Artes y Letras

Artistas que cambiaron el panorama de las artes visuales colombianas

'Anagrama', 1995, de Eduardo Ramírez Villamizar, hierro oxidado, 22 X 27.56 X 15.75 pulgadas.
'Anagrama', 1995, de Eduardo Ramírez Villamizar, hierro oxidado, 22 X 27.56 X 15.75 pulgadas.

La exposición 7 Artistas colombianos de la abstracción y la geometría, curada por Adriana Herrera, reúne pintura y escultura de un selecto grupo de artistas que cambiaron el panorama de las artes visuales colombianas de la segunda mitad del siglo XX. Destacan aquí las llamadas “Tres R”: Carlos Rojas, Omar Rayo y Eduardo Ramírez Villamizar. A estos se suman, otros cuatros grandes artistas: Fanny Sanín, Edgar Negret, Manolo Vellojín, y Germán Botero.

7 Artistas Colombianos...” brinda a través de 30 obras, entre pintura y escultura, un itinerario sintético de las grades figuras de la abstracción en Colombia. Hay un puente maravilloso entre las esculturas de Ramírez Villamizar y Negret. Este último, con obras como Escalera blanca (1973) y Torre roja (1979), despliega una abstracción de apariencia más constructivista y fabril. Ramírez Villamizar, en cambio, va hacia una escultura que exhibe con todas sus fuerzas el carácter abstracto geométrico. En Templo Tikal (1987) y Anagrama (1995), la abstracción enfatiza lo composicional, la relación entre volumen y las dimensiones espacio temporales.

G Botero, por su parte, es más objetual en su proyección escultórica. La pintura esta jalonada por las obras de Sanín, Rayo, Rojas y Vellojín. Los dos primeros explotan el color intensamente, algo muy visible en Acrylic N 5 (1998) y Corteza de arcoíris (2004) de Sanín y Rayo respectivamente. Mientras que la abstracción de Rojas (Espacio limitado. Serie ingeniería de la visión, 1968-70) y Vellojín (Verde-Blanco-Dorado, 1975), se sumergen en colores sobrios. Son obras con sensualidad menos retinianas, y con toques más conceptuales. Es un magnífico elenco de artistas y de obras, de esculturas y pinturas que habla de contundencia poética y singularidad discursiva de esta abstracción.

A propósito de esta riqueza es bueno recordar que la presencia y visibilidad de la abstracción colombiana dentro del contexto de la abstracción latinoamericana, ha estado rodeada de polémica en los últimos años. Polémica marcada, entre otras razones, por exhibiciones de vocación panorámica y abarcadora donde la abstracción colombiana parecía difuminarse, frente a las pletóricas presencias de sus homólogas latinoamericanas como, entre otras, Argentina, Brasil y Venezuela. Por ejemplo, entre 2010 y 2013 España acogió dos antológicas exposiciones en torno a la abstracción latinoamericana: América fría. La abstracción geométrica en Latinoamérica (1934-1973) (Fundación Juan March, Madrid, 2011) y La invención concreta. Colección Patricia Phelps de Cisneros, (Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid, 2013). Ambas muestras revindicaban, aunque desde matices distintos, la singularidad del campo de la abstracción y su relación con el proyecto de modernidad en Latinoamérica.

Si bien es cierto que las dos exposiciones tuvieron el gran mérito de poner en perspectiva de valor, al otro lado del atlántico, una reactualización de los alcances poéticos y discursivos de la abstracción latinoamericana, del mismo modo también lo es que ambas muestras incurrieron en déficits importantes. Probablemente el más notable haya sido reducir o ignorar a una pléyade de artistas abstractos colombianos de importantes e influyentes trayectorias en el escenario de la abstracción latinoamericana, cuyo núcleo fundamental esta contemplado en 7 Artistas colombianos… En América fría, (…), de los 64 artistas seleccionados en representación de Argentina, Brasil, Cuba, Colombia, Venezuela, México, había un solo colombiano, Leo Matiz, frente a, por ejemplo, los 14 de Argentina o los 27 de Brasil. Mientras que en La invención concreta (…), de los 31 autores mostrado a través de unos doscientos trabajos, ninguno representaba a Colombia. Se da la circunstancia de que una exposición, anterior a las nombradas, como Los sitios de la abstracción (Colección Ella Fontanals-Cisneros, Miami, 2006), solo estaban de Colombia Leo Matiz y Feliza Burztyn. Cuatro años más tarde esta muestra viaja por Europa y es exhibida, entre otros países, en España (Es Baluard Museu d’Art Modern i Contemporani de Palma, 2010). De los 66 artistas exhibidos, en representación de la misma nómina de países citados arriba, en Colombia solo se añade Manolo Vellojín, además de Burztyn y Matiz. Sin embargo, cuando se edita el catálogo, Pulsos de la abstracción en Latinoamérica. Colección Ella Fontanals-Cisneros, (Turner, 2013), aquí sí aparecen curiosamente en el apartado de Colombia, además de los nombrados, tres contemplados en 7 artistas colombianos …: Ramírez Villamizar, Rojas, y Negret.

La exigua presencia de Colombia tiene sus argumentos, tal vez el más extendido es el de “su tardía aparición en la escena del arte en los años 1950. La primera consideración es que en Colombia lo figurativo tenía muchísimo peso y por ello las primeras expresiones abstracto –geométricas fueron desfavorecidas por los artistas relacionados con la academia del arte (…)”. (Jesús Fuenmayor, Rafael Pereira en Cat. Pulsos de la abstracción en Latinoamérica. Colección Ella Fontanals-Cisneros, Turner, 2013). Pero algo similar, con sus matices, se puede decir también para los casos de México, Cuba e incluso de Venezuela. Sin ir más lejos, recordemos los virulentos ataques que hicieron miembros del Muralismo Mexicano a la abstracción en ese país, encarnada en la llamada Generación de la Ruptura, (con figuras como M. Felguérez).

Desde luego, las tres exposiciones, América fría…, La invención concreta…, y Los sitios de la abstracción…, constituyeron en sus visiones panorámicas y con sus respectivos documentados y sustanciosos catálogos, un formidable bloque histórico conceptual. Un bloque donde se replantea, desde aristas y énfasis distintos, las visiones fragmentadas que, en torno a la abstracción latinoamericana se tenía, por ejemplo, en España y, también, en el resto de Europa.

Sea cual fuere el motivo, lo cierto es que ese déficit atravesó a las tres muestras, entre cuyos objetivos declarados estaba precisamente brindar, dentro de un contexto sociocultural diferente como el europeo, una compresión amplia y profunda de la singularidad de la abstracción latinoamericana. De ahí que una exposición como 7 Artistas colombianos de la abstracción y la geometría, sea una oportunidad privilegiada para acercarnos y descubrir la especificidad de la abstracción colombiana por medio de sus grandes maestros.

“7 Artistas colombianos de la abstracción y la geometría”, Durban Segnini Gallery, Miami. Hasta el 26 de junio. www. durbansegnini.com

Dennys Matos es crítico de arte y curador independiente. Reside y trabaja entre Miami y Madrid.

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