Artes y Letras

Los Buenos Aires de BienalSur

‘Terzo Paradiso’, instalación de Michelangelo Pistoletto , Museo Quinquela Martin.
‘Terzo Paradiso’, instalación de Michelangelo Pistoletto , Museo Quinquela Martin.

Mientras visitaba los proyectos en el espacio público de Buenos Aires como parte del programa de BienalSur, 2019, no dejaba de escuchar “Esto es como si fuera Europa¨. Era la frase que continuamente comentaban mis colegas cuando caminábamos de un lugar a otro de la ciudad. Daba igual que fueran de Bolivia o Brasil, de Colombia y Chile, de Uruguay, de Perú o Paraguay. Y tenían razón nada más hay que caminar por la Ave 9 de Julio, por Corrientes o Arenales para percibir ese aire majestuoso de sus construcciones, esas terrazas amplias y vistosas bajo el suave invierno oliendo a café y bollería recién hecha. La gente elegantemente vestida como orgullosa de estar caminando por la ciudad. Y eso que la inflación les esta golpeando fuerte, porque en esas mismas calles a cada momento saltaba la voz para cambiar dólares por pesos argentinos que ahora se cotiza, con ligera variación, entre 43 y 44 por cada dólar.

En este complicado contexto económico y político de precampaña electoral, ha tenido que navegar BienalSur, algo que fue subrayado insistentemente por Aníbal Jozami, su director general. Recalcando también que BienalSur es un proyecto encabezado por la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF). Una universidad pública de Argentina, organizando el mayor evento cultural del país para el Mundo. Un evento que, de mayo a noviembre, tiene lugar simultáneamente en más de 100 sedes alrededor del mundo. Repartidas en un circuito de 43 ciudades en una veintena de países, desplegando muestras con obras de más de 400 artistas y curadores de los cinco continentes. Es decir es mucho para intentar contemplarlo todo en un breve espacio.

Volviendo a los espacios públicos “tomados” por BienalSur cabe destacar, entre otros, Sin pedestal y sin medallas de la mexicana Betsabée Romero (Plaza Dantes), Draw me a flag, sobre una obra original de Christian Boltanski. Colección Fundación Cartier (Plaza Rubén Dario) y Terzo Paradiso, en el barrio La Boca, de Michelangelo Pistoletto (Italia), la gran estrella de BienalSur. Los tres proyectos, convocan a reflexionar sobre lo publico, sobre el valor de lo común. Sobre el respetar y desarrollar su esencial integridad democrática, como espacio de sociabilidad que multiplica el encuentro y la participación de una ciudadanía crítica. La instalación de Romero, por ejemplo, ironiza al monumento ecuestre realizado por el escultor francés Antoine Bourdelle en 1925 a Carlos María de Alvear (1789-1852), héroe de la patria Argentina. La instalación es un conjunto de 60 cabezas de caballo en cerámica. La artista alagó emocionandamente cómo este conjunto fue realizado en colaboración con la Escuela de Cerámica N 1, un espacio que antes había sido caballeriza, estudio de cine, entre muchas cosas más. Para Diana B. Wechsler, directora artística de BienalSur “La sencillez del conjunto establece rápidamente un contrapunto entre aquella dimensión dada por Bourdelle y esta otra irónica y hasta íntima que propone Romero, en una deconstrucción del “culto monumental” y del “culto al héroe” que nos invita a pensarlos una vez más”. Si el proyecto de Romero, curado por BienalSur, está en lugar de regia arquitectura y urbanismo, el de Pistoletto, en cambio, tiene su enclave en el barrio de La Boca, suburvios de Buenos Aires en las margenes del rio Matanza-Riachuelo, cuyo pasado portuario esta todavía muy presente en su arquitectura industrial. “Terzo Paradiso”, curado por Marcello Dantas, es para Pistoletto “una conexión equilibrada entre el artificio y la naturaleza y representa la matriz generativa de una nueva humanidad”. Este proyecto involucró, además del Museo Benito Quinquela Martín, a varios grupos de estudiantes de la barriada de La Boca.

