Artes y Letras

‘Displacements’ de Florencio Gelabert la realidad como fragmento

El artista Florencio Gelabert en su taller.
El artista Florencio Gelabert en su taller.

En 1984 un muy joven Florencio Gelabert Soto (La Habana, 1961) sorprendía al escenario de la escultura cubana contemporánea. Su exposición Esculturas (Galería Casa de la Cultura de Plaza, La Habana) sacudía las caspas de la escultura de entonces, vislumbrando otras opciones formales y discursivas. En el texto del catálogo con motivo de la muestra, Gerardo Mosquera celebraba la novedad de Gelabert Soto. Y, al mismo tiempo, arremetía sin cortapisa contra los clamorosos déficits de la escultura cubana revolucionaria. Mosquera comienza así: “La pobreza de la escultura cubana se debe en gran medida a su tradicionalismo, a su falta de creatividad y a lo banal de sus conceptos artísticos”. Pero la cosa no quedaba ahí, y unas lineas más adelante el crítico y curador cubano vuelve a la carga. “En nuestra escultura, por desgracia, sufrimos las tres cosas juntas, agravadas con frecuencia por la falta de rigor y el mal gusto”.

En conjunto, el texto clamaba por una renovación. Una renovación del panorama escultórico que ya había tenido lugar en la pintura con la exposición Volumen I, 1981. En la exposición Esculturas (1984) Gelabert avanza en ese camino y, por ejemplo, en lo discursivo inserta referencias al mundo de los barrios capitalinos ruinosos como elementos de reflexión sociocultural. Mientras que su lenguaje adopta un simbolismo abstracto con elementos expresivos geométricos. Pero es una abstracción que, frente al lenguaje, se posiciona más desde una reflexión conceptual (donde el minimalismo también está presente), que desde un afán expresivo abstracto. Por ejemplo, de un lado, se advierte el dominio y relación de nuevos materiales como el concreto, los pigmentos y el acero, que adquieren un fuerte simbolismo. Del otro está la impronta instalativa presente en la exposición. Porque estas esculturas disponían una multiplicidad de juegos entre el espectador, la obra y el espacio de la galería como condición esencial en la recepción y sentido de las esculturas. Y esto es, por cierto, un espíritu, una voluntad visible también en las generaciones más jóvenes de artistas cubanos que, actualmente, se mueven en el amplio espectro de la abstracción.

Un año después de la exposición Esculturas, Gelabert Soto ingresa en 1985 en el Instituto Superior de Arte (ISA), graduándose en 1989, el mismo año que cae el Muro de Berlín. Y poco tiempo después formó parte, entre otros tantos artistas e intelectuales, de ese importante fenómeno conocido como la diáspora cubana de los años 1990. Por lo que a principio de estos años comienza a residir entre Nueva York y Miami. Y, en esta ciudad, se gradúa de MFA por la Universidad de Miami. Paralelamente obtiene más de una veintena de importantes premios y residencias internacionales en ámbitos geográficos tan disímiles como, entre otros, el Northem Manhattam Artist Alliace Grand, consecutivamente otorgado en dos ediciones (USA, 2009-10); Artist in Residency at Tijunana Culture Center (México, 1994); o Fundación Santa Cruz, La Mancha (España, 1993).

Entre aquella muestra Esculturas (1984) y Displacements (2018), median más de tres décadas. Tiempo donde, la obra de Gelabert ha experimentado, dicho sea de paso, desplazamientos en el trabajo con los materiales, el lenguaje y, también con el espacio. Displacements está formada por ocho esculturas de diferentes formatos, producidas todas con motivo de esta muestra. Destaca aquí el mármol blanco y el granito negro como materiales principales. Por lo que negro y blanco son también los colores que marcan lo visualde la exposición. Es un contraste muy visible, por ejemplo entre, de un lado, Displacement II y III y, del otro, Displacement V y VI. Las dos primeras, están formadas por superficies de granito negro pulido, cuyos cortes desequilibran la forma cuadrada que, impecablemente, hasta entonces habían tenido. Son obras compactas que invitan a pensar en el peso, en una presencia marcada por la dura fisicalidad del material. Sin embargo, los fragmentos producidos por los cortes han sido separados del plano de tal forma que dan la sensación de estar flotando. Más fragmentadas aún son las esculturas V y VI de mármol blanco. Fragmentos que, en el primer caso, están dispuestos sobre una superficie cuadrada. Cuatro fragmentos de bordes irregulares que no cubren el área del cuadrado dejando ver, también de manera irregular, como una segunda piel de la obra. En la VI, en cambio, se trata de una superposición de planos rectangulares del que emergen formas que recuerdan de cierto modo la caligrafía de la vanguardia escultórica modernista, su gusto por las líneas y los espacios curvos.

Hay en Displacements un marcado interés por depurar un lenguaje que, en esta muestra se desplaza, sobre todo, hacia expresiones de arte concreto. Manifiesto, entre otros caracteres, en una supremacía inequívoca del plano sobre el color, y en el control simbólico muy medido de los materiales. Aquí el medio instalacionista tan presente, sin ir más lejos, en una muestra como Journeys: A Dialogue With Time, (MDC Museum of Art + Desing, Miami, 2015), da curso a obras concentradas en hablar de su propia génesis. A esculturas cuyas imágenes desvelan un rico imaginario sobre el modo en que nuestra percepción del mundo debe ser asumida como fragmento. Un mundo de los fragmentos, donde el permanente registro de sus desplazamiento parece ser un momento profundo para su comprensión.

“Displacements. Florencio Gelabert”. IdeoBox ArtSpace. 2417 North Miami Ave. Hasta el 28 de febrero. www.ideobox.com

Dennys Matos es crítico y curador independiente. Reside y trabaja entre Miami y Madrid. dmatos66@gmail.com

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