Artes y Letras

Viena celebra el centenario de uno de sus artistas más emblemáticos

‘Autorretrato’, 1912, colores opacos sobre madera. 12.6 x 15.6 pulgadas.
‘Autorretrato’, 1912, colores opacos sobre madera. 12.6 x 15.6 pulgadas. Cortesía

Este año Viena celebra el centenario de uno de sus artistas más emblemático y, también, más polémico del siglo XX: Egon Schiele. Quiso la casualidad que las celebraciones coincidieran con la elección de la capital de Austria como la primera ciudad en el Índice de Habitabilidad Global elaborado por Economist Intelligence Unit. Y, ciertamente, se tiene un placer especial cuando se camina por sus calles, una sensación de estar transitando por los pliegues del tiempo. Se puede pasar, en poca distancia y tiempo, del suntuoso conjunto arquitectónico del Imperio austrohúngaro, Palacio Imperial de Hofburga, a impresionantes Búnkers antiaereos de II Guerra Mundial reconvertidos en acuarios; de los tranvías de principio del siglo XX a los ultramodernos y rápidos metros. De las llanuras con “playas” a orillas del Danubio, a las suaves elevaciones vinícolas en los horizontes del valle.

La muestra “Egon Schiele. The Jubilee Show” en el Leopold Museum traza un completísimo recorrido por su obra y trayectoria, con pinturas, obras en papel y abundante documentacion de archivo. Un artista que nació en 1890, durante el esplendor del entonces Imperio austrohungaro. Y murió a los 28 años, en 1918, justo al final de I Primera Mundial que desguazó el imperio en varios países. Por lo que muere al mismo tiempo que se extingue el mundo que le vio nacer. La exposición arranca precisamente con obras de sus primeros años en Viena, a cuya academia de Bellas Artes ingresa en 1906. La misma academia en que, curiosamente, un año más tarde su compatriota, Adolf Hitler, futuro Führer de la Alemania nazi, era rechazado en su examen de ingreso.

Es notable en este período entre 1910 y 1914, junto con los paisajes sobre el campo y la ciudad e interiores de casas, una gran cantidad de autorretratos y retratos expuestos en la muestra. A lo largo de su corta vida serán más de 100 autorretratos, convirtiéndose, entre los artistas del llamado expresionismo austríaco (Gustav Klimt y Oskar Kokoschka, por ejemplo), el autor que más se auto retrataba. Schiele comenzó su obra bajo la impronta del naturalismo, pero en un breve lapsus su pintura se sumergió en un contumaz expresionismo. Al trazo grueso, acentuando el perfil de los cuerpos -influencia de Gustav Klimt, quien fuera su profesor- le siguió uno más fino en forma de líneas incisivas que parecen recortar las figuras de los fondos.

En estos autorretratos, Schiele da rienda suelta a sus pulsiones psicológicas más insondables como sucede, entre otros, en Seated Male Nude (Self-Portrait), 1910. Es un rostro contorsionado, como también contorsionado está el cuerpo, con signos de mutilación en sus extremidades inferiores. El cuerpo y el rostro, que han sido deformados por la extrema delgadez, son algunos de los caracteres expresivos que la critica ha señalado como elementos distintivos de su pintura. Sin embargo, esa distintividad pictórica expresionista es mucho más tenue en sus paisajes e interiores. En los paisajes, enigmáticos y opacos, como por ejemplo, Setting Sun (1913) entre otros, Schiele parece un pintor naif, y está más cerca del naturalismo que del intenso expresionismo que desborda en sus autorretratos y retratos. Hay en estos rostros una desolación profunda, un existir agónico que tensa el ansia de vida con la experiencia humana más radical: la muerte. Sobre estos autoretratos expresionistas de Schiele observó agudamente en 1912 Friedrich Stern: “él creía que tenía que representar su joven rostro conmocionado por esa descomposición”.

Se ha señalado igualmente que la obsesión de Schiele por auto retratarse responde a la necesidad de auto afirmación del pintor frente a la perdida prematura de su padre. Esto es comprensible, pero hay mucho más que el perfil biográfico en los autoretratos del pintor. Además de romper con el canon naturalista académico del autorretrato y, también, del retrato, este expresionismo desenfrenado da voz a la emergencia de un sujeto político moderno que se encontraba aún bajo el despotismo imperial feudal. Un sujeto, que entre otras libertades, reivindica la libertad corporal y sexual. Asume el reino del erotismo y la sexualidad, del deseo y la jovialidad como vehículo expresivo de liberación, frente al espíritu rancio, la moral decadente de la aristocracia y burguesía imperial. De ahí que abunden tanto retratos y autorretratos con esta temática en la presente exposición, en mucho de los cuales se muestran los genitales masculinos y femeninos, de adultos y adolescentes.

El entusiasmo de Viena con Schiele en carteles y vallas publicitarias, contagió al Reino Unido y Alemania. Pero, insólitamente, el erotismo libertario de Schiele se les atragantó a las autoridades de dichos países y, argumentando que se trataba de “pinturas pornográficas” y que no era ético mostrar genitales en público, censuraron las imágenes de las archiconocidas obras de Schiele. Ya se sabe como reaccionó Viena: dispuso en los genitales de las obras una banda con el texto: “Lo siento, 100 años pero demasiado atrevido para hoy”, y contraatacó incorporando el hashtag #ToArtItsFreedom. Seated Male Nude (Self-Portrait) fue una de las obras censuradas. Cien años después el erotismo de Egon Schiele continua bajo el estigma de la censura, como censurado estuvo también él y sus amigos Klimt y Kokoschkay por el III Reich de la Alemania Nazi al incluirlo, en 1937, en su lista de “arte degenerado”.

“Egon Schiele. The Jubilee Show” en el Leopold Museum, Viena, Leopold Museum MuseumsQuartier. U2 MuseumsQuartier. U3 Volkstheater. Hasta el 4 de nov, 2018. www.leopoldmuseum.org.

dmatos66@gmail.com

Dennys Matos es critico de arte y curador independiente. Reside y trabaja entre Miami y Madrid.

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