Artes y Letras

Posteguillo reivindica a mujeres triunfadoras en ‘Yo, Julia’

El machismo está incrustado en la literatura occidental desde su nacimiento, afirma el escritor español Santiago Posteguillo (Valencia, 1967), ganador del Premio Planeta 2018 con Yo, Julia, novela situada en la Antigua Roma que reivindica el papel de las mujeres ganadoras en la historia.

“La historia escrita por hombres no quiere reflejar que hay mujeres que pueden haber sido más audaces, más inteligentes y más hábiles que los hombres, y ese es el caso de Julia, entonces la historia de Julia queda como muy silenciada, y yo creo que contra eso nos tenemos que rebelar hoy día”, afirma en una entrevista en Bogotá.

Posteguillo presentó en la XXXII Feria Internacional del Libro (Filbo) la historia de Julia Domna, la poderosa esposa del emperador romano Septimio Severo (193-211 d.C.) y forjadora de una dinastía como madre de los emperadores Caracalla y Geta.

“Solo la mujer tiene la capacidad biológica de crear a los descendientes, nosotros (hombres) sí participamos pero los descendientes los crea la mujer y además los educa, entonces es mucho más central el papel de la mujer a la hora de crear una dinastía que el de un hombre”, afirma.

Su influencia y poder lo recuerda al citar un diálogo crucial de la novela: “Hay un momento en el que Severo no entiende de qué va el tema y le dice a Julia: ‘No merece la pena tanta sangre un imperio’ y ella le responde: ‘Es que no luchamos por un imperio sino por algo más grande’, y él dice: ‘No hay nada más grande que un imperio’ y ella le contesta: ‘Sí, una dinastía’”.

Pero a pesar de su importancia en la historia romana, Julia fue durante dos milenios ignorada, vista solo como emperatriz consorte, siendo que fue “una inteligentísima estratega en la lucha por el poder, muy culta (…) una filósofa que se rodeaba de intelectuales”.

“Creo que está bien que se sepa que este tipo de mujeres existió”, dice Posteguillo (Valencia, 1967), quien asegura que la historia de Julia “es igual de fascinante a la de Cleopatra” y encima de todo es “una ganadora”, algo que, en su opinión, parece que no debiera saberse.

En este punto se remite al libro Mujeres y Poder, de la británica Mary Beard, para explicar una conjetura: que hay una intención de ocultar el papel de las mujeres en la historia.

“Ella retrotrae a ‘La Odisea’, a un episodio donde Penélope, la esposa de Ulises, cuando está sola en el reino de Ítaca, va a hablar en la Asamblea de Ítaca, y el hijo de Ulises y de la propia Penélope, Telémaco, con solo 16 años, se interpone en su camino y le dice: ‘Madre, cállate, que hablar en público es cosas de hombres’, y la profesora Mary Beard dice: ‘Y desde ahí hasta ahora así estamos’”.

Por eso considera que “este machismo es verdad” y que está presente ya “en el nacimiento de la literatura occidental, porque ‘La Odisea’ y ‘La Ilíada’ son el asiento de nuestra propia tradición literaria”.

Esa imagen de la mujer corresponde al contexto sociocultural de la Antigüedad, y “no se trata de reescribir La Odisea, ni mucho menos”, pero es hora de empezar a cambiarla, considera el autor.

“En el siglo XXI tenemos que pensar de otra forma con respecto a la relación entre hombres y mujeres, y yo creo que está bien que vayamos mostrando que hubo bastantes mujeres como Cleopatra, como Hipatia (matemática, filósofa y astrónoma) y otras que aún son más desconocidas como Julia, que pueden ser ejemplo de cómo una mujer es muy capaz y muy hábil, o tanto o más que un hombre”, sentencia.

Julia Domna, nacida en el año 170 en Emesa, la actual ciudad siria de Homs, devastada por la guerra civil, acumuló poder en el Imperio Romano y fue lo que ahora se define como “mujer empoderada”, no “feminista”, aclara el autor, porque esos son “conceptos desarrollados a partir del siglo XIX y del XX” y “sería un anacronismo inaceptable” ponerlos en un personaje de la Antigüedad.

Por todo ello, y “teniendo en cuenta su astucia, su inteligencia, su alto nivel de cultura, que sabía varios idiomas, que se sabía desenvolver muy bien en las luchas por el poder”, Julia “perfectamente” podría ser una gobernante de nuestro tiempo, afirma.

Posteguillo, autor de dos aclamadas trilogías, sobre Escipión y sobre Trajano, cree posible que haga una segunda parte de Julia, a semejanza del personaje de Claudio, al que Robert Graves, que tiene influencia en su novela, presentó en dos etapas, “Yo, Claudio” y “Claudio, el dios”.

Al escribir esas trilogías el autor cuenta que percibió que las mujeres estaban “muy silenciadas” en la historia y rescatarlas con novelas como “Yo, Julia” es “una manera más de contribuir a esta lucha por la igualdad entre hombres y mujeres”.

Casi 2,000 años después la historia de Julia Domna está más vigente que nunca, no solo por su liderazgo y su poder, sino porque por proceder de Siria, provincia oriental del imperio, “fue considerada extranjera y padece xenofobia en Roma, igual que los sirios en toda Europa hoy día. No avanzamos nada, estamos igual”, lamenta el escritor.

“Repetimos todo en círculos viciosos y por eso yo digo que el género de la novela histórica es muy importante porque nos ayuda a recordar nuestro pasado y si supiéramos bien nuestro pasado existe menos probabilidades de repetir los grandes errores históricos”, concluye.

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