Artes y Letras

Richard Blanco: amar a un país dividido

Richard Blanco.
Richard Blanco. EFE

Tras cincuenta años de haber llegado como refugiado a Estados Unidos, el poeta Richard Blanco busca las respuestas a sus constantes cuestionamientos sobre la identidad de la nación, y los lazos que la unen y la separan de sus habitantes en su nuevo libro, How to Love a Country.

Al meterse en las entrañas del país, Blanco (Madrid, 1968) se encontró con la necesidad de hablar sobre temas nacionales como la inmigración, el racismo, las muertes que dejan a su paso las armas de fuego, la brutalidad policíaca, el terrorismo doméstico, la homofobia y el matrimonio igualitario.

“Estados Unidos necesita poesía y arte que hable sobre estas cosas”, dijo Blanco en una entrevista desde su hogar en Maine.

“La polarización que vive el país y la actual retórica política no nos está llevando a ninguna parte; se necesita una conversación y la poesía sirve como catalizador para crear ese diálogo”, agregó el poeta de origen cubano.

Una muestra de esta “conversación” es el poema “Complaint of El Rio Grande” (La queja del Río Grande), en el que da voz al río más conocido por la inmigración indocumentada y que en un tramo forma parte de la frontera estadounidense con México.

“Me dividiste en dos, la mitad de nosotros, el resto ellos. Pero no estaba destinado a ahogar a los niños, escuchar los gritos de las madres, nunca pretendí ser tu geografía: una línea, una frontera, un asesino”, dice el texto.

Pero si los muertos de la frontera y el río lo inspiraron, el bardo también quiso poner la lupa sobre las víctimas de armas de fuego.

Con el poema “Seventeen Funerals”, el autor recuerda a los estudiantes asesinados en la escuela Marjory Stoneman Douglas, de Parkland, Florida, donde el joven Nikolas Cruz mató a 17 personas, 14 de ellas alumnos, el 14 de febrero de 2018.

El llamado a este “servicio cívico de poeta”, como Blanco define esta etapa en la que se dedica a hablar de Estados Unidos, no se dio de la noche a la mañana.

El autor asegura que sus preguntas y su búsqueda de identidad comenzaron casi desde que nació en Madrid, España, en medio de una ruta de exilio hacia Estados Unidos que sus padres tomaron al dejar Cuba.

A los 45 días de haber nacido, llegó a Nueva York. Tres años después, se mudó a Miami, donde creció preguntándose si era madrileño, cubano o estadounidense.

Blanco asegura que durante muchos años vivió en una doble fantasía, la de considerarse cubano, uno de los que pertenece al exilio y vive soñando con regresar a la isla de antes del régimen castrista, o ser un “un americano al que le gusta el pastel de manzana”.

Blanco, de 51 años, forma parte del selecto grupo de poetas inaugurales, al ser seleccionado para escribir un poema y presentarlo en la segunda toma de posesión del expresidente Barack Obama, en 2013.

El bardo recuerda que en el proceso de escribir sobre lo que es Estados Unidos pensó encontrar la respuesta a su búsqueda de identidad.

Aún está en su memoria el día en que presentó su obra.

“Yo dije, mami, creo que por fin podemos decir que somos americanos, allá está el presidente y Beyoncé”, recuerda con desparpajo y marcado acento cubano.

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