Artes y Letras

‘Cuba no existe’: un texto para consultas, un trabajo para investigadores e historiadores

Hay figuras importantes de la cultura cubana que por caprichosas pero no extrañas circunstancias han pasado casi en silencio, aun cuando en su momento fueron fundadoras y dejaron una notable huella. Ese es el caso de Leonardo/Jaime Soriano (La Habana, 1935), cuyas cartas, postales, reseñas de películas, tarjetas, artículos y relatos; en fin, su papelería, ha sido puesta en orden por el joven investigador y ensayista Carlos Velazco (La Habana, 1985) en el volumen Cuba no existe (Editorial Silueta, 2018).

El libro es en esencia, la correspondencia de Soriano desde 1965, año en que sale de Cuba al exilio vía México, hasta 1992, ya en Puerto Rico, isla en la que reside en la actualidad. La combinación Soriano-Velazco nos lleva a un viaje donde los documentos se imbrican con las oportunas notas al pie del compilador, para bosquejar una época de transición política, angustiosa separación familiar, estrepitosa caída del entramado cultural y la consecuencia lógica a la que conduce una dictadura totalitaria: el destierro, el desarraigo y en muchos casos el ostracismo.

Por estos escenarios tan dolorosos es quizás por lo que no se conozca como debiera la vida y obra de Jaime Soriano, o Leonardo Soriano, nombre por el que prefiere que lo llamen. Con su trabajo investigativo, Velazco lo saca del ostracismo y le devuelve un poco de la gloria que merece a través de sus propias epístolas, pero lamentablemente el paso del tiempo no le restituye lo que pudo haber conseguido en Cuba o en el exilio, en circunstancias más propicias. El estado de ánimo en ocasiones resulta turbador por el desamparo emocional que se hace evidente. En una carta a Cabrera Infante, fechada en 1969, expresa: “En cuanto a Sara, yo casi que estoy del lado de Miriam, no la concibo en el desgarramiento del exilio, y es que como todos nosotros, nuestra visión de «aquello» quedó definitivamente acuñada por el último año que estuvimos allí”.

Sin duda hay libros especiales que invitan más que otros a reflexionar sobre su contenido, uno de ellos es éste, Cuba no existe. Entre las cartas a Virgilio Piñera, Néstor Almendros, Orlando Jiménez Leal, Natalio Galán, Guillermo Cabrera Infante y a su hermano Sabá, se filtran constantes referencias al cine, la gran pasión de Soriano, regodeándose en personajes y memorables escenas fílmicas. Las alusiones al teatro y lecturas, muestran a un hombre culto, con una memoria envidiable. Algunas cartas son largos monólogos, catarsis de un andar turbulento y de un desconcierto ante el desplome de un país, del que parten constantemente al exilio sus más importantes representantes de la vida cultural. Cada referencia a alguien que muere en la Isla o en el exilio, o que no logra conseguir una visa para salir de Cuba, denota frustración y desamparo.

El libro recoge algunas de las cartas recibidas por Soriano, pero son muy pocas y es algo que se resiente, como también la falta de un índice onomástico, pues Cuba no existe es un texto para consultas, un trabajo para investigadores e historiadores. Soriano fue uno de los fundadores de la Cinemateca de Cuba, que luego fue asumida (y también borrada de la historia) tras la creación del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC).

Cuba no existe es el título de una película que soñaba realizar Soriano, pero que a pesar de muchas gestiones nunca se logró materializar. Velazco señala que Soriano le había sugerido para el libro Quién sabe qué propósito, pero en realidad los dos títulos resultan cuando menos confusos. En el prólogo, Carlos Velazco define a Soriano: “La suya no fue una «salida definitiva». No ha dejado de regresar en sueños. Sueños, no pesadillas”. Pero en realidad, las cartas de Leonardo Soriano son agónicas, y con el tiempo, se nota el cansancio, algo que se evidencia en la correspondencia después de los años 80, que resultan textos más breves y apacibles.

Las dos entrevistas que aparecen al final del libro revelan a un Soriano entusiasmado por la atención que le brinda Velazco y su esposa, la también investigadora Elizabeth Mirabal. Se siente reencontrado y reconocido, y eso lo anima a enviarles varios textos suyos. “Asimismo, con la presente, quiero enviarles una copia de mis «obras completas»”. Luego añade: “No saben la alegría que me ha dado poder conocerlos y verlos tan llenos de sueños y posibilidades de hacer cosas”.

Cuba no existe es un libro que recoge testimonios de una parte de la historia cultural de Cuba entre dos décadas, cincuenta y sesenta, y los efectos nefastos de una revolución social que terminó cercenando la libertad de expresión y forzando al exilio a sus artistas y ciudadanos. Tras seis decenios del mismo régimen, la persecución intelectual y el exilio siguen marcando la vida del cubano, como también la obstinación y la incesante creación, continúan desafiando todos los obstáculos.

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