Artes y Letras

El paisaje arquitectónico de Gustavo Acosta

‘Doble Statement’, 2017, acrílico sobre lienzo 43 x 43 pulgadas.
‘Doble Statement’, 2017, acrílico sobre lienzo 43 x 43 pulgadas. Cortesía

Desde sus obras más tempranas, en las que el artista revisitaba tipologías venidas a menos de su enclave natal (estaciones de trenes desérticas, estadios deshabitados, escalinatas vacías, bancos desolados donde los haces de luz hiriente como spotlight reclamaban al humano) y hasta su más reciente producción, Gustavo Acosta (La Habana, 1958) ha estado obsesionado con el paisaje arquitectónico: ese entorno citadino que como imagen ante el espejo trastoca en retrato colectivo.

El afán psicológico que anima al artista en este empeño por desentrañar la naturaleza humana a partir del espacio que habita y lo secunda -o excluye- le lleva a procedimientos disímiles. Si en algunas de sus series domina la escala monumental donde el coloso arquitectónico se erige antípoda del humano, en otras es justo la incisiva selección del detalle magnificado -como suerte de primerísimo plano detalle, la pista hacia nuevas inquietudes existenciales. En todas, el magistral uso del color que constituye un componente psicológico esencial aporta nuevas capas de significado al desciframiento de las piezas.

Structural Narratives, la más reciente muestra de Gustavo Acosta, abierta ahora al público en Pan American Art Projects, se centra en espacios relegados, zonas obscuras, y/o elididas, que nada tienen que ver con la imagen glamorosa de “la ciudad del sol”, y sí mucho con el fenómeno de gentrificación y desplazamiento forzoso que azota a la urbe contemporánea. A tal efecto, el particular uso del color deviene emblemático. Haciendo uso de una restringida paleta donde destacan la gama de grises y amarillos salpicados de carmín, el color es distribuido en áreas geométricas planas sobrepuestas sobre el paisaje urbano monocromo en una suerte de una trama concreta, donde el color reestablece esa estructura inmanente –e invisible- del paisaje retratado.

En este sentido, deviene sintomática Double Statement (2017). La vista panorámica –un recuadro extraído del vecindario de Little River- es dividida a partir de la línea del horizonte en dos campos de color plano tras los cuales se trasluce la antinomia de una ciudad (Miami) que promete el crecimiento acelerado de una industria inmobiliaria en constante expansión que es inaccesible justo a la masa oscura que la construye.

Las narrativas estructurales propuestas por Acosta participan de una cadena secuencial de distanciamientos que, curiosamente, procuran reactivar el estado consciente del espectador respecto al paisaje escogido que no es sino un retrato psicológico. A la tipología arquitectónica enrarecida (siempre extractos impersonales y sórdidos, desprovistos del humano), se suma la trama constructivista, una suerte de veladura que curiosamente al tiempo que crea un sentido de extrañamiento, nos obliga a adentrarnos en el cuadro.

Subdivididos por áreas planas de color que establecen una composición de damero, las vistas escogidas son sometidas a una jerarquización visual que se desentiende de la perspectiva tradicional. La grilla superpuesta impone una nueva dinámica perceptiva derivada del tratamiento estilístico y cromático y donde cada recuadro que deviene una nueva ventana. En esta cadena de resignificaciones –cuadro dentro del cuadro- las áreas de color funcionan como filtros superpuestos que si bien acentúan zonas específicas dentro de la obra, actúan también como reafirmación de la dimensionalidad del espacio pictórico y, por ende, de la imposibilidad de acceder al paisaje retratado.

En algunos casos (Structural Narrative IV, 2018) el plano detalle del módulo arquitectónico seriado deviene muro e imposibilidad, una cacofonía o suerte de pixelación de la imagen. Este “ruido” de la imagen es reafirmado por otras piezas incluidas en la muestra (Contradiction, 2018), en la que la evidente pixelación de las zonas de color parece reafirmar el absurdo de la tipología arquitectónica en medio del mar. El “ruido” – ese disturbio en la comunicación que impide que un receptor la comprensión cabal de un mensaje- es tal vez uno de los signos identitarios mas distintivos de la sociedad contemporánea y el protagonista omnipresente en esta serie de Acosta. A Sound In The Distance, 2017, es exponente de ello.

Compuesta por doce acrílicos sobre lienzo, todos realizados entre 2017 y 2018, Narrativas estructurales incluye también una escultura-maqueta: Ceremonial Structure, 2018. El título y la estructura arquitectónica impone un necesario clin-d’oeil a la Basílica de San Pedro, punto de congregación y símbolo por excelencia de la cristiandad cuyas columnatas magnificas que parten del edificio central parecen acoger en abrazo a los feligreses. Sin embargo, el coloso arquitectónico al que ahora asistimos, que evoca la incepción de la arquitectura moderna con el brise-soleil que compone la torre central vacía, desprovista, es secundada por una estructura modular que lejos de ser transitable parecieran parqueos a nivel, acentuando la noción de “non-place” (esos espacios desprovistos de toda expresión de identidad o relación con la historia) que tipifica a los espacios comunes en la sociedad contemporánea.

Son justo, estos “non-places”, el punto de interés a donde dirige nuestra mirada Narrativas estructurales. Esos espacios comunes (aeropuertos, autopistas, malls, hoteles de paso) donde la asepsia y ausencia de significado garantizan a priori el comportamiento colectivo donde la congregación es únicamente física y desprovista de toda subjetividad idiosincrática y, por ende, de todo intercambio social relevante.

‘Narrativas estructurales’ de Gustavo Acosta en Pana American Art Projects, hasta el 3 de noviembre. 274 NE 67th St, Miami, FL 33138. (305) 751-2550.

Janet Batet es escritora, curadora y crítica de arte. Escribe para diferentes publicaciones, galerías y museos.

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