Artes y Letras

El pasado imaginario de Ariel Cabrera Montejo

‘Wet Campaign No.19’, de la serie ‘La tregua fecunda’, óleo sobre lienzo, 66 x 66 pulgadas.
‘Wet Campaign No.19’, de la serie ‘La tregua fecunda’, óleo sobre lienzo, 66 x 66 pulgadas.

Los aguaceros de Miami no dejan de asombrarme. Vistos desde casa son un bello espectáculo, una conversación fabulosa de luces, formas y olores entre el cielo y la tierra. Pero ese placer se transforma en agobio cuando se vive conduciendo por la autopista. “Quién me habrá mandado a salir con este tiempo” me decía camino a la exposición Second Impressions de Ariel Cabrera Montejo (Camagüey, 1982) en Bernice Steinbaum. Era un aguacero de nubes bajas concentrado y gotas gruesas repiqueteando en el techo y los cristales. Aún así, dentro del confort del coche, todavía era disfrutable. Pero en el elevado de la I-95 que rodea el downtown de Miami, fue como de pronto meterse en el ojo de la tormenta. Eran las 4 de la tarde y había luz, pero el cielo estaba más negro que en Mordor. La visión se desdibujaba, y ni siquiera a 20 millas por hora podía ver realmente dónde estaba. Lo que sucedía afuera llegaba en forma de imágenes temblorosas, sumergidas en agua.

En eso pensaba cuando entré a ver las pinturas más reciente de Montejo, y experimentar que muchas de ellas también parecen estar sumergidas en agua, como por ejemplo en Wet Campaing No 1, No 18 y No 19 de la serie La tregua fecunda. Son imágenes donde los cuerpos y las cosas dan la sensación de estar en suspensión, como si flotarán o nadaran bajo una superficie de agua que “ondula”. Y en esa ondulación, unas figuras emergen al primer plano, mientras que otras se sumergen haciendo de fondo.

La tregua fecunda hace alusión a ese período de la historiografía cubana del siglo XIX que abarca, desde 1878 (fin de la Guerra de los diez años), hasta 1895 (comienzo de la última guerra por la independencia). En estas obras y otras de la muestra como, Huyuyos No 1 y No 2, hay referencias a la guerra, la esclavitud, el erotismo y la sexualidad, pero también hay en ellas referencias a todo un mudo de la cultura material recreado a través de las vestimentas y atuendos. A través de las poses y los objetos de la época que Montejo, como una suerte de anticuario, ha estudiado durante años. Tampoco es casual que sea perceptible en la paleta de esos cuadros, por un lado, el sensualismo romántico de un pintor como, por ejemplo, Leopoldo Romañach (Cuba,1862-1951), por el otro, encuadres que recuerdan un tratamiento de la imagen desde el archivo fotográfico y la ilustración de libros de historia de ese período.

Las pinturas Wet Campaing (…) son pinturas que denotan un estudio muy perfilado sobre cómo representar, desde el lenguaje de la neo figuración pictórica, las imágenes bajo el efecto de estar sumergidas. Son, además, un estudio pictórico de inspiración post impresionista, sobre los efectos que en nuestra retina provocan los diminutos y sutiles prismas de luz, cuando vemos la realidad a través de esa inasible película de agua como elemento natural de existencia y representación primigenia. Y son también estas obras una osada experimentación que combina tres tratamientos de la imagen sobre el género del paisaje: el pictórico, la fotografía y el cine. Y esta combinación de perspectivas hacen la distinción poética en la obra de Montejo. De ahí esa apariencia de set teatral o fílmico que transmiten en mayor o menor intensidad las obras de esta muestra. De ahí también la vocación por el trampantojo, por el atrezo como recursos expresivos de ilusión teatral.

La muestra Second Impressions se enfoca más en la recreación de la cultura socio cultural y material que había florecido antes de Guerra Hispano Cubana Norteamericana. Aquí también se destila una ironía que viene dada por lo disparatado que resulta asociar personajes y lugares tan disimiles compartiendo un mismo escenario. Es una pintura con toque teatral humorístico que nos invita a creer en la (in)verosimilitud de su relato a partir de las reglas narrativas que ella misma genera. Montejo recrea estos ambientes con referencias espacio temporales inclasificables, un ojo en siglo XX y otro en el XXI. Construye imágenes donde pasado y presente se indeterminan. Es como si la cultura material y espiritual de Cuba y Estados Unidos de esa época y de ahora, se fundieran en flachazos de ensoñaciones. Es como una belle époque que canta al deseo, sí, pero en ella además de los ambiente festivos y eróticos, también hay referencias del pasado esclavista, y de la violencia de todo tipo que ambas sociedades compartieron.

Volviendo a las imágenes sumergidas en el agua y su empleo como figura poética en la obra de Montejo, cabe recordar que “el agua sirve para naturalizar nuestra imagen, para concederle algo de inocencia y de naturalidad al orgullo de nuestra íntima contemplación” (Gastón Bachelard en “El agua y los sueños: ensayo sobre la imaginación de la materia”, 1978). Y es que el espejo de la fuente de agua, a diferencia del espejo de cristal que congela la imagen, habilita una imaginación abierta. En el espejo de la fuente una imagen no es estable porque esta viva en conexión con la naturaleza. La imagen del espejo de cristal, en cambio, es una imagen que al cuajarse, corta su conexión, secciona su pulso con la naturalidad. Y es bajo esta “película de agua” que la obra de Montejo funda un imaginario cuyos episodios desprende cierta añoranza por ese pasado de intenso encuentro sociocultural cubano estadounidense. Al mismo tiempo, imagina que el futuro de esas relaciones tiene un pasado cercano. Tienen toda una historia común de la que bebieron ambos países, en los momentos en que se estaban redefiniendo el estatus de modernidad de sus respectivos estados nacionales.

“Ariel Cabrera Montejo. Second Impressions”, Bernice Steinbaum, 2101 Tigertail Avenue, hasta el 9 de noviembre. www.bernicesteinbaumgallery.com

Dennys Matos es crítico de arte y curador independiente. Trabaja y reside entre Miami y Madrid.

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