René Azcuy: Maestro de la síntesis y el contraste
En los años sesenta, la imagen visual cubana tuvo un giro insospechado. El surgimiento del departamento de carteles del Instituto Cubano del Arte y la Industria Cinematográfica (ICAIC) en 1964 significó un movimiento sin precedentes que irradiaría desde la productora ICAIC a las calles en las icónicas sombrillitas que pronto secundaron el paisaje urbano habanero. El éxito indudable de este contundente movimiento pronto se convirtió en un acontecimiento a nivel nacional e internacional. El uso de la serigrafía, el lenguaje contemporáneo y el estilo altamente personal de los diseñadores asociados al mismo (René Azcuy, Antonio Fernández Reboiro, Rafael Morante, Eduardo Muñoz Bachs, Antonio Pérez (Ñiko) y Alfredo Rostgaard, entre los más renombrados) marcaron un hito en la visualidad insular al tiempo que devenían referencia allende el mar. Y sin duda alguna, la prueba última de la resonancia del mismo es la acogida de estos carteles que, por sus valores estéticos per se, pasaron a ser atesorados en las casas habaneras.
Uno de los carteles más representativos de esta época es Besos Robados (1970). La efectiva síntesis de este cartel es remarcable. Haciendo un clin d’oeil autoreferencial a la técnica al uso, Rene Azcuy usa el desplazamiento del plano serigráfico que deviene el eje conceptual que define la obra. Bajo el plano detalle de la trama fotográfica ampliada en alto contraste el beso resuelto en color plano y cortante robó el hálito de más de uno, incluido François Truffaut (director de Baisers Volés) quien asumiría el cartel como el preferido de su película.
Hace apenas unos días, de visita en casa y de frente al icónico cartel, asentía René con ese tono jocoso y su sonrisa inconfundible: “Caramba, esta obra me persigue”. Un día más tarde, el maestro de la síntesis y el contraste, fallecía en su casa en Miami rodeado de su familia.
René Azcuy (La Habana, 28 de abril de 1939 - Miami, 25 de marzo de 2019) deja un legado impresionante tras de sí. Graduado de la Escuela Nacional de Bellas Artes de San Alejandro en 1955 y de La Escuela Superior de Artes y Oficios, en 1957, Azcuy cursó también estudios de psicología que, según el propio artista, serían fundamentales en el sustrato conceptual que animara su obra. Su distintivo estilo está marcado por la sinécdoque donde el potente efecto psicológico de su obra siempre se apoya en el primerísimo plano, detalle que resume el todo a partir de un elemento esencial y suficiente. A ello se suma la economía de recursos basado en el uso de la fotografía ampliada y en alto contraste, siempre en blanco y negro y donde el color es introducido como elemento semántico esencial.
Aunado a su labor como creador, su incansable trayectoria pedagógica tanto en Cuba como en México ha marcado múltiples generaciones de artistas que reconocen en Azcuy al “maestro”. Durante años fue catedrático en la Escuela de Arquitectura de la CUJAE, en La Habana, y luego, habiendo establecido residencia en México en 1992, en el Departamento de Diseño de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP). La conjunción de su pasión por la literatura, el cine y el diseño, le llevaron a la creación del proyecto “Gráfica Latinoamericana Siglos 20/21” el cual se exhibiera en Miami en el Centro Cultural Español (CCE) en 2009. En ese mismo año y como parte de los talleres que siempre acompañan y nutren el proyecto, Azcuy hizo un taller con estudiantes de diseño en el Wolfson Campus del Miami Dade College. El proyecto “Gráfica Latinoamericana Siglos 20/21” ha sido acogido por múltiples universidades y publicaciones especializadas del mundo del diseño.
También esencial fue la labor que desarrolló Azcuy durante los años que fungió como vicepresidente de la sección de Artes plásticas de la UNEAC. Su labor de gestión y defensa de los artistas, logró levantar el manto oscuro que pesaba sobre varios de ellos que pudieron, gracias a lo que Azcuy describía como su misión, salir de viaje a otros países. Entre ellos, cabe destacar los nombres de Servando Cabrera Moreno y Raúl Martínez. Igualmente activa fue su cometido en el reconocimiento del estatus del artista como creador independiente.
Merecedor de la Medalla de Oro José Guadalupe Posada, México; del Primer Premio del Concurso internacional de cine The Hollywood Report, Estados Unidos; y de la Distinción por la Cultura Nacional, Cuba, entre otros prestigiosos reconocimientos, el legado artístico de René Azcuy perdurará tanto en museos e instituciones como en casas particulares, pero por sobre todo, en las creaciones de nuevas generaciones de diseñadores que él formó.
Janet Batet es escritora, curadora y crítica de arte. Escribe para diferentes publicaciones, galerías y museos.