Artes y Letras

Alexandre Arrechea. Habitar, Rehacer, Pensar

El artista Alexandre Arrechea actualmente produce dos exposiciones insertadas en el entorno de Art Basel Miami Beach, (ABMB), 2018. La primera ‘Redo’ (Kabinet, Art Basel), y ‘Uninhabited Order’ en la Galería Fredric Snitzer.
El artista Alexandre Arrechea actualmente produce dos exposiciones insertadas en el entorno de Art Basel Miami Beach, (ABMB), 2018. La primera ‘Redo’ (Kabinet, Art Basel), y ‘Uninhabited Order’ en la Galería Fredric Snitzer. Cortesía

El desmantelamiento del Wynwood Art District por imperativos inmobiliarios tuvo, como suele suceder en estos casos, consecuencias negativas y positivas para el circuito y comunidad artística de Miami.

Entre las negativas, la más visible fue que “apagó” en un abrir y cerrar de ojos lo que había sido el centro neurálgico de la creación artística de la ciudad por más de 15 años. Y la consecuencia positiva más notable es que dio el pistoletazo de salida para la emergencia de una nueva red, de un nuevo mapa galerístico en la exhibición de arte contemporáneo de Miami.

Su carácter más evidente es, por el momento, la desconcentración espacial, aparejado con una mayor profesionalización del trabajo de las galerías que han ido (re)surgiendo. Un circuito que se expande ávidamente, con una velocidad inversa a la que fue desmantelado y que cuenta, entre sus brotes verdes más atractivos, a la barriada de Little River. Aquí han abierto -y continuan haciéndolo- numerosas galerías, espacios alternativos, proyectos específicos y, también estudios de artistas.

Ejemplo de ello es el Atelier de Alexandre Arrechea (Trinidad, Cuba, 1970), donde actualmente produce dos exposiciones insertadas en el entorno de Art Basel Miami Beach, (ABMB), 2018. La primera muestra, Redo, forma parte de los proyectos especiales de ABMB, en la sección Kabinett destinada, entre otros objetivos, a presentar figuras artísticas en ascenso. La otra exposición es Uninhabited Order en la Galería Fredric Snitzer.

Redo, es una obra instalativa formada por siete piezas de madera policromada dibujadas, distribuidas en el suelo, y seis acuarelas en la pared. Mientras que Uninhabited Order la forman tres acuarelas de gran formato, una escultura y una instalación. Dos muestras atravesadas por una misma reflexión: El habitar. Aunque cada una con acentos particulares.

El habitar, en Arrechea, es tratado en sus fotografías, esculturas, vídeos e instalaciones, desde que, en 2003, saliera del colectivo Los Carpinteros (Dagoberto Rodríguez y Marcos Castillo), recientemente disueltos. Una reflexión sobre el habitar que Arrechea despliega en muestras como, por ejemplo, Espacio Derrotado y Paisaje Suicida (Galería Casado-Santapau, Madrid, 2007, 2008). En ellas, edificios y puentes, gradas y estadios, mesas y sillas, partes humanas y animales, son interpretados simbólicamente como escenario del habitar.

El habitar como el mundo de los espacios urbanos, construidos o en ruinas, marcados por significaciones inéditas que amplían la percepción de la vida ciudadana. De esta reflexión saltaba una pregunta: ¿Cómo reinventar un lenguaje que permita volver a imaginar aquello que pertenece a la esfera de lo público, a la esfera de lo privado y, en última instancia, a la intimidad de nuestro mundo subjetivo?

Si en las muestras antes mencionadas, el énfasis pasaba por captar una geografía de posibles habitares con referencias simbólicas al mundo urbano, (estadios, edificios, máquinas) en Redo, en cambio, la reflexión sobre el habitar, se coloca justo en las antípodas. Va a lo pre-constructivo, Escarba” en lo primigenio, en el origen de la cultura material y espiritual: el suelo y la tierra (Uninhabited Order entreteje ambos escenarios del habitar, la tierra y lo constructivo).

En Redo, tanto las acuarelas, como las piezas recortadas en el suelo que conforman la instalación representan vistas aéreas de terrenos, vistas de campos surcados con estructuras lineales y semicirculares, cuya regularidad es rota por trazados más agresivos que accidentan la repetición de un ciclo milenario: el cultivo y arraigo a la tierra como base primaria de la cultura. Y, ciertamente, el paso de una cultura nómada de cazadores-recolectores a una cultura sedentaria, basada en la agricultura regimentaron rutinas socioculturales. Rutinas que, por su carácter repetitivo, fueron traducidas a datos para un mayor y preciso control vinculados a la existencia humana, a sus procesos de (re) producción y consumo.

Redo, es un “paisaje agrícola” resuelto dentro de una poética que está transitando permanentemente entre lo abstracto geométrico y la apariencia figurativa, algo visible, por ejemplo, entre las Tablillas 1, 2, 3 y Redo. Proyectan el aspecto de objeto de cerámica, y hay en su textura misma un índice de apariencia primitiva. Provocada por el calculado empleo que hace Arrechea de ese particular trazo propio del pincel japonés que, bajo la impronta del agua, va erosionando y como añejando las figuras tan pronto las destila.

Para el artista, estas obras “Recuerdan las tablillas sumerias, donde la información económica se registraba en arcilla. La pieza guarda mucha relación con ese modo de recoger datos hace miles de años”. Y relaciona simbólicamente este hecho “al manejo de datos en la actualidad”.

El énfasis en la tierra, en el suelo como eje de reflexión en Redo (también en Uninhabited Order) invitan a imaginar un habitar del ser frente a la intemperie del mundo actual, desde lo primigenio, desde un orden poético que hace de la tierra, del suelo y lugares imaginarios su metáfora fundamental. Una metáfora que nos interroga: ¿Cómo echar raíces, cómo anclarse a un mundo en el cual el concepto de lo autóctono, incluso de nación, ha caído en crisis? ¿Cómo repensar la relación que existe entre el ser y el estar a partir de los lugares que han configurado nuestra existencia?

En Arrechea -como también en otros artistas de su generación- el habitar se revela con una especial entonación, donde el hiato entre la nación y el estado adquiere la fisonomía de una herida, de un trauma. El desarraigo, que es también el último y más desgarrador del exilio. Para poder reinventarle un lenguaje a la noción de arraigo, de pertenencia, para definir la singular relación que se establece con el lugar en el que se habita, se hace necesario reinventar la relación que la obra de arte tiene con el espectador. Obras que construyen o imaginen “lugares” para que sus espectadores puedan volver a aprender lo que significa habitar. Para redescubrir la singular universalidad que se posee cuando se arraiga en un lugar que no nos separa o excluye de los otros.



Redo”, Art Basel Miami Beach, proyecto especiales Kabinett. Convention Center, 1901 Convention Center Dr, Miami Beach. Del 6 al 9 de diciembre. www.artbasel.com/miami-beach



Uninhabited Order”. Fredric Snitzer Gallery, 1540 NE Miami Ct, Miami. Hasta el 12 de enero del 2019. www.snitzer.com

Dennys Matos es crítico de arte y curador independiente. Reside y trabaja entre Miami y Madrid.

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