 15 minutos aproximadamente de duración. En esta especie de ópera muchos personajes van ataviados con vestuarios populares sudafricanos, (también en harapos y trajes), donde destellan las únicas pinceladas de colores de una filmación completamente gris. También se ven bailarines ejecutando danzas autóctonas insertados en escenarios con referencias a la historia reciente de Sudáfrica. Particularmente expresiva es la danza de la bailarina sudafricana Dada Masilo, vestida de uniforme militar empuñando un rifle.

El simbolismo de More Sweetly Play the Dance es abarcador a la hora imaginar y representar las problemáticas que atraviesan las sociedades de nuestra aldea global.

Willian Kentridge, 'More Sweetly Play the Dance'. Imágenes de la exposición en el MDC MAD, 2018.
Willian Kentridge, 'More Sweetly Play the Dance'. Imágenes de la exposición en el MDC MAD, 2018. Oriol Tarrida MDC MAD

Rina Caravajal, directora ejecutiva y chief curator del MDC Museum of Art and Design, ha destacado que esta obra se inspira en eventos actuales como las crisis de refugiados, y las problemáticas migratorias. A tono con ello hay alusiones a la exclusión, xenofobia, fascismo, a la amnesia social y el desamor. Pero aquí todo ello se va mostrando desde una sensibilidad artística e intelectual permeada por una visión crítica sobre la historia de Sudáfrica, tanto en su etapa de Apartheid como post Apartheid. Algo que no es casual si recordamos que, por un lado, el padre de William Kentridge, Sydney, fue un militante y famoso abogado defensor de los derechos civiles de las víctimas del Apartheid. Por otro que, ademas de arte, dramaturgia y teatro, Kentridge ha estudiado Ciencias Políticas y Estudios Africanos.

Ese pensamiento crítico de William Kentridge, y los recursos teatrales y dramatúrgicos que articula en sus obras, pude constatarlo cuando le conocí en 2006, durante una charla en la International Summer Academy Salzburg, Austria. Habló sobre su singular modo de trabajar, dibujando y borrando, para producir imágenes, como hace mágicamente en los fondos de More Sweetly Play the Dance. De pronto, del público pidieron que hiciera el pino. Se refería a una performance donde Kentridge erguía su cuerpo hacia arriba, apoyándose en la cabeza y los brazos. El hombre se apartó unos pasos del estrado y, allí mismo, donde el espacio se lo permitió, se puso cabeza abajo simbolizando un pino. Fue un acto de voluntad artística formidable.

Es en esa voluntad estética de denuncia como una obra de arte total, que fusiona lenguaje del cine, la literatura, el teatro y la pintura como MoreSweetly Play the Dance, donde las imágenes de Kentridge adquieren una belleza poderosa. Una belleza que desnuda, una belleza, como los desgarradores versos de Paul Celan, que nos espanta, que aterra en nuestra (in) compresión de alma humana.

William Kentridge. More Sweetly Play the Dance. 600 Biscayne Blvd, Miami MDC Museum of Art + Design. Hasta el 20 de Enero, 2019. www.mdcmoad.org.

Dennys Matos es crítico de arte y curador independiente. Reside y trabaja entre Miami y Madrid. dmatos66@gmail.com.

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