Artes y Letras

Zaida del Río, una mujer con alas en Miami


‘Descanso’, de la serie Pavo Real, 2008.
‘Descanso’, de la serie Pavo Real, 2008. Barrio Workshop

En días en que el mundo del arte, tanto cubano como internacional, se encuentra en La Habana, la pintora, ilustradora y ceramista Zaida del Río está en Miami.

“No tenía un proyecto personal que presentar en la Bienal de La Habana y aquí en Miami sí: la exposición Mujeres con alas, conjuntamente con Alicia Leal, que se exhibe en la galería Barrio Workshop hasta el 14 de junio, y que está comisariada por Alaen Ledesma”, explica Del Río. “No tenía sentido perder la oportunidad que tengo en estos momentos en Estados Unidos, capital del arte contemporáneo, para estar en la isla”.

La artista, quien ha abrazado el budismo, cuenta que cree en el karma y en el destino y que “si quieren dar conmigo los grandes galeristas y personalidades de museos, con el desarrollo de la tecnología me pueden encontrar en cualquier parte”, dice. No obstante, Del Río dejó su estudio de la Plaza de Armas abierto, “lleno de fotografías mías desnuda con cabezas de pájaros y alas de mis performance, para que los visitantes, aunque yo no esté allí físicamente, me vean también”.

Graduada de la Escuela Nacional de Arte (ENA) en 1974 y de la Escuela Superior de Arte (ISA) en 1987, Del Río también estudió en la École des Beaux-Arts de París en el curso 1988-1989. Sin embargo, su trabajo artístico ya había despertado la atención de especialistas y público en 1978, con su exposición personal Narraciones en el Museo Nacional de Bellas Artes. De aquella muestra de dibujos mayormente a lápiz, algunas piezas pertenecen hoy día a la colección permanente del museo. “En esta muestra de Mujeres con alas no solo expongo mis piezas. También he cantado acompañada del maestro Martín Rojas. Cuando niña me gustaba tanto pintar como cantar y a ratos me realizo también de esta manera”, asegura Del Río, quien se presentó en la inauguración con ropa pintada por ella misma.

De su generación, la creadora es de los pocos artistas plásticos que continúan residiendo en el país. “Yo siempre voy a vivir en Cuba, allí está mi creatividad”, dice. “Fui de un bohío sin luz eléctrica en medio del campo hasta llegar a La Habana; en esa ciudad estudié, crié a mi hijo y hago mi obra. Mi padre ya murió, pero todavía está mi mamá en Villa Clara, lugar al cual, ‘como cabra que tira para el monte’, voy constantemente. Viajo mucho fuera del país, pero regreso y en cuanto puedo me voy al campo a montar caballo”.

Explica que para ella son importantes sus rutinas, el cariño de sus vecinos, el saludo de desconocidos que la reconocen en la calle. “Pero no ha sido fácil ver partir a varias generaciones de amigos, haber acompañado a amigas hasta el San Lázaro de El Rincón para cumplir una promesa por su viaje de ida o acompañar a otros hasta el aeropuerto”, comenta.

“Afortunadamente la vida me devuelve lo que me quita, y aparecen nuevas amistades preciosas. Tengo la gran suerte de que a mis amigos, cuando se van, no los pierdo”, afirma la artista.

Pregunta obligada fue la de conocer su opinión sobre la situación de Tania Bruguera, a quien se le ha retenido su pasaporte en Cuba –a pesar de que reside en Nueva York– por su intento de hacer un performance en la Plaza de la Revolución el 30 de diciembre pasado.

“Yo nunca haría cosas tan osadas como hace Tania, pero para mí en la vida toda persona debe tener el derecho a manifestarse, y en ese sentido admiro su coraje. Los seres humanos formamos un gran arcoíris donde todos los colores son importantes”, expresa Del Río.

Ella recibió el Primer premio de pintura de la Bienal de El Cairo, Egipto, en 1993, y el Tercer premio de pintura de la Bienal de Tenri, Japón, en 1998. Su obra ha estado expuesta en importantes galerías de Estados Unidos, Suecia, España, Dinamarca, Holanda, Canadá, Colombia y Polonia, entre otros muchos más, y ha participado prácticamente en todas las Bienales de La Habana.

También en el 2001 recibió una beca de Yahoo Foundation en el estado de Nueva York.

Sin embargo, Del Río nunca ha recibido en Cuba el Premio Nacional de las Artes. “A veces tengo la sensación de que no existo para el Centro Wifredo Lam y representantes como José Veiga, Gerardo Mosquera, Cristina Vives y Corina Matamoros –porque yo pinto ‘cosas bonitas’– y que para el Museo Nacional de Bellas Artes, Zaida del Río no es más que la modelo del cuadro de Flavio Garciandía”, afirma.

Le gusta Miami, ciudad que visita casi todos los años. “Me encanta la naturaleza de esta ciudad y la responsabilidad ciudadana de mantenerla tan limpia y bonita”, dice Del Río. “La he visto crecer arquitectónica y culturalmente y la considero una parte de Cuba porque muchos de mis afectos viven aquí. ¡Y ahora hasta ya tenemos un museo!”.

Sobre temas como las nuevas relaciones entre Estados Unidos y la isla, y el futuro del país, salió la pregunta de cómo Zaida del Río ve a Cuba en los próximos 5 años. Con la misma espontaneidad que cuenta que hace mil cuclillas y 500 abdominales diarios, responde: “Eso nadie se lo puede imaginar”.

Natacha Herrera es periodista y fotógrafa, escribe para diferentes publicaciones, Noticias 23 de Univisión y medios digitales.

yorkville43@yahoo.com

‘Mujeres con alas’. Hasta el día 14 en la galería Barrio Workshop. 520 West Flagler St., Miami.

Esta historia fue publicada originalmente el 6 de junio de 2015, 5:21 p. m. with the headline "Zaida del Río, una mujer con alas en Miami."

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