‘Pen Club: Fundación, lucha y presente’, el PEN cubano desde su creación en 1945 hasta el presente
La ciudad de Nueva York siempre estuvo ligada al alma cubana. Allí Cirilo Villaverde escribió y publicó su Cecilia Valdés y José Martí editó uno de sus textos más memorables, La Edad de Oro, por solo mencionar dos hechos icónicos. Fue también en esa ciudad donde el ensayista y periodista Jorge Mañach acoge la idea de fundar en Cuba un centro PEN para los escritores cubanos. Tras su regreso y un período de ajuste, Mañach registra el PEN Cuba en 1945. Estas coincidencias neoyorquinas apoyan la tesis de que gran parte de la literatura cubana se ha escrito alrededor del mundo sin perder sus raíces.
En 1921 tras el fin de la Primera Guerra Mundial se crea en Londres el PEN Internacional, que rápidamente se extiende por el mundo. En Cuba, Mañach funge como su primer presidente. Ahora en una cuidada edición bilingüe, el libro PEN CLUB de Escritores Cubanos en el Exilio: fundación, lucha y presente/ PEN CLUB de Escritores Cubanos en el Exilio: Foundation, Struggle and Present (Rodes, 2019) de Daniel I. Pedreira, recoge una detallada investigación donde se compila el camino recorrido por el PEN cubano desde su creación en 1945 hasta el presente. Quizás uno de los más notables aportes de este texto sea la profusa documentación que aporta, en particular con recortes de periódicos, programas de actividades y fotografías de eventos realizados a lo largo de su historia.
Pedreira registra cuáles fueron los primeros centros en América Latina y evidencia cómo la idea del PEN cubano surge en Nueva York en momentos en que Mañach se encontraba en esa ciudad residiendo como exiliado. El libro brinda una lista de los miembros del PEN en Cuba, donde se puede leer nombres como Alejo Carpentier, Nicolás Guillén, Eugenio Florit, Mirta Aguirre, José María Ramón y Calvo, José Z. Tallet, Fernando Ortiz, Francisco Ichaso, Juan Marinello y Enrique Labrador Ruiz, entre otros. Un grupo que iba más allá de las ideas políticas, en algunos casos muy marcadas, unidos en aquel entonces por la literatura.
El autor señala, además, que el PEN tuvo un impasse en “las postrimerías de la dictadura del general Fulgencio Batista, entre 1952 y 1958, por discrepancias entre los asociados, mayormente de índole política”. Luego agrega: “tras el triunfo de la revolución encabezada por Fidel Castro, se pensó en el inminente reverdecimiento del PEN cubano. No obstante, tan pronto como en 1960, las intenciones totalitarias del nuevo régimen desalentaron cualquier intento de libertad de palabra, prensa y creación”. Desde ese entonces hubo un largo período de silencio, hasta que el PEN renace en el exilio en 1997 por gestiones de Ángel Cuadra, Armando de Armas, Octavio Costa, Indamiro Restano y Reinaldo Bragado Bretaña.
Desde entonces el PEN en el exilio ha tenido una constante presencia, siendo Ángel Cuadra la figura más activa y reconocida internacionalmente. Enraizado en el destierro, y con su sede en Miami, el PEN cubano en el exilio, en concordancia con los reglamentos del PEN Internacional, ha mantenido un ritmo constante de actividades literarias, con encuentros todos los meses, en los que sus miembros e invitados presentan sus libros, rinden homenaje a figuras de la vida cultural y analizan los distintos aspectos de la literatura cubana. Toda la cronología de las actividades realizadas desde 1997 hasta el 2019, está recogida detalladamente en el libro. También los pormenores de los eventos internacionales, como congresos y encuentros de centros en distintas ciudades.
El PEN Internacional y cada una de sus filiales tienen un Comité de Escritores en Prisión que aboga por la libertad de expresión y creación. Los cubanos exiliados se han mantenido muy activos denunciando la represión intelectual en Cuba, y esas cartas también las recoge Pedreira en su libro.
La sección de imágenes es uno de los aciertos con 77 fotografías que van desde un artículo de Mañach publicado en Bohemia, en La Habana, en 1945 dando cuenta de la fundación del PEN, hasta muchas de las actividades llevadas a cabo en Miami y Nueva York, ciudad donde tomó cuerpo la idea de un PEN para los cubanos.
Daniel I. Pedreira nació en Miami de padres cubanos, es un historiador e investigador formado en Ciencias Políticas. Entre sus trabajos se encuentran El último constituyente: el desarrollo político de Emilio “Millo” Ochoa y An Instrument of Peace: The Full-Circled Life of Ambassador Guillermo Belt Ramírez. Con su nueva entrega, Pedreira se adentra en la historia de los escritores cubanos que se han nucleado alrededor del PEN Club, primero en Cuba, luego en el exilio.
El libro se presenta el sábado 11 de enero, a las 3 p.m., en la biblioteca de Coral Way, 9445 Coral Way. Entrada gratis.