Artes y Letras

Aldo Menéndez por Aldo Menéndez

Aldo Menéndez, reconocido pintor cubano, fallece en Miami a los 72 años.
Aldo Menéndez, reconocido pintor cubano, fallece en Miami a los 72 años. Foto de cortesía

Aldo Menéndez, fue uno de los renovadores en el panorama de la artes visuales cubana en la década de 1970, cuando junto a pintores como, por ejemplo, Flavio Garciandía y Nélida Lopez, incorporaron la poética foto realista al panorama de la pintura posrevolucionaria.

La monografía Aldo Menéndez, 2017, escrita por él y espléndidamente editada por el sello Ediciones sIg de Lima, brinda la más amplia panorámica sobre el autor hasta ahora publicada. Es difícil abarcar en estas líneas la trayectoria de un creador múltiple, polifacético. Alguien que, además de artista renovador, ha sido también un inventivo diseñador, un avezado crítico de arte y escritor humanista. Y, por si fuera poco, un audaz gestor y director cultural con un protagonismo fundamental en la promoción y divulgación del arte cubano de la década de 1980. Una monografía que en sus más de 180 páginas repartidas en 15 secciones esbozan más de seis décadas de vida. Articuladas a través de una cronología bastante pormenorizada, localizando aquellos eventos que marcaron su trayectoria artística e intelectual.

Así, esta monografía en lenguaje sencillo y directo, que anuda la síntesis con el detalle, arranca en “1948-1961. Domiciliando en el Arte”, para luego cabalgar la actividad de los años 1960 y 1970. Tratadas en distintas secciones como, por ejemplo, “1961-1964. El imperio Ataca”; “1965-1967. Becario del Country Club”, o “1970-1972. A Golpe de Máquina” y “1975-1980. El Hiperquinquenio”. Luego, se adentra en la marea creativa de los 1980 como, entre otras secciones, “Aldo Menéndez – Algo Mevende (Los 80´s, Primera Mitad)“ o “La Pepe Estoica (Los 80’s, Segunda Mitad)“. A estas siguen los años 1990 tratados en, por ejemplo, “Del Otro Lado, en la Otra Cuba (Los 90´s. Segunda Parte. 1995-2000)“ para finalizar en “Retratos Chinos. 2010 y El Futuro”.

Al principio, el autor se remonta a los primeros años en su casa natal de Cienfuegos, donde nació en 1948. Casa que por entonces era la sede de la revista Signos, animada por su padre Aldo Méndez Pared (1918-2001). Poeta y pintor que, desde esta publicación y junto a un nutrido grupo de intelectuales constituyeron, entre 1948 y 1964 un gran foco literario y sociocultural dentro del panorama cubano. Es ese ambiente de poesía, pinturas y libros, quien sirve el caldo de cultivo que nutre sus primeros contactos con el mundo del arte y la literatura.

Luego vienen los años de formación atravesados por el proceso revolucionario y la decisiva estancia en Viena. Allí, entre 1961 y 1964, como estudiante de un proyecto del Museo Albertina de la capital austriaca, consolida su crecimiento como artista visual y escritor. De regreso se traslada a La Habana e ingresa en la Escuela Nacional de Arte Cubanacan (ENA). Allí entra en contacto con artistas, cuyas clases fueron fundamentales para su obra, como es el caso, por ejemplo, de Fayad Jamis (1930-1988). Allí también asistió, en su trabajo ocasional de la escuela, al artista chileno Roberto Matta (1911-2002). Sin embargo, “fue Cervando Cabrera (1923-1981), mi mejor maestro y mentor intelectual”, afirma Menéndez.

En 1965 pinta la serie La torre de Babel, a la que considera su mejor obra de esos años. Serie que trasluce una figuración sensualista jalonada por elementos expresivos del informalismo. Ya en los años 1970 comienza su andadura como diseñador gráfico, realizando carteles que le ponen a la vanguardia del diseño gráfico del momento. Entre tanto, su pintura ha pasado de la figuración a una especie de foto realismo inmersa en escenas cotidiana de la sociedad revolucionaria.

Abriendo los años 1980, Menéndez es nombrado Director de Promoción del Fondo Cubano de Bienes Culturales. Es una década vertiginosa, tal pareciera que se había estado preparando para los múltiples retos que le tocará afrontar. Comienza un recorrido intenso como curador realizando numerosas muestras de jóvenes artistas cubanos en el circuito internacional. Como crítico, por un lado, toma el pulso de las nuevas generaciones, desde las páginas de la Rev Revolución y Cultura. Por otro, se vuelca en la promoción y divulgación de estas, a través de charlas y conferencias en instituciones artísticas de América Latina y Europa.

En 1981, es nombrando subdirector general del Fondo Cubano de Bienes Culturales. Dos años más tarde funda el primer, y ya mítico, Taller de Serigrafía experimental cubano René Portocarrero. En poco tiempo este espacio se convierte en uno de los dinamizadores más importantes en el panorama de las artes visuales cubanas del momento. Desde esta plataforma se organizaron diversos eventos que pusieron en contacto la creación más joven con grandes figuras del escenario artístico mundial. Entre estos eventos destaca el congreso internacional de artes gráficas, pero también encuentros que reunieron a renombrados artistas internacionales como, entre otros, Mimmo Rotella, Robert Rauschenberg, Julio Le Parc y Rafael Canogar. Paralelo a ello, en sus salas se realizaron numerosas exposiciones, performances con motivo de Bienales de La Habana, y charlas en torno a la obra de muchos artistas protagonistas de la generación de años 1980 que revitalizaron el paisaje del arte cubano post revolucionario.

Para entonces, la obra de Menéndez experimenta un cambio importante. “Quizás cansado de tanto verismo foto realista- afirma- confié mi figuración a una gestualidad controlada y sugerente”. Es una obra más suelta donde el comentario crítico sobre la cultura y sociedad cubana de ese período ocupa un papel importante. Entre otros, el tema del culto a la personalidad, o la identidad cultural del ser isleño son manifiestas, todo con una fina dosis humorística.

Con la fundación, en 1990, del Premio Internacional “Encuentro Atlántico” junto a Carlos Cechini, fija residencia en España. En estos años organiza y gestiona Talleres de Serigrafías en Madrid y Barcelona, operado por serígrafos y artistas cubanos. Y dos años después es curador y participante de la exposición Color de Cuba, organizada con motivo de la Exposición Universal de Sevilla en 1992. Participa en números exposiciones individuales y colectivas, forma parte jurados de “Encuentro Atlántico” y es comisionado para realizar obras por importantes instituciones públicas y privadas españolas.

Fija residencia en Miami en 1994 manteniendo una estrecha colaboración con proyectos en España, donde continúa exponiendo intensamente a lo que se suman sus proyectos en Estados Unidos. A principio de los años 2000, su pintura vuelve a los cauces del realismo, pero esta vez combinando hábilmente técnicas mixtas y collage. Sus obras recrean escenarios urbanos de atmósferas sub reales. A esta le sigue diferentes series donde el artista experimenta con el retrato, ejemplo de ello es la serie Retrato en chino. Serie de retratos que relaciona expresionismo y abstracción que han marcado la actualidad de su lenguaje.

Dennys Matos es crítico de arte y curador independiente. Reside y trabaja entre Miami y Madrid. dmatos66@gmail.com.

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