Artes y Letras

‘Pegado al micrófono’, la historia de Eduardo González Rubio

La primera vez que el legendario locutor cubano Eduardo González Rubio se paró frente a un micrófono fue en la emisora Mil Diez de la ciudad de La Habana en el año 1952.
La primera vez que el legendario locutor cubano Eduardo González Rubio se paró frente a un micrófono fue en la emisora Mil Diez de la ciudad de La Habana en el año 1952. El Nuevo Herald

La primera vez que el legendario locutor cubano Eduardo González Rubio se paró frente a un micrófono fue en la emisora Mil Diez de la ciudad de La Habana. Corría el año 1952 y todavía, a pesar de la creciente popularidad de la televisión, la radio era el principal medio de comunicación y entretenimiento de la isla.

Los cubanos de aquella época escuchaban la radio a todas horas. Por las tardes sintonizaban el programa La Guantanamera, de Joseíto Fernández, con sus dramas cantados de amor y muerte; y por las noches la novela El derecho de nacer, que llegó a ser tan popular que fue necesario suspender sesiones del Congreso de la República y cambiar los horarios de las misas en algunas iglesias para que todos pudieran escucharla.

Con la llegada de la revolución en 1959, Eduardo González Rubio emprende el camino del exilio y retoma, bajo muy difíciles circunstancias, su carrera. Y lo hace en la estación WMIE de Miami, una de las primeras en transmitir programas dirigidos a los cubanos exiliados.

Después lo hace en la WFAB La Fabulosa, y también en laWQBA La Cubanísima, la WRHC Cadena Azul y WAQI Radio Mambí. Y desde entonces no ha dejado de hacerlo. A sus casi noventa años sigue “pegado al micrófono”, precisamente el título del libro que el escritor Omar Claro acaba de publicar.

Estructurado a través de treinta capítulos cuenta no solo la historia de González Rubio, sino también la de la llamada “radio cubana del exilio”, porque ambas corren paralelas.

Y para hacerlo, Omar Claro se ha apoyado en los recuerdos del propio González Rubio sobre sus comienzos y en numerosas entrevistas realizadas a los que lo conocieron a su llegada al exilio, como Herbert Levin, pionero de la radio de Miami, y a los que durante muchos años han trabajado con él, como Ninoska Pérez Castellón, su colega de Radio Mambí.

Los primeros capítulos, correspondientes a su ingreso en el Colegio Nacional de Locutores de Cuba, están repletos de anécdotas del mundo de la radio cubana de entonces, como el apoteósico recibimiento a Pedro Vargas a su llegada a La Habana y que González Rubio transmitió en vivo desde el Aeropuerto de Rancho Boyeros: “En estos momentos desciende por la escalerilla del avión...”.

O como, ya trabajando en la estación WMIE de Miami, transmite la noticia de la muerte de Kennedy: “!Ultima hora! !Ultima hora! En estos momentos acaban de asesinar al presidente John F. Kennedy en Dallas, Texas”. Entre sus recuerdos de aquellos años, González Rubio todavía conserva el mensaje con la noticia del asesinato recibido a través del teletipo: “Es que me correspondió vivir en directo uno de los más importantes capítulos en la historia de esta nación”.

Es imposible condensar en una pequeña reseña los noventa años de vida de Eduardo González Rubio. De entre los más de treinta capítulos escojo, primero, uno de los dedicados a sus comienzos en la radio: “A edad temprana incursiona en la estación habanera Radio Continental. Allí, en el corazón del bullicioso Paseo del Prado, florece el talento de González Rubio para la locución. Y queda seducido para siempre por el micrófono”.

Y de los últimos, selecciono el dedicado a los reconocimientos recibidos a lo largo de su carrera: “En septiembre de 2013, propuesto por el comisionado Javier Souto, la entonces presidenta de la Comisión Miami-Dade, Rebeca Sosa, bautizó el tramo de la Avenida 92 del suroeste, entre Miller Drive y Sunset Drive, como Avenida Eduardo González Rubio”

Pegado al micrófono es un libro de propósitos múltiples. Por una parte, es un merecido homenaje a la trayectoria humana y profesional de Eduardo González Rubio. Y por la otra, es también la historia de la radio cubana de Miami tal como la recordamos: nostálgica, intransigente y combativa.

Para más información pueden comunicarse a través del email ranchoclaro53@gmail.com o por el teléfono 305-905-7059.

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