Artes y Letras

“Teresita Fernández. Elemental”, amplia retrospectiva en los salones del PAMM

Teresita Fernández
Teresita Fernández Foto de cortesía

En lo que se oye de fuera, sigue pesando mucho los clichés socioculturales sobre Miami. Groso modo, se percibe a la ciudad como paraíso del Caribe antillano. Como si Miami, aún sin ser una isla del Caribe, sino territorio continental de Estados Unidos, rezumara un elixir de ese mundo caribeño exótico, atemporal y extraterritorial. Una ciudad para el óseo y entretenimiento de millones de turistas, tanto nacionales como extranjeros que vienen a “secarse” de las temporadas invernales. En esas visiones predominan, sobre todo, las amplias playas del South Beach, los atardeceres de ensueño en Biscayne Bay, las elegantes alamedas con techo de arboles frondosos en Coral Gables. Pero también destacan en esas postales, como no, el imponente Skyline del Downtown o el lujo alucinante de la “Isla de los Famosos”.

Nada de ello es casual, ha sido la visión que, durante décadas, se ha comunicado sobre Miami, bien por las series televisivas y las películas, o bien por las agencias de viajes. Lo cierto es que, juntando todas esas visiones, la suma da que Miami es una ciudad consumidora neta de cultura. Un mega emporio del customer service de la hostelería más lujosa del “whatever whenever”, una urbe constructora incombustible, pero que tiene poco fuelle de producción cultural. Circunstancias que no han sido precisamente favorables al desarrollo de su comunidad artística, a pesar de Art Basel Miami Beach. Sin embargo, esos clichés comienzan a estar desactualizado, y aunque habría que avanzar todavía mucho para dar el salto de un modelo de ciudad consumidora a ciudad productora de cultura, también es cierto que su comunidad artística e intelectual, como foco de producción cultural, va ganando cada vez más.

Fue precisamente de esa comunidad artística de la que emergió Teresita Fernández (Miami, 1968) a principio de la década de 1990. “Teresita Fernández. Elemental” en el PAMM, su más ambiciosa muestra realizada hasta la fecha, abarca desde las obras realizadas en esos años hasta las más recientes. Esta retrospectiva, que también podrá verse el próximo año en el Phoenix Art Museum, abarca aproximadamente veinte años de trabajo, contemplando obras instalativas, escultóricas, junto a obras bidimensionales. Recientemente Teresita Fernández, había expuesto también de manera individual en prestigiosos museos y espacios de arte, entre otras: Olana State Historic Site, Hudson, NY (2017); Mass MoCA, North Adams, MA (2014); Modern Art Museum of Fort Worth, TX (2011); Museum of Contemporary Art Cleveland, OH (2011), Miami Museum of Contemporary Art, North Miami, (2011) y Centro de Arte Contemporáneo de Málaga, España (2005). A esta labor expositiva se suma otra, no menos intensa, en importantes proyectos site-especific comisionados como, entre otros, Viñales (Mayombe Mississippi), New Orleans Museum of Art, Sculpture Garden, New Orleans, LA (2019); Island Universe, Ford Foundation, New York, NY (2019); Autumn (...Nothing Personal), Harvard University, Cambridge, MA (2018); Double Glass River, Grace Farms, New Canaan, CT (2015) y Fata Morgana, Madison Square Park, New York (2015).

Años antes, en 1990, Teresita Fernández recibió un BFA de la Florida International University, Miami y, dos años más tarde, un MFA de la Virginia Commonwealth University, Richmond. Desde entonces, su trayectoria artística, ha tenido un vertiginoso reconocimiento de importantes instituciones académicas nacionales, entre otras, su elección en 2017 como Académica Nacional por el National Academy Museum & School, Nueva York. También fue la primera latina en servir, nombrada por el presidente Obama, en la Comisión de Bellas Artes de los Estados Unidos. Institución federal con más de 100 años de antigüedad que asesora al presidente y al Congreso sobre asuntos nacionales de diseño y estética. Por otro lado, ha sido merecedoras de las más importantes becas de Estados Unidos: Guggenheim (2003) y Fundación MacArthur (2005). Un reconocimiento que incluye, además, relevantes premios como: Premio Bienal Louis Comfort Tiffany (1999) y el Premio Aspen de Arte (2013).

Volviendo a la retrospectiva “Teresita Fernández. Elemental”, destacan trabajos emblemáticos de su trayectoria como, por ejemplo, Borrowed Landscape, 1998, Night Writing (Liang Shanbo and Zhu Yingtai), 2011 o Viñales (Subterranean), 2015. Cuando miramos en perspectiva el recorrido que platea la muestra, saltan a la vista aquellos elementos que, desde sus inicios han estado presente en la obra de Teresita Fernández. Se observa una vocación por reflexionar a partir de una fenomenología de la naturaleza en relación con el habitar y la actividad humana. La naturaleza como expresión geológica, la naturaleza como expresión simbólica de la cultura y la política, la naturaleza meteorológica, la naturaleza y el espacio sociocultural como estados de tormenta y de calma. No es casual entonces en muchas de estas obras, las referencias a elementos como el agua, la tierra y el fuego. Está el cataclismo del fuego y la quietud del agua, la rigidez y dureza del metal frente a lo etéreo e inaprensible del espacio. Figuras poéticas tratadas desde un lenguaje conceptual que enfatiza el valor semántico de los materiales, como por ejemplo, entre muchos más, el empleo de grafito y Draw waters, (Borrowdale), 2009; carbón, Fire (United States of the Americas 3) 2017-19; oro cromado Golden (Onyx Sky), 2014 y cerámica glaseada Viñales (Subterranean). Resaltando una concepción que expande el concepto de paisaje, “materializándolos” en escenarios tridimensionales como sucede, por ejemplo, en Draw waters, (Borrowdale) y Borrowed Landscape, entre otras instalaciones.

Obras cuyos recorridos “acogen” al espectador dentro de una especie de enviroment, invitándole a pensar sobre su existencia y realidad, bajo coordenadas espacios temporales trazadas por estas obras. En esa experiencia afloran dudas y certezas. Las dudas de verse inevitablemente desarraigado de la armonía propia del medio natural. Y la certeza, es la de un sentimiento contradictorio que “consiste en reconocer que la naturaleza, en cuanto algo bello, no se puede imitar” (T. Adorno. Teoría estética. Taurus, Madrid, 1992). La naturaleza es el mundo, es la vida, es el habitar en su estado más puro, donde la imitación deshace su autenticidad.

Para aprender a habitar otra vez esa naturaleza, ese habitar, este nuestro mundo – y esta es la idea que está detrás de toda la muestra- hay que aceptar la heterogeneidad y la dimensión crítica que supone todo encuentro entre el arte y la vida. El arte siempre se erige como una crítica de las condiciones de vida que la sociedad nos impone, cada recepción de una obra de arte es un intento de borrar la distancia infranqueable, el aura sagrada, que nos separa de ella.

La itinerancia de “Teresita Fernández. Elemental” está co-curada por Amada Cruz, directora y CEO de Sybil Harrington del Phoenix Art Museum; Franklin Sirmans, director del Pérez Art Museum Miami; Gilbert Vicario, conservador jefe Museo de Arte de Phoenix y María Elena Ortiz, curadora asociada del Museo de Arte Pérez de Miami.

“Teresita Fernández. Elemental”. PAMM. 1103 Biscayne Blvd, Miami, FL 33132. Hasta el 9 de febrero de 2020. Para mas info. www.pamm.org.

Dennys Matos es crítico de arte y curador independiente. Trabaja y reside entre Miami y Madrid.

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