Artes y Letras

Itinerario de la figuración y la abstracción venezolana

‘Nochebuena’, 1948, de Armando Reveron. Tinta pastel y tiza al agua, 28.1 x 38.9 pulgadas.
‘Nochebuena’, 1948, de Armando Reveron. Tinta pastel y tiza al agua, 28.1 x 38.9 pulgadas. Cortesía

Entre las innumerables exposiciones inauguradas en el marco de las celebraciones de Art Basel Miami Beach, Abstracción y figuración venezolana siglo XX, destacó por su visión de conjunto. Una muestra que esboza un itinerario de la figuración y de la abstracción venezolana, formado por 12 significativos artistas. Doce artistas que, a su vez, han tenido también un protagonismo, tanto dentro de la figuración como de la abstracción latinoamericana del siglo XX. En la figuración se incluyen obras de: Armando Reverón, Armando Barrios, Alirio Palacios, Carmelo Niño, Héctor Poleo, Francisco Narváez y Cornelis Zitman. Mientras que la abstracción está representada por: Carlos Cruz-Diez, Carlos Medina, Jorge Salas, Rafael Soto, Rafael Barrios, Francisco Salazar y Víctor Varela.

En el recorrido de la exposición, el espectador puede percibir claramente estos dos momentos: figurativos y abstractos. En la sala primera, se agrupan los artistas figurativos. Mientras que en la segunda estan desplegados los artistas de la abstracción y, como parte de ella, la geometría y el cinetismo. Ambas salas ofrecen una síntesis de la diversidad que alcanzaron estas dos formas expresivas, en pintura y escultura fundamentalmente, dentro del campo de producción artístico venezolano del siglo XX. Y aquí pueden disfrutarse autores antológicos con obras muy representativas, tanto de la figuración como de la abstracción. En las obras figurativas están, por ejemplo, Nochebuena (1948), de Reverón; Familia Circense, 2016, de Niño; Dama en reposo, 2001 de Palacios o las esculturas de Zitman y Narváez. En las obras abstractas ocupa un lugar muy especial, entre otras, el impresionante Mural (1967) de Soto, la Phsychromie 2502, (2004) de Cruz-Diez. Destacan, además, la instalación Fragmento de lluvia AGM (2015) de Medina, Verdefilia, 2009 de Varela, o las esculturas de Rafael Barrios, Salas y Francisco Salazar.

Visto en perspectiva resulta llamativo, en ambos recorridos, las especificidades presentes, tanto en el tratamiento del lenguaje figurativo como en el lenguaje abstracto. Por ejemplo, en la poética figurativa llama la atención Reverón (Nochebuena). Una obra que asume cánones figurativos, pero desde un perfil de lenguaje que adopta también rasgos expresionistas. En ella se narra una festividad, un aquelarre de trasfondo rural. En este camino de figuración con rasgos expresionista, se encuentra también las pinturas apasteladas de Palacios (Guerreros Medievales No2, 2003). En Niño, en cambio, la figuración es más acentuada y colorida (Familia Circense). Es una figuración que esquiva las transparencias de colores, más presentes en la relación fondo figura de Palacios y Reverón. Colorida es también la obra de Armando Barrios, aunque desde un oficio de lenguaje figurativo con influencia cubofuturistas, por el modo de disposición de planos y colores para generar figuras que narran el movimiento.

El recorrido por la abstracción inscribe también a grandes nombres e importantes obras como, entre otras, de Soto y Cruz-Diez, de Salazar, Medina y Varela. Esbozando, entre todos un espectro puntualizado de la abstracción. Es un recorrido articulado en dos paradas muy remarcadas. Por un lado, aquella que visita los predios de la abstracción geométrica, con obras exquisitas como es el caso de la pintura Verdefilia de Varela, (des)componiendo las magnitudes entre la luz y el color verde. En ese espíritu geométrico discurren también las esculturas de Salazar Glissement D’ Un Element 543 y 548, ambas de 1979. Obras menos retinianas que la pintura de Varela, y más preocupada por las razones del espacio. Por el otro, hay una descarga formidable de cinetismo con las obras de Soto y Cruz-Diez. Es una descripción del movimiento, a través de la luz y el color, de su representación, de su continuo reverberar como excitación acelerada de la percepción moderna.

Abstracción y figuración venezolana siglo XX recuerda que, en America Latina, la dinámica entre figuración y abstracción responde a dos momentos muy importantes en el desarrollo de su (contradictorio) proyecto de modernidad. Un primer momento que cubre, fundamentalmente, las cuatro primeras décadas, donde el arte figurativo es preponderante. El segundo momento emerge tras el fin de la II Guerra Mundial en el que la abstracción rompe con los moldes más académicos y se impone como novedad. Es una cronología que, más allá de los contextos específicos, se proyecta también, por ejemplo, en Cuba y México. En este escenario discursivo, la figuración, grosso modo, narra el advenimiento y desarrollo de un estado (y sujeto) democrático, sustentando por el empuje de la empresa capitalista. Se reivindican los valores y la riqueza sociocultural como valores de identidad nacional. La abstracción, en cambio, representa la aceleración de los cambios que afectan al tejido social, al ente individual y sus expresiones socioculturales como consecuencia de un desarrollo capitalista agudamente deformado por los rezagos feudales. Abstracción y figuración venezolana siglo XX, también nos recuerda cómo la figuración y el arte abstracto con distintiva intensidad, se constituyen en los discursos artísticos hegemónicos del proyecto de modernidad latinoamericano.

“Abstracción y figuración venezolana siglo XX”. Galería Ascaso, 2441 Nw 2nd Ave., Miami. Hasta febrero 18. www.ascasogallery.com

Dennys Matos es crítico de arte y curador independiente. Reside y trabaja entre Miami y Madrid.

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