Entre el 21 y el 30 de junio BienalSur ha inaugurado, solo en Buenos Aires, más de una treintena de exposiciones, a veces zapateamos hasta cuatro en un solo día. La organización, muy bien gestionada, dispuso de un puntualísimo transporte para recorrer el circuito. Pero era muy agradable la temperatura para caminar por un paisaje urbano de cielo gris cuya brisa nada fría, a pesar del invierno, iba desojando lentamente el marrón claro de los arboles de plátanos. Era, parafraseando a mis colegas, como estar al final del otoño en Madrid. Y este era el paisaje hasta llegar al importante grupo de exposiciones en MUNTREF. Centro de Arte Contemporáneo y Museo de la Inmigración. Sede Hotel de Inmigrantes. Un complejo que antiguamente “procesaba” la llegada de inmigrantes, cuyas paredes están cubiertas de azulejos blancos lo que transmite una especie de aura antiséptica, blanquecina como de hospital. Esa luz blanquecina destacaba el montaje de la exposición “Good Apples-Bad Apples (un documento-monumento)” de Rosangela Rennó (Brasil), curada por BienalSur. En el piso de arriba estaba “Inmediatamente después y poco antes de 25 años Berlín-Buenos Aires”, curada por Heike van den Valentyn, estructurada por cuatro artistas de ambas ciudades. La exposición de Rennó, hace un display de cientos de imágenes en formato de postales con estatuas de Lenin. La mayoría de ellas fragmentadas, otras en ruinas o vandalizadas tras la caída del régimen comunista. En conjunto ello habla en cierto modo de la suerte de este héroe como metáfora de la suerte que ha corrido el (post)comunismo soviético. En la segunda, es notable el vídeo de Marcel Odenbach (Alemania), “Prueba de nada” sobre el monumento conmemorativo del campo de concentración en Buchenwal. Hay un efecto intensamente expresionista de imágenes captadas por una cámara, metida entre las estatuas de personas que forman este monumental conjunto escultórico. Los rostros son paisajes humanos inquietante, afloran otras formas, otros clímax psicológicos de los rostros y cuerpos “arruinados” que no se pueden percibir en la sintaxis del lenguaje de la escultura estatuaria. “Fricciones”, curada por BienalSur, es otra de las tantas buenas exposiciones colectivas del circuito en el Centro Cultural Paco Urondo. Enfocada a reflexionar, teniendo como referencia a Bolivia, en torno al pasado de discriminación etnica y racial que arrastra Latinoamérica. Sobre esto incide, por ejemplo, la obra de Claudia Coca (Perú), Serena Vargas (Bolivia), pero tambien, la impunidad rampante y el respeto a la vida, esta en la obra de Teresa Margolles (México)

En palabras de D. Wechsler, BienalSur, 2019, pone “en juego las tensiones entre lo local y lo global, experimentarlas y abrir con ellas la reflexión sobre la contemporaneidad”. De acuerdo. Es una tensión, un conflicto esencial contemporáneo que, particularmente en América Latina, nos enseña una lección paradójica: el artista tiene que ser más local y a la vez ser más cosmopolita. Como he apuntado en otro momento, esta aparente paradoja se resuelve si se entiende que la verdadera universalidad no se alcanza desde un no lugar descentrado y anónimo y que a la recuperación de lo local sólo se accede desde fuera de los espacios que cartografiaron los estados-nacionales. Asumir este reto supone afirmar tanto el arraigo local (fuera de cualquier noción de autoctonía o folclor) y el carácter universal, sin reducir esta última categoría a una noción abstracta que sea extrapolable a cualquier espacio y tiempo. Toda verdadera universalidad necesita tener un carácter concreto. Se necesita de la concreción, de la densidad espacial y temporal que otorga un lugar para poder reencontrar nuestra entrada al universo. No se puede ser universal sino se rescata el espíritu del lugar al que se pertenece. Esta doble afirmación, de lo universal y de lo local, conlleva una reinvención crítica del concepto de la tierra, del arraigo.

BienalSur se desarrolla entre mayo y noviembre de 2019. www.bienalsur.org

Dennys Matos es crítico de arte y curador independiente.

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