Artes y Letras

Wifredo Lam: sus años en Cuenca

‘Retrato de Zoa Conversa’, 1927, óleo sobre tela, 38 X 33 pulgadas (97 x 85 cm.)
‘Retrato de Zoa Conversa’, 1927, óleo sobre tela, 38 X 33 pulgadas (97 x 85 cm.)

Los años formativos de un gran artista resultan periodos fascinantes para los coleccionistas y los historiadores del arte. Son esos años los que dan como resultado piezas que aportan luz acerca de los diferentes elementos que conforman el lenguaje de un creador. Piero Atchugarry Gallery, en Little River, está presentando hasta mediados de mayo una exhibición muy singular. Se trata de un conjunto de pinturas que datan del periodo entre 1925 y 1927, en el cual Wifredo Lam (Cuba, 1902-1982) pasó temporadas en la localidad castellana de Cuenca.

Lam había llegado a España en 1923, concretamente a Madrid. La que calculaba sería una corta estancia, en camino hacia París, se prolongó durante 15 años. Había ganado una beca para estudiar en Europa gracias a los primeros reconocimientos a su trabajo en su país natal. Traía consigo una carta de recomendación de Antonio Rodríguez Morey, quien en aquel entonces era director del Museo de Bellas Artes de La Habana, que le abriría las puertas de los círculos intelectuales madrileños.

Durante los primeros años en Madrid asiste a la Real Academia de Bellas Artes, específicamente a las clases de Fernando Álvarez de Sotomayor, director del Museo del Prado y reputado retratista. Sin embargo, a Lam no le satisfizo la formación academicista y el idealismo clásico que allí se promulgaba. Por ello, decidió matricular en la Academia Libre de Arte que había fundado Julio Moisés donde entró en contacto con las nuevas ideas y tendencias del arte moderno. Entre los estudiantes se encontraban también Benjamín Palencia, José Moreno Villa y Salvador Dalí, entre otros discípulos que más tarde destacarían como artistas de vanguardia.

Lam completó esta formación con frecuentes visitas al Museo Arqueológico y al Museo del Prado. En el primero descubrió el arte prehistórico y en el segundo estudió las obras de Velásquez, El Greco, Goya, así como las de El Bosco y Brueghel el Viejo. Lam copió cuidadosamente muchas de estas obras maestras y envió a Cuba los trabajos para justificar el estipendio que recibía. Así comenzó a reflexionar acerca de las relaciones entre el arte occidental y el llamado arte primitivo, lo que luego constituiría la columna vertebral de la obra por la que sería reconocido como un maestro universal.

En Madrid, Lam residió en una pensión donde estableció estrechos lazos de amistad con Fernando Rodríguez Muñoz, un estudiante de Medicina, así como con los hermanos Faustino y Baldomero Cordón. Faustino despertaría en Lam inquietudes políticas que luego le llevarían a comprometerse en la defensa de la República al iniciar la Guerra Civil Española en 1936.

Cuando en 1925 Gerardo Machado ocupó la presidencia de Cuba, Lam perdió su beca y comenzó para él un difícil periodo de escaseces y penurias. En el verano de ese año, su amigo Rodríguez Muñoz lo invitó a pasar una temporada con su familia en Cuenca. Esta ciudad medieval, entre montañas, despertó la sensibilidad de Lam y con su austeridad le confrontó con el recuerdo de la exhuberancia de colores, sonidos y creencias su tierra.

En Cuenca y en la cercana Villares del Saz frecuentó las casas de la familia Muñoz y de la familia Conversa, quienes lo acogieron y apoyaron en este duro momento. En Cuenca fue invitado a los círculos más selectos de la sociedad local, incluso el alcalde Cayo Conversa le comisionó un mural para la plaza del mercado, actualmente desaparecido. Lam también hizo amistad con intelectuales y artistas locales como Pérez Compans, Marco Pérez, Fausto Culebras, Eduardo de la Rica, entre otros que frecuentaban el hotel Iberia y la librería Escobar. Se sintió parte de esa comunidad artística e incluso colaboró con la revista conquense Ilustración Castellana. Para lograr obtener algún dinero que le diera cierta independencia financiera pintó retratos, así como paisajes, retratos de personajes pintorescos y caprichosas escenas como algunas de las que podemos apreciar en esta oportunidad en la Piero Atchugarry Gallery.

En este conjunto de obras, vemos a un joven Lam que ávidamente absorbe y experimenta con las tendencias pictóricas de vanguardia en boga en aquel momento: postimpresionismo, expresionismo en el uso de los colores y la libertad de las formas, simbolismo, además de un realismo para los retratos donde el ojo experimentado ve la influencia del tiempo pasado junto a Julio Moisés.

La precaria situación económica que atravesaba el artista se hace evidente en la elección de los materiales, muchas de las obras han sido pintadas al óleo sobre tela de arpillera. En el caso de Niños con las palmas, (1925) ha sido pintada sobre lienzo y lleva un marco revestido en escayola, elaborado por el propio Lam. Esta obra tiene otra pintura inacabada en el reverso. Se trata de una figura femenina vestida de rojo, cuya silueta se recorta contra el paisaje de una calle conquense.

Nuria Richards, directora de Piero Atchugarry Gallery me compartió en una entrevista que este conjunto de piezas ha permanecido por casi un siglo en poder de la familia Muñoz Conversa, desde que fueron adquiridas directamente del artista durante su periodo conquense. Todas han sido expuestas en retrospectivas de la obra de Wifredo Lam como la que se presentó en el año 2016 en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Además, se encuentran registradas en todos los catálogos razonados que se han publicado sobre este importante maestro del arte moderno. “Aunque las obras pueden ser adquiridas de manera individual—explica Richards—lo interesante es apreciarlas en conjunto para visualizar los caminos estéticos y formales que exploró Lam en este importante periodo formativo. Me gustaría que fueran adquiridas en conjunto y pasaran a formar parte de una colección donde pudieran ser apreciadas por el público”.

“Wifredo Lam en Cuenca (1925-1927)” estará abierta al público hasta el 19 de mayo. Piero Atchugarry Gallery se localiza en la 5520 NE 4th Avenue, 33137. Miami.

Raisa Clavijo es crítica de arte, historiadora y curadora. Es directora de Artium Publishing, en Miami y desde 2009 ha sido editora de las revistas ARTPULSE y ARTDISTRICTS. raisaclavijo@gmail.com.

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