Artes y Letras

‘Cuba en 1958 y Cuba en 1959’, al rescate de la memoria colectiva

Raúl Eduardo Chao ha escrito -tanto en español como en inglés- varios libros sobre la historia de Cuba. Unos han sido, por la incorporación de técnicas narrativas de ficción, verdaderas novelas históricas, como Contramaestre, Baraguá y Jimaguayú, en las que se dramatizaban los más importantes episodios de esas ciudades. Otros, en cambio, fueron textos académicos escritos en el ámbito de las ciencias sociales, como Exiled Cuba, en el que se exponía, gráfica y cronológicamente, la dolorosa historia de los más de 50 años del exilio cubano.

Ahora Chao regresa con dos nuevos libros, Cuba en 1958 y Cuba en 1959, ambos acabados de publicar por Ediciones Universal y que, como sus títulos indican, se enfocan en dos de los años más importantes y trágicos de la historia reciente de Cuba.

En el primero de ellos, que está estructurado en 30 capítulos, un epilogo y cinco apéndices, Chao utiliza como voz narrativa el testimonio de un ex agente de la Agencia Central de Inteligencia asignado en 1956 a la Embajada de Estados Unidos en La Habana, a quien conoció en Miami en 1999: “En numerosas conversaciones con él me reveló, e invitó a que yo divulgara muchos detalles históricos del año 1958 en Cuba, que hoy doy a conocer en este libro”.

Lo que sigue es un minucioso relato en el que se cuenta todo lo que ocurrió en ese año. Aquí están los primeros informes enviados a John Foster Dulles, Secretario de Estado durante la administración del presidente Dwight D. Eisenhower: “Todo está tranquilo en La Habana y no se escucha nada sobre actividades rebeldes en el este de Cuba”.

En realidad, nada estaba tranquilo: en las ciudades se realizaban numerosos actos de sabotaje y los desembarcos de hombres y pertrechos en la provincia de Las Villas aumentaban. Unos meses después los informes ya no eran tan tranquilizadores: “En mis reportes a Washington reiteré una y otra vez, posiblemente en conflicto con las opiniones del Embajador Smith, que Batista había ya perdido su capacidad de controlar la situación y garantizar un clima de tranquilidad en la isla”.

A continuación, siempre utilizando el testimonio del ex agente, el libro avanza hasta el 31 de diciembre de 1958: “Poco antes de las doce de la noche los invitados pasaron al comedor y Batista con una copa de champán en la mano deseó a todos un Feliz Año Nuevo, anunció su salida del país, pidió papel y pluma y escribió, de su puño y letra, su renuncia a la Presidencia de la República de Cuba”.

El segundo libro retoma la historia justo al otro día: primero de enero de 1959. En su Introducción, Chao lo describe de esta manera: “Las calles estaban desiertas. Para esperar el año no había habido gran jolgorio como en otros años. Los habaneros le habían cogido miedo a las bombas y los atentados y se habían quedado en sus casas. Ahora dormían. Las emisoras habían estado dando la noticia desde mucho antes del amanecer, pero pocas personas la habían escuchado: Batista se había dado a la fuga con toda su gente, dejando la cena, los turrones y el vino en las mesas”.

A diferencia del anterior, en este libro Chao no recurre a testimonios personales, sino que utiliza su propia y exhaustiva investigación, hecha a través de materiales de archivos, documentos de la época, leyes revolucionarias promulgadas, discursos de Fidel Castro y sus propios recuerdos de aquel fatídico año.

El libro consta de 12 capítulos -uno por cada mes del año- en los cuales se detallan todos los acontecimientos. En el correspondiente al mes de enero, por ejemplo, el subtítulo es un compendio de su contenido: “Batista se escapa de la isla. Júbilo popular. Discursos y proclamas. El Movimiento 26 de Julio asume el control de la revolución. Comienzan los fusilamientos y Castro los justifica. Los comunistas asoman la cabeza. Ocurre una peligrosa disputa por las armas”.

Y así, mes tras mes, hasta el de diciembre: “Juicio contra Huber Matos. Castro habla a los trabajadores del comercio. Queman ejemplares de los periódicos Diario de la Marina y Avance. Siguen los fusilamientos. Se exilian varios sacerdotes católicos”.

Cuba en 1958 y Cuba en 1959 contienen cientos de fotografías de la época y numerosos facsímiles de importantes documentos. Escritos con una gran minuciosidad periodística y un riguroso sentido crítico, son dos libros de lectura obligada que rescatan para las futuras generaciones una parte importante de nuestra historia.

La Asociación Nacional de Educadores Cubano-Americanos (NACAE) presentará la conferencia ‘La Habana en sus 500 años’ por el Dr. Raúl Eduardo Chao el miércoles 11 de septiembre a las 5:30 p.m. en la Biblioteca Pública de Coral Gables, 3443 Segovia Street, Coral Gables, FL 33134, 305-442-8706.

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