Artes y Letras

La consagración de Mira Lehr

‘Tracing the Red Thread’, Instalación de Mira Lehr en el Museum of Contemporary Art North Miami.
‘Tracing the Red Thread’, Instalación de Mira Lehr en el Museum of Contemporary Art North Miami.

“Consagración” es una palabra que por rigor se utiliza pocas veces en las artes visuales. Pero el debut de la exhibición personal de Mira Lehr en el Museum of Contemporary Art North Miami,MOCA, Tracing the Red Thread (Trazando el hilo rojo), amerita usar el término.

A los 84 años –nació en Miami en 1934― esta es la primera exhibición individual de Lehr que ocupa la totalidad de un museo, si bien ha participado en múltiples proyectos en diversos museos e instituciones de la ciudad y del país como el Getty Museum Research Center de Los Ángeles o el Smithsonian Museum of American Art de Washington, entre otros.

En 2017, cuando recibió la confirmación de la aceptación del proyecto, curado por Eleanor Heartney, pudo haber optado por mostrar una selección del trabajo realizado durante toda su vida, desde cuando en la década de 1960 tuvo el privilegio de colaborar con Buckminster Fuller en su primer World Game Scenario Project en Nueva York. Entonces ya se había graduado como historiadora de arte de Vassar College, donde estudió con la historiadora de arte feminista Linda Nochlin. Pero trabajar en un proyecto que buscaba visibilizar y formular ideas para generar paz y sustentabilidad para el planeta entero fue vital en su percepciónde “la hermosa bola azul” que es la tierra entera y que vio por primera vez desde el espacio cuando el ser humano alunizó.

Esa comprensión decisiva de la belleza y de “cuánto potencial hay en la tierra y en cada individuo”, la acompañan desde entonces. Por eso no dudó en dedicar un pequeño salón del MOCA a la memoria de ese proyecto de Fuller y a los dibujos conectados al universo natural que ella misma creó entonces bajo la aspiración de “hacer el mundo funcionar”.

En la atmósfera modernista del Nueva York que se habían tomado los expresionistas abstractos –como Hans Hoffman y Robert Motherwell, que fueron sus maestros- todo cuanto evocara la belleza o se asemejara a un paisaje era visto con cierto desdén. Pero con la fidelidad de Lehr a sus búsquedas, después de haber aprendido con estos grandes abstractos “cómo ver la estructura, cómo se integra una obra”, el comentario del concertista de piano Leonard Shure sobre sus propias pinturas de la época expresionista abstracta –“No parecen ser suyas”-, la llevó a buscar hasta el fondo su propia, inalienable visión.

Así que, ignorando que entonces “era un pecado hacer algo bello” y “era un pecado representar”, volvió a la visión de la naturaleza, a un reino de descubrimientos plásticos en el cual predomina la abstracción pero es posible reconocer el vínculo profundo con el mundo creado. Y perseveró, desde los tempranos 80 hasta el presente –sin atender las modas ni las tendencias en boga- en esa visión ecológica, conectada a la tierra como casa de todos, y a la urgencia de preservar su belleza original.

panelPM.jpeg
‘Reflections II’, 2017, emusión de plata sobre páneles, pólvora quemada, papel japonés teñido y quemado, acrílico, 96 x 144 pulgadas. Muchael Fryd Mira Lehr

Cuando se enfrentó a los 23,000 pies cuadrados que tendría en el MOCA, renunció a “la idea de una retrospectiva llena de pequeños cuadros” y siguió el llamado a “hacer obras monumentales, capaces de sostenerse por sí mismas en pie y constituir una poderosa declaración”. Y así comenzó a crear “una serie de instalaciones interconectadas y pinturas de grandes dimensiones que sintetizan seis décadas de exploración de hechos ecológicos” y que constituyen lo mejor de toda su obra.

magentamangrovesemail.jpeg
‘Resurrection’, 2017, emusión de plata sobre páneles, pólvora quemada, papel japonés teñido y quemado, acrílico, 60 x 72 pulgadas. Michael Fryd Mira Lehr

Con excepción de los 12 años que vivió en Nueva York, Mira Lehr ha vivido siempre en una casa a la orilla del mar en Miami Beach y desde esa “isla” que es su universo, ha visto cambiar las mareas y ha sentido la sozobra del cambio climático. Constantemente imagina las infinitas vidas amenazadas bajo la superficie de las aguas. Ese es el origen de una bellísima obra tejida que alude a la migración de las criaturas fosforecentes que ocurre en la oscuridad de las noches, así como de la instalación inmersiva Below the Surface, con resinas dispuestas circularmente, a modo de un laberinto en el que el espectador debe entrar para sentirse inmerso en el azul que alberga tantas formas de vida. Dos instalaciones distintas, iluminadas con bombillos de haluro, conectan con los corales como “vasos de luz y vida” y con el papel de la aquacultura en ayudarlos a seguir creciendo.

unnamed (6).jpg
‘Mangrove Labyrinth’, 2018, soga, acero, resina, alambre, papel japonés quemado y teñido, dimensiones variables.

El hilo rojo que da título a la exhibición se extiende a lo largo de la instalación que representa las enormes raíces de los oscuros manglares y que se toma el salón principal del museo. Es una alusión al ovillo del mito griego de Ariadna, que permitió a Teseo entrar y salir del laberinto de Cnosos en Creta y liberar a su pueblo del peligro del Minotauro. Como precisa la curadora Heartney; “La historia de Ariadna nos recuerda que la naturaleza es un complejo organismo… para sobrevivir como especie debemos seguir el camino de vientos creado por las interacciones con las muchas partes de la naturaleza”.

unnamed (7).jpg
‘Invisible Cities’, 2018, malla de cobre, papel japonés quemado y teñido, tinta, dimensiones variables.

Rodeando el laberinto de “manglares” se extienden una serie de poderosas obras sobre paneles creadas con fuego -pólvora y papeles teñidos y quemados- y con acrílico que evocan poéticamente la creación natural, horizontes que insinúan reinos vivos. La pieza de mayores dimensiones retornaal mar: se llama Sirens´s Song. Pero esta vez no hay que amarrarse al barco como Ulises para resistir el llamado del mar, sino oír todas las voces que nos llaman bajo la superficie y salvarlas y salvarnos. La esperanza inmensa que hay en esta consagración de Mira Lehr está depositada en ese llamado.

‘Tracing the Red Thread’ de Mira Lehr en el Museum of Contemporary Art North Miami, MOCA . 770 NE 125th St., North Miami, FL 33161. (305) 893-6211 o info@mocanomi.org. Hasta el 4 de noviembre

Adriana Herrera es escritora y curadora independiente. Cofundadora de Aluna Art Foundation.

  Comentarios