Artes y Letras

Exposición en Barcelona: Una fiesta de Gala para Dalí

“La madona de Port Lligat”, 1949.
“La madona de Port Lligat”, 1949. Imagen de cortesía

El 7 de septiembre de 1894 nace en Kazán (Rusia) Elena Ivanovna Diakonova (Gala). Posteriormente, la familia se traslada a Moscú y en su juventud, por una supuesta tuberculosis, es internada en un sanatorio cerca de Davos, Suiza. Allí conoce al que sería su primer esposo, Paul Éluard y se marchan a vivir juntos a París. Un día, el poeta, ligado al movimiento surrealista de la época junto a Bretón, Louis Aragon, René Magritte, Max Ernst, Luís Buñuel, acepta una invitación de Salvador Dalí en su residencia natal de Cadaqués. A partir de aquí, se separan, y su vida se transforma al conocer el pintor.

Gala adopta a un dios laico junto a sí misma. Salvador Dalí, a una virgen-musa que se dio a conocer en el mundo artístico e intelectual de la época como Gala Eluard-Dalí. Así fue como quiso llamarse a lo largo de su vida; y así es como mantuvo su independencia y su glamour hasta que en 1982 la muerte en Port-LLigat (Cataluña) vino a buscarla.

Retrato de Gala, 1967.
Retrato de Gala, 1967. /Fundación Gala-Salvador Dalí Imagen de cortesía

La muestra empieza en la etapa final de su vida imaginando una habitación como espacio natural. Lugar: El castillo de Púbol. Un regalo especial de su esposo en 1971 con un contrato secreto: “Yo, Salvador Dalí, sólo podré entrar si tú, Gala, me das autorización”. Un espacio para el recogimiento privado bajo el silencio. Una biblioteca que va desde un pequeño museo de sus mitos de infancia y juventud en su país de origen, hasta las piezas más contemporáneas de su esposo. O incluso, de su amante Max Ernst durante un tiempo cuando la utiliza como modelo.

Salvador Dalí, Gala y el poeta Paul Éluard.
Salvador Dalí, Gala y el poeta Paul Éluard. /Fundación Gala-Salvador Dalí Imagen de cortesía

Allí guarda celosamente, el manuscrito de La vida secreta de Salvador Dalí; un libro autobiográfico del propio artista. Cartas privadas de su padre o de la hija única que tuvo con Paul Éluard, Cécile. Innumerables imágenes bajo los focos y el objetivo de Marc Lacroix, Cecil Beaton, Eric Schaal, Man Ray, Oriol Maspons o Brassaï, entre otros, que relatan el yo escondido y sutil de su personalidad. Discos de Richard Wagner. Un sinnúmero de vestidos, entre ellos, los que Christian Dior o Pierre Cardin diseñaron para ella. Y hasta un ojo de cristal en medio de varias tablas de imaginería ortodoxa.

Pero si algo hay que nombrar de esta exposición que consta con más de 300 piezas entre óleos, dibujos, fotografías y documentos. Son las obras donde ella -…y sólo ella- es la protagonista bajo la batuta de Salvador Dalí. Desde las que hacen referencia a Gala como unicidad en la tela o papel mostrando su rostro bajo un hiperrealismo muy singular en su figura Gala mirando al Cristo hipercúbico, 1954; Galarina, 1965; Retrato de Gala con síntomas rinocerónticos, 1954; El pie de Gala, 1975; hasta las que, desde la metáfora o la fantasía, se suceden en forma de virgen, deidad o soplo de inspiración para El marqués de Púbol -nombre que el rey emérito Juan Carlos I, le otorga antes de morir a Dalí- como son La madona de Port Lligat; 1949, Un segundo antes del despertar de un sueño provocado por el vuelo de una abeja alrededor de una granada; 1944, o Galatea en las esferas 1952.

“Galatea de las esferas”, 1952.
“Galatea de las esferas”, 1952. /Fundación Gala-Salvador Dalí Imagen de cortesía

Cuando una mujer, en su momento único, posa bajo un atuendo que la embellece, decimos que lleva un “vestido de gala”. Cuando algo extraordinario ocurre en una ceremonia oficial, aristocrática o monacal y hay que hacerle mención por la importancia del propósito, decimos que se ha hecho “una fiesta de gala”. La exposición curada por Estrella Diego, profesora de Historia del Arte en UCM (Universidad Complutense de Madrid) hace honor a este vocablo que da título a la obra. Un despliegue de “gala” en el MNAC (Museu Nacional d”Art de Catalunya) de Barcelona, para una dama que se otorga a sí misma este calificativo como nombre propio.

Una mujer llena de misterio y brillantez que, desde una discreción propia, supo llevar el rumbo de artistas, poetas, fotógrafos y diseñadores de moda, hacia una búsqueda particular de sus caminos. Algún día la R.A.E, cuando uno indague por sinónimos del término “musa”, tendrá que incorporar su nombre en el diccionario. “Sabes que eres mi Gala/ y me impaciento como un niño”, dice el poeta Miguel Penella García.

“Gala/Dalí. Una habitación propia en Púbol”, del 5 de julio al 14 de octubre de 2018. Organizado y producido por el Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC) de Barcelona y la Fundació Gala-Salvador Dalí. Curaduría de Estrella de Diego, profesora de Historia del Arte de la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

Eduard Reboll, escritor catalán, Editor de Contenidos de la revista Nagari, reside en Barcelona.

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