Artes y Letras

Christo regresa a Miami para celebrar 35 años de sus “Islas Rodeadas”

Christo recorrió la exposición acompañado por periodistas y por el director del PAMM, Franklin Sirmans, y el curador Josy Frakt, e instó a ver el documental que acompaña la muestra.
Christo recorrió la exposición acompañado por periodistas y por el director del PAMM, Franklin Sirmans, y el curador Josy Frakt, e instó a ver el documental que acompaña la muestra. Miami

Christo, el artista que envolvió el Reichstagen Berlín y el Pont-Neuf de París y llenó el Central Park de paneles con telascolor azafrán, dijo que todos los proyectos de instalaciones artísticas quehizo con Jeanne-Claude, su esposa ya fallecida, tienen que ver con la realidad,no con la ilusión.

“Yo le hablo a la gente real”,subrayó este artista nacido en Bulgaria hace 83 años durante un recorridopor la exposición documental con la que el Pérez Art Museum de Miami (PAMM)celebra los 35 años de Sorrounded Islands.

Aquel proyecto consistió en rodear onceislas artificiales situadas en la Bahía de Biscayne con un reborde o cerco hechocon 6.5 millones de pies cuadrados (más de 600,000 metros cuadrados) de tela depolipropileno de un rosa vivo.

Ese contorno rosa combinado con el verde dela vegetación isleña y el turquesa del agua realzaba la belleza natural de labahía, como salta a la vista en las fotos de la exposición que estará abiertaal público desde el 4 de octubre al 17 de febrero del 2019.

La exposición que estará abierta al público desde el 4 de octubre al 17 de febrero del 2019 en el Perez Art Museum Miami.
La exposición que estará abierta al público desde el 4 de octubre al 17 de febrero del 2019 en el Perez Art Museum Miami. Miami

Las islas, no habitadas, tan solo estuvierondos semanas “rodeadas”, pero aquel proyecto, que causó una vivapolémica con defensores del medio ambiente y llegó hasta los tribunales, dejóuna huella indeleble en la ciudad y sus habitantes.

Christo, hoy sin Jeanne-Claude, que murió en2009, regresó a Miami con motivo de la inauguración de la exposición, que es laprimera vez que se muestra en Estados Unidos y coincide con el 35 aniversariode las dos instituciones madres del PAMM, el Centro de Bellas Artes y Museo deArte de Miami.

Armar aquella instalación llevó más de dosaños, desde la primera visita de la pareja de artistas a Miami en diciembre de1980, cuando recorrieron la Bahía Vizcaína y se interesaron por estos isloteshechos de materiales de dragado, hasta que los once quedaron rodeados de latela rosada el 7 de mayo de 1983.

Christo recorrió la exposiciónacompañado por periodistas y por el director del PAMM, Franklin Sirmans, y elcurador Josy Frakt, e instó a ver el documental que acompaña la muestra, unanueva versión de otra que recorrió varios países desde 1984 a 1991 paracomprender lo que fue aquel proyecto icónico, como todos los suyos.

Las islas, no habitadas, tan solo estuvieron dos semanas “rodeadas”, pero aquel proyecto, que causó una viva polémica con defensores del medio ambiente y llegó hasta los tribunales, dejó una huella indeleble en la ciudad y sus habitantes.
Las islas, no habitadas, tan solo estuvieron dos semanas “rodeadas”, pero aquel proyecto, que causó una viva polémica con defensores del medio ambiente y llegó hasta los tribunales, dejó una huella indeleble en la ciudad y sus habitantes. Pete Wright AP

Christo, que nació en Bulgaria en 1935,pero, según dijo, a la que no ha vuelto desde que huyó “del régimencomunista” en 1957, se entusiasmó al tocar los materiales originales delproyecto, que forman parte de la exposición junto a planos, bocetos,fotografías y hasta documentos oficiales y judiciales.

Con el mismo entusiasmo y pasión explicócómo resolvieron cada problema, desde encontrar la tela ideal hasta evitar quese decolorara, se hundiera o que las corrientes se la llevaran, hasta cómoobtener los permisos y rebatir las acusaciones de que la instalación dañaba elmedio ambiente.

La tela se fabricó en Alemania. En un talleralquilado en Hialleah (Miami-Dade) cosieron los 79 patrones que reproducían elcontorno de las islas y después, en un hangar de Opa Locka, se plegaron como unacordeón para poder desplegarse sobre el agua con mayor facilidad, según recordó.

En varias ocasiones durante el recorridoafirmó que la “obra de arte” no fue solo el cerco, sino las casas ytodos los elementos que había en la bahía junto a las islas. “La obra eratodo eso junto”, dice.

En unas declaraciones después de haberrecorrido las salas indicó que todas las instalaciones artísticas que él y suesposa crearon, pasaron por un periodo “suave”, en el que se descubrela identidad del proyecto y se habla de “una obra de arte que noexiste”, y el “duro”, que significa “moverse al espacioreal”.

Al hablar de Jeanne-Claude, nacida enMarruecos en 1935, subrayó que una de las cosas que más echa de menos de ellaes “su actitud crítica”. Ella era “increíblemente crítica”como artista, subrayó.

Christo, cuyo nombre completo es ChristoVladimirov Javacheff y reside en Nueva York desde hace décadas, afirmó que elarte no es una “profesión”, ni un trabajo de “nueve acinco”, es algo que tiene más que ver con cosas como el“alcoholismo”, con algo “sin lo cual no se puede vivir”.

Tiene que ver con “ser”, dice esteartista que “nunca está corto” de proyectos y hoy trabaja en uno enOriente Medio y tiene otro entre manos que no puede decir, según señala consonrisa pícara.

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