Artes y Letras

Juan Abreu llega a Hypermedia con la generación del Mariel

Juan Abreu
Juan Abreu Cortesía

Con libros de Carlos Victoria, José Abreu Felipe, Roberto Valero o Reinaldo Arenas, la editorial Hypermedia lanza una colección de 11 novelas que hablan, piensan y atraviesan a la generación del Mariel, esa que llegó a Estados Unidos en 1980 expulsada desde la centrifugadora castrista. Para saber de qué va la colección hablo con Juan Abreu, creador de la misma y uno de sus mejores exponentes.

En una entrevista reciente decías que la literatura cubana no solo comprende a los de Cuba “sino a muchos que habitan (...) en diversas partes del mundo”. ¿Cómo se representa este adentro en la colección que acabas de construir para Hypermedia?

Mencionaba a los autores cubanos dispersos por el mundo, porque la dictadura cubana se empeña siempre en ignorar a los escritores cubanos exiliados (no me refiero a los inmigrantes), que hacen su obra fuera de la isla. Para la “cultura cubana” que vive y medra bajo la dictadura, no existen estos autores. Tal vez es mejor que sea así, he de admitirlo. La buena literatura se hace siempre contra algo. Y mientras más grande, siniestro y poderoso sea ese algo, mejor. La única literatura cubana que hay que tener en cuenta es la que se hace contra la dictadura de los Castro. Fuera de su ponzoñosa sombra. No debe inferirse de esto que hablo de literatura política o de denuncia, que le dicen, me refiero a literatura hecha en libertad. El Adentro al que te refieres no está representado en la colección por la sencilla razón de que si estás dentro, no es literatura del Mariel, es decir, de exiliados.

¿Más allá de la revista Mariel, que ayudó a hacer visibles a muchos de los escritores que llegaron en el 1980 a Miami, hubo en aquel tiempo alguna otra institución que apoyara a los recién llegados?

La revista la pagábamos los integrantes del consejo de dirección de nuestros magros bolsillos, y con el apoyo de suscriptores y de algunos pequeños negocios de cubanos. Fuera de eso, las instituciones no apoyaban mucho. Recuerda que durante algún tiempo los marielitos tuvimos muy mala prensa. Y supongo que influiría también el desprecio, en términos generales, del exilio cubano, digamos acomodado o rico, por los asuntos de la cultura. Si sumas a eso que la izquierda controla el mundo universitario y en general el mundo cultural norteamericano, te podrás hacer una idea de cuál era el panorama.

Antes del Mariel hubo otro éxodo (Camarioca) o cubanos que llegaron a Miami por vías diferentes... ¿Qué aceptaba y qué dejaba fuera la generación del Mariel, cuáles eran sus límites estéticos y geográficos?

Los intelectuales y artistas que nos agrupamos en la revista Mariel tuvimos una actitud integradora hacia los exiliados de otras hornadas. Basta ver los temas de la revista, y los números dedicados a escritores como Lydia Cabrera, Labrador Ruíz o Carlos Montenegro, por mencionar algunos. Veíamos la literatura cubana como un texto multitudinario en perpetuo movimiento. En cuanto a los límites estéticos y geográficos, no puedo hablar por los demás, pero yo no tengo límites, soy un hombre libre en el paisaje del tiempo.

Existe la Miami marrana de NDDV, la esquiza de Rosales, la chic que describen los folletos turísticos, la albina de García Vega y, si me permites, la catastrófico-futurista de Garbageland, que quizá no es Miami pero podría serlo. ¿Cuál Miami muestra la Colección Mariel de Hypermedia?

No puede mostrarse literariamente una ciudad, a lo sumo, un autor puede mostrar su ciudad. Pero su ciudad no es la ciudad. Hay una ciudad por cada habitante de la ciudad. Mi novela Garbageland no tiene nada que ver con representaciones simbólicas de Miami como las que acabas de mencionar. Mi novela trata del basurero cubano, es decir castrista. No comparto mucho, al margen de que admire la literatura que han producido, esas visiones sentimentales de Miami como la fallida isla que no fue. Miami es una ciudad norteamericana, moderna y dinámica. No es Cuba ni nunca lo ha sido ni tiene por qué serlo. Veo a Miami de manera realista, no como una ensoñación perdida o un fracaso nostálgico, y la veo además con simpatía porque recuerdo la enorme generosidad con que trató a los fugitivos que arribamos por el Mariel.

¿Algún escritor o libro que no hayas incluido y te hubiera gustado tener en la colección?

No. He publicado, gracias a la generosidad y al interés de Ladislao Aguado e Hypermedia, los libros que quería publicar. No digo que sea una selección exhaustiva ni mucho menos, es sólo un grupo de novelas y libros de cuentos que a mí me gustan y me parecen representativos de una época, de una manera de ver el mundo, y de un exilio en vías de desaparecer.

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