Andrés Neuman: “¡Siempre estamos empezando a escribir!”
“Lo que más me sorprendió en anteriores visitas es quizás el Miami menos oficial, ese que no te venden todo el tiempo en los medios. El Miami crisol, complejo y contradictorio que es capaz de albergar desde el pequeño Haití hasta la otra Cuba, pasando por las huellas de Juan Ramón Jiménez en Coral Gables. Me gusta pensar que hay muchas ciudades dentro de una, igual que aquí conviven toda clase de lenguas dentro de un mismo idioma (o dos)”, comenta Andrés Neuman poco antes de llegar a la ciudad. El autor ha sido invitado por la Miami Book Fair para dictar un taller de escritura dentro del marco del Writers Institute, los días 9, 10 y 11 de mayo. Ese mismo sábado presentará su novela Fractura en Books & Books de Coral Gables.
La radiografía de Neuman sobre Miami es implacable, tan verdadera para el nativo como para quien sabe leer a su paso el espíritu de las calles. La misma lectura, la que traspasa el lugar común, el autor la ha tenido a la hora de escribir obras como Bariloche (1999), finalista del Premio Herralde, y El viajero del siglo (2009), que obtuvo el Alfaguara.
Neuman nació en Buenos Aires en 1977 pero vive desde hace 35 años en España. Roberto Bolaño dijo de sus libros: “Tocado por la gracia. Ningún buen lector dejará de percibir en sus páginas algo que sólo es dable encontrar en la alta literatura, aquella que escriben los poetas verdaderos. La literatura del siglo XXI pertenecerá a Neuman y a unos pocos de sus hermanos de sangre”.
Cuéntanos, ¿de qué se trata el taller que impartirás en mayo?
La idea es enfocarlo de un modo muy práctico. Dedicaremos un tercio del taller a analizar cuidadosamente cómo están escritas algunas páginas clásicas, para ver cómo funcionan por dentro. Otro tercio a comentar textos de las personas inscritas, tratando de pensar cómo podrían perfeccionarse. Y la parte final la dedicaremos a un diálogo abierto en que hablaremos de todo un poco, dando rienda suelta a nuestras curiosidades.
¿Qué consejo le darías a alguien que empieza a escribir?
¡Siempre estamos empezando a escribir! Quizá que amase incondicionalmente las palabras, su ritmo, precision y rebeldía. Que lo observase todo con asombro: escribir, dijo alguna vez Justo Navarro, es enamorarse de las cosas. Que intentase mantener una mezcla de pasión y paciencia, de convicción vocacional y voluntad de estudio. Que no se dejase influir por las malditas presiones externas… ni, por supuesto, por los consejos paternalistas de nadie. A veces la mejor manera de homenajear a nuestros maestros y maestras es seguir un camino propio, admirando sin imitar, llegando si es necesario al final de cada error, que puede ser hermoso.
¿Alguna vez concurriste a un taller literario?
Nunca tuve ocasión de asistir a ninguno, aunque me hubiera encantado. Sí que intercambiaba permanentemente textos con mis amistades, tratando de crear un contexto comunitario que compensase la soledad esencial de la escritura. Esa me parece una de las más nobles utilidades de los talleres: descubrir a nuestro prójimo literario, aprender a leernos desde otros puntos de vista. También creo que disfruta mucho leyendo técnicamente un texto literario, o sea, intentando entender sus secretos formales, su construcción interna, sus fortalezas y posibles lagunas. Afortunadamente, se trata de un misterio sin fin.
¿Cuál fue el punto de partida para escribir Fractura?
Fueron varios estímulos. Primero, el asombro que me causó leer que el último gran terremoto en Japón desvió el eje del planeta entero. Como si la humanidad fuese un sismógrafo. Así comienza la novela. Luego, además de contar cuatro historias de amor en distintos países (Francia, Estados Unidos, Argentina y España), me atraía la idea de construir una pequeña historia del amor a diferentes edades. Desde el enamoramiento juvenil hasta el romance otoñal, pasando por esa fase en que nos vamos a vivir con alguien y sus vidas anteriores: hijos, casas, recuerdos... Finalmente, me fascinó estudiar el antiguo arte del kintsugi, que propone reparar las cosas rotas ennobleciendo sus grietas, trabajando sus heridas como base de una nueva identidad. Ahí subyace un maravilloso principio aplicable a las personas y las comunidades. Por eso en ‘Fractura’ cada elemento (los personajes, las parejas, los cuerpos, los países, los paisajes, la estructura narrativa) contiene cicatrices que cuentan historias.
La novela tiene varios personajes centrales que son mujeres. Se suele decir que es un desafío construir voces femeninas siendo un escritor. ¿Cómo abordaste este trabajo?
Tienes razón. Me intimida y a la vez me entusiasma escribir desde el punto de vista de un personaje femenino. Es algo que, en la medida de mis posibilidades, intenté hacer también en Hablar solos. Siento que en ese riesgo hay, para los hombres, un aprendizaje radical. Uno de los poderes de la ficción, como nos explica Rebecca Solnit, es la posibilidad de transgredir nuestros propios límites de género, clase, ideología o lo que sea. De imaginar hasta dónde podría transformarse y ampliarse nuestra identidad. Nunca me ha convencido eso de que los hombres supuestamente hablamos de los grandes temas universales, mientras que las mujeres parecen como obligadas a hablar de sus propios asuntos. Una voz femenina es tan universal como Borges. En eso creo.
Naciste en Argentina y desde la adolescencia vives en España. ¿Qué aprendiste de la sociedad argentina como de la española?
Que los fantasmas regresan. Que no aprendemos nunca. Y que, a pesar de todo, necesito a mis dos tierras con sus respectivas orillas. Desde ese puente trato de escribir.
Andrés Neuman dictará un taller de escritura los días 9, 10 y 11 de mayo. Ese mismo sábado presentará su novela Fractura en Books & Books de Coral Gables a las 5 p.m. 265 Aragon Ave., 33134. Para más información: www.miamibookfair.com