Artes y Letras

Marisa Tellería experiencias sensoriales íntimas

‘Untitled’, 2014, detalle de la instalación de Marisa Tellería.
‘Untitled’, 2014, detalle de la instalación de Marisa Tellería. Frost Art Museum

En 1916, Constantin Brancusi, considerado el patriarca de la escultura moderna, realizaba su icónica Sculpture for the Blind (Escultura para ciegos). A partir de la sinestesia esencial impuesta por el título, la pulida forma ovoide hecha en mármol obligaba a una reformulación de los derroteros del arte y, en específico, del proceso perceptivo y el uso de los denominados materiales “nobles” en el arte.

La obra de Marisa Tellería (Nicaragua, 1963) se inscribe dentro de ese vasto camino inaugurado por Brancusi. Graduada de escultura de la Florida International University (FIU) en 1993 y luego, en 1996, con una maestría también en escultura en la Virginia Commonwealth University, Tellería ha estado obsesionada desde el comienzo de su carrera en la re-significación de materiales ordinarios. Ya sean estos materiales procedentes del mundo industrial (como es el caso de la fibra de vidrio y el yeso con los que la artista ha experimentado magistralmente) o materiales anodinos de nuestro entorno cotidiano como algodón, papel o telas, entre tantos otros, Tellería trastoca estos materiales despojándolos de las asociaciones funcionales chatas para generar nuevas relaciones sensoriales. Still, su más reciente muestra personal, ahora abierta en el Frost Art Museum de FIU es expresión tangible de ello.

La exposición, dominada por instalaciones específicas realizadas en técnica mixta, se apoya en materiales maleables como mallas, tul de colores o alambres, que devienen motivo progresivo generador de una estructura orgánica que pareciera en pleno estado de expansión. Este cambio de enfoque con respecto al material –sutil y radical a un tiempo, genera en el receptor una mirada transfigurada, capaz ahora de vivenciar la riqueza poética de la que son portadores estos materiales otrora clasificados por el arte como “ordinarios” o “groseros”.

Tellería ha recreado tres ambientes temporales de inmersión integrados por pequeños gestos y combinación de materiales simples que generan una atmósfera de suspensión esencial al estado psicológico que persigue la artista: esa suerte de ralentí que nos lleva de la mano a la introspección y el diálogo íntimo con la pieza.

En las instalaciones ahora expuestas en el Frost, la organicidad con la que Tellería ha abordado el material y el carácter de progresión con que es tratado el motivo, hace que se malla, tul y alambre se trastoquen en entidades vivientes que, ante nuestra fascinación, parecen brotar de las paredes o el suelo de la galería.

“En estas obras, así como a lo largo de mi trayectoria -apunta Tellería, lo que persiste es mi interés por la percepción; mi interés por entender la forma en que vemos (y no) y cómo respondemos a los fenómenos físicos. La selección de los materiales juega un papel vital en tanto vocabulario personal que obliga al espectador a implicarse en experiencias sensoriales íntimas, de modo que ellos puedan relacionarse con los objetos, ambientes y situaciones a nivel corporal ampliando su propio proceso de observación y conceptualización de manera que puedan percibir, aunque sea brevemente, las cosas por la intensidad de su existencia y sin el estorbo de las nociones preconcebidas de significado."• 

jbatet@hotmail.com

Marisa Tellería: Still, en el Frost art Museum hasta el 10 de octubre. http://thefrost.fiu.edu

